En agosto, el BancoEstado aprobó un crédito por $450 millones destinado a financiar la campaña presidencial de Beatriz Sánchez. La periodista, que venció en las primarias a Alberto Mayol, había dejado su carrera en los medios de comunicación y la incertidumbre sobre cuál sería su performance en las elecciones era tal que la institución le pidió, tal como hizo con Marco Enríquez-Ominami, dejar su casa de Ñuñoa en garantía. Sánchez hipotecó su propiedad y apostó todo, literalmente, por el Frente Amplio.

El riesgo era altísimo: en pocos meses, pasó de ser una postulante promisoria según los sondeos, a marcar menos de dos dígitos en las encuestas a semanas de la elección. Se instaló el diagnóstico de que la mirada que encarnaba Sánchez sobre los anhelos de una sociedad chilena con más igualdad y menos neoliberalismo, era incorrecta.

Por eso, la sorpresa fue absoluta el 19 de noviembre. Sánchez obtuvo 1.336.622 sufragios y estuvo a solo 160 mil votos de su amigo, el candidato del oficialismo, Alejandro Guillier. Hoy ella y el conglomerado que la respalda tienen la llave del balotaje, pero la definición no es simple.

Hace un año, en una entrevista a The Clinic, Beatriz había dicho que no se le pasaba por la cabeza seguir los pasos de Guillier, pero, como si intuyera lo que venía, le pidió definiciones antes de entregarle su voto. Esas exigencias son las que hoy están sobre la mesa y que debe delinear junto a sus mentores, los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric, conocidos como los “cardenales” del Frente Amplio.

Jackson adelanta cómo se dará este diálogo: “No quiero hacer una lista de supermercado, creo que sería un error. Pero sin duda, en materia de seguridad social, entendida como la solidaridad intergeneracional hay que ser menos ambiguos, más claros y directos. Lo que realmente significa la solidaridad como concepto, para la redistribución social, para el progreso social, para la igualdad en todo su ámbito. En las pensiones, en la salud y la educación. Eso es parte de nuestro ADN, lo que nos hizo entrar en política, pero que está muy lejano al proyecto de Alejandro Guillier”, postula.

IDENTIDAD Y PRAGMATISMO

Los principales líderes del Frente Amplio están en una encrucijada. El análisis es que apoyar abiertamente a Guillier significa un golpe a la construcción de su identidad, que se ha forjado marcando una total distancia de la Nueva Mayoría y la vieja política que esta representa. Sin embargo, restarse del debate de la segunda vuelta implicaría el triunfo de Sebastián Piñera, quien ya ha recibido el respaldo de la ultraderecha representada por José Antonio Kast.  Tomar ese camino, creen, se podría traducir en que la ciudadanía y parte de sus votantes los culpe de la victoria de Piñera, como pasó con Marco Enríquez- Ominami en 2009, y no desean pagar ese costo.

Los dirigentes del FA decidieron posponer las definiciones oficiales para abrir un proceso de reflexión y debate con sus bases que concluirá el 29 de noviembre, a sólo veinte días de la segunda vuelta. Pero hay un tema que no está en discusión. A diferencia de la elección de 2014, en que Revolución Democrática (RD) se incorporó al Ministerio de Educación, bajo la consigna de “colaboración crítica”, esta vez no existe espacio alguno para sumarse a un eventual gobierno de la Nueva Mayoría. No habrá coalición ni negociación por cupos. Eso está descartado.

Para nadie es un misterio que el Frente Amplio está en las antípodas de Chile Vamos y que ideológicamente son más cercanos a los sectores progresistas de la Nueva Mayoría. La noche de los comicios, en su comando ubicado en la calle Sara del Campo, a diferencia de los otros candidatos que se instalaron en lujosos hoteles, Sánchez envió un claro mensaje en esa dirección: “Piñera es un retroceso y eso está clarito”.

En RD, el partido de la exabanderada y el más poderoso del Frente Amplio, dado sus resultados electorales, -obtuvieron 8 parlamentarios y un senador-, las palabras fueron leídas como una instrucción. Sus dirigentes más importantes, como el diputado con la primera mayoría nacional, Giorgio Jackson; el presidente, Rodrigo Echecopar, y Sebastián Depolo, jefe de campaña de Sánchez, han reforzado públicamente la idea que a Chile no le conviene que triunfe Piñera, pero siempre cuidando el tono y marcando distancia de un apoyo abierto a la Nueva Mayoría.

