En el marco del Día del Profesor, radio Bíobío recogió una serie de testimonios de distintos docentes chilenos que desclasifican las quejas más insólitas que les han lanzado los apoderados en las clásicas reuniones.

Entre las arremetidas más llamativas destacan el criticar que una profesora de inglés hiciera precisamente clases de inglés. Por su parte, resalta otra queja de una apoderada que acusaba una persecución contra su hijo, siendo que tenía 6 hojas de anotaciones negativas.

Aquí las más llamativas:

“Lo más tonto por lo que me han reclamado es por hacer clases en Inglés. Soy profesora de inglés, pero según los apoderados debería hacer clases en español”.

“Apoderada: yo creo que en la escuela hay una persecución contra de mi hijo por parte de los profesores.
Profesor: señora, su hijo se porta mal. Entiéndalo. Lleva 6 hojas de vida y no son por ser buen compañero.

“¿Por qué mi hijo se sacó esa nota? Es que si yo fuera profesor”.

“¡Mi hijo estudió todo el fin de semana, sólo que no es un pendrive para guardar todo! Además usted preguntó cosas que él no estudió por que usted no las pasó. Aparte dijo que la prueba era el miércoles y se la tomó el jueves y a él se le olvido la “materia”.

“Una apoderada en una reunión me dijo: Mi hijo está todo el día en el colegio, casi ni lo veo. ¿Cómo pretende que le enseñe valores?”.

“Mi hija está repitiendo por su culpa. (Tenía como cuatro asignaturas rojas la niña)”.

“Veo a mi hija que sale todos los días a las 08:30 y ella entra a las 8 y el colegio no me avisa que llega tarde” fue lo más chistoso que he escuchado en una reunión”.

“Una vez una apoderada fue a reclamar porque su hija se había sentido muy ofendida porque le dije que su pendrive estaba infectado, es decir, lleno de virus. La niña de tercero medio quedó traumada por eso”.

“Cuando era más joven trabajé en un jardín. Y un apoderado, que es matrona, nos iba a dejar su hija justo a la hora de almuerzo (…) y le dijimos que el horario de entrada era a las 2 y nos sale con el chiste que ella quiere almorzar tranquila y la niña no la (dejaba)”.