A contar del primer día del 2018, el estado de California se convertirá en el mercado de marihuana recreativa más grande del mundo.

Esto, luego de que un referéndum -celebrado el mismo día de las elecciones presidenciales que enfrentó a Hillary Clinton y Donald Trump- aprobara la iniciativa y sentara las bases para regularizar su mercado.

De esta forma, solo podrán acceder a ella las personas mayores de 21 años, quienes podrán comprar máximo una onza del producto (28,5 gramos) en las tiendas autorizadas por la gobernación.

En la misma línea está prohibido fumar conduciendo, en espacios públicos y a menos de 300 metros de plazas infantiles y colegios.

Se podrá cultivar un máximo de seis plantas en casa y, bajo ningún motivo, sacarlas del estado. Ni siquiera por las fronteras de otros lugares cuyo consumo recreativo también está legalizado, como Nevada y Oregon.

Cabe