Altas fuentes de RD afirman que el probable apoyo a Guillier no responde sólo a detener a Piñera, sino a una estrategia política más a largo plazo. Con la votación obtenida, creen que tienen opciones reales de ganar el gobierno en 2022. Si ese escenario se concreta, necesitarán a la Nueva Mayoría, tal como ahora el oficialismo los necesita para derrotar a Piñera. Se trata de reciprocidad y construir alianzas a futuro.

Además, por el resultado de las elecciones, en RD afirman que se está en mejor pie para negociar internamente el eventual apoyo a Guillier. Con el 20% de los votos, la responsabilidad es mayor, por lo tanto, sostienen, eso ayuda a moderar las posturas de los sectores más duros e intransigentes del Frente Amplio.

La discusión al interior del bloque, que componen doce fuerzas, adelantan en RD, será durísima, porque las posiciones son demasiado diversas. Con el tiempo en contra, el Frente Amplio deberá ser capaz de ponerse de acuerdo, articular una postura común y evitar convertirse en una bolsa de gatos. Ese es el gran desafío interno que deben superar, junto con administrar y utilizar su poder para incidir en la agenda de segunda vuelta y en el programa del oficialismo.

En la vereda más dura, se ubican movimientos como Igualdad o el Partido Ecologista Verde, que están totalmente en contra de apoyar a Guillier.

Luego, en una posición más moderada, se ubica la Izquierda Autónoma y el Movimiento Autonomista, liderado por Gabriel Boric. Ambos colectivos apuntarán a acentuar las diferencias con la Nueva Mayoría, por ejemplo, recalcar el hecho que no son bacheletistas, ni están disponibles para defender el legado de la actual mandataria. Sin embargo, están conscientes que deben actuar con responsabilidad política y, por ende, creen que un triunfo de Piñera no es deseable, tal como ha manifestado sin ambigüedades el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp.

“Nuestro adversario es Sebastián Piñera. Mucha gente que votó por Beatriz Sánchez, va a ir votar en segunda vuelta por Alejandro Guillier, pero, en realidad, ese voto es contra Sebastián Piñera, porque su gobierno supone un retroceso en muchos sentidos. Una retroexcavadora neoliberal, retroceder lo poco que se ha avanzado. El gobierno de Piñera es un obstáculo para seguir con las reformas”, reflexiona Sharp. (Ver entrevista completa)

Para el edil, también existen dificultades con el núcleo de Guillier. “La campaña que ellos han propuesto en los últimos meses es deslavada, sin contenido, sin definiciones gruesas en contenidos importantes. Mientras Sergio Bitar siga siendo el coordinador de la campaña de Guillier para segunda vuelta, las señales que le entregan a una fuerza política que está equiparada con ellos, son súper confusas. Es como decir “le queremos ganar a Piñera con más de lo mismo”, y ese es uno de los problemas que tenemos”, dijo Sharp un día antes de los cambios anunciados en el comando de Guillier, que sacó a Bitar de la primera línea.

Juan Ignacio Latorre, el único senador electo de la coalición, precisa cuáles son los límites a la hora de conversar. “Nosotros no vamos a ser parte del gobierno de Guillier porque no es nuestro gobierno, por eso descartamos cualquier tipo de negociación por cargos. Nosotros perdimos la primera vuelta, y como ganaron ellos, les toca encabezar este proceso. Pero no pueden esperar que nosotros nos sumemos a su gobierno, porque no es nuestro”, concluye. (Ver entrevista completa)


Carlos Ruiz, ideólogo del Frente Amplio.

Una postura similar plantea el sociólogo Carlos Ruiz. El principal ideólogo del Frente Amplio y presidente de Nodo XXI dice a The Clinic que es necesario sentarse con la Nueva Mayoría a dialogar, que el FA debe aprender a comportarse como una fuerza grande y tomar una resolución colectiva “con responsabilidad y estatura frente a un dilema y deber de proporciones históricas”, advierte.

En cuanto a si eso se traduce en votar contra Piñera, el líder de los autónomos afirma: “tenemos la responsabilidad con el electorado que nos apoyó de buscar las transformaciones que nosotros hemos propuesto, y eso tenemos que hacerlo en cualquier evento: en segunda vuelta, con el eventual gobierno que salga más adelante, en la calle, en el Parlamento, en todos lados. Somos una fuerza que se comprometió con un tipo de transformaciones. Si somos capaces de presionar a la Concertación para tener ese tipo de transformaciones, excelente”.

Ruiz también está consciente de que hay mucha gente de izquierda que tiene sus esperanzas puestas en ellos para derrotar a Piñera: “Creo que hay un deseo extenso de que seamos responsables de parar un eventual gobierno de derecha”, pero aclara que “es una responsabilidad que no recae solamente en el Frente Amplio, sino también sobre la Concertación”.

“El problema es que el oficialismo ya no tiene las condiciones que tenía en los años noventa, en los cuales ejercía una hegemonía sobre lo que era ser de izquierda en Chile. Por lo tanto, tienen que conversar en otros términos con el Frente Amplio, porque, prácticamente, es 22 a 20 las conversaciones. Si llegan con la misma arrogancia de siempre, con esa dificultad de no permitir otros proyectos políticos, si tienen una posición obcecada, se tendrán que hacer responsables ellos de haber preferido un gobierno de derecha a buscar un punto de acuerdo con la fuerza que podía frenar a Piñera”, asegura Ruiz.

LOS DILEMAS DE LA NUEVA MAYORÍA

Después del 19 de noviembre, los líderes del FA han recalcado que la pelota está en la cancha de Alejandro Guillier. Esto apunta a establecer que es la Nueva Mayoría la que tiene que buscar acercamientos y ofrecer puntos en común. Los temas claves en la mesa serán educación, previsión y nueva constitución.

Fernando Atria, líder de la izquierda socialista en el PS y uno de los impulsores de la tesis del malestar con el modelo, es una de las figuras que podría ejercer de puente entre el oficialismo y la debutante tercera fuerza política. Destaca que los resultados de la elección demuestran que el diagnóstico que se hizo en la centroizquierda para impulsar las reformas no era errado, como se trató de instalar en la opinión publica durante el mandato de Michelle Bachelet.

“Hay una evidente mayoría que está por las transformaciones profundas al modelo. Los resultados electorales vienen desmontar todo este discurso que se instaló a partir de las encuestas de la derecha y de los medios, en cuanto a que la sociedad no quería cambios, por el contrario, querían reformas más profundas”, comenta Atria.

Frente al desafío de vencer a Piñera con la unión de todas las fuerzas progresistas, el abogado constitucionalista comenta: “El problema es que esta mayoría no está políticamente articulada, hay divisiones importantes, el desafío es intentar articularla y manifestarla electoralmente en segunda vuelta. Eso requiere disposición política de ambos lados, sin intransigencias. Para lograrlo es necesario ofrecer un programa transformador, ya sin los matices de la DC, que por lo demás fue derrotada. Tenemos que ajustar nuestra estrategia para convocar y articular a la izquierda”.

En la Nueva Mayoría ya trabajan en rediseñar la campaña y el comando para el balotaje. Esta semana se anunciaron las nuevas incorporaciones. Mujeres y gente más joven, destacó Guillier al dar a conocer los nombres de Roxana Pey, exrectora de la Universidad de Aysén, las senadoras electas Yasna Provoste y Ximena Órdenes, del PR Margarita Reyes, y como coordinador general asumió el presidente del PS y senador electo por el Maule, Álvaro Elizalde. A cargo de la estructura territorial quedó el secretario general del PS, Andrés Santander. Uno de los afectados con el nuevo diseño fue el PC, con la salida de Juan Andrés Lagos de comunicaciones, lo que desató la molestia del partido dirigido por Guillermo Teillier, para subsanarlo se sumó ayer a la diputada Camila Vallejo.

Sergio Bitar fue sacado de la primera línea por los anticuerpos que genera en el Frente Amplio. Desde el PPD apostarán porque se haga cargo de la gestión interna. Además, se podría sumar Sergio Echeverría.

La evaluación de los partidos de La Fuerza de la Mayoría sobre el desempeño de la primera etapa campaña de Guillier, no fue para nada positiva. Acusan que a cargo de la toma de decisiones, estuvo gente que no tiene experiencia ni talento para ganar elecciones como Harold Correa, Enrique Soler o Juan Enrique Forch. “No más amiguismo, ni la familia, ni tanto amateur, al equipo tiene que entrar gente preparada y capaz” afirma un influyente senador del sector.

Se necesita cirugía mayor y hacer concesiones al FA, como el fin del CAE por ejemplo, para lograr acercar posiciones y crear un bloque unido que enfrente a Piñera.

Fuentes del PS que han liderado las conversaciones con sectores de RD y Nueva Democracia sobre la segunda vuelta, -antes incluso de las elecciones-, revelan que inicialmente estaba la posibilidad de lograr algún tipo de acuerdo programático, pero esa idea ha ido perdiendo fuerza frente a la opción más probable: Un llamado del FA a apoyar a Guillier exclusivamente para impedir que la derecha retorne al poder y así responder al mandato de su electorado de profundizar las transformaciones, aunque eso implique, esta vez, aliarse con el enemigo y perder la inocencia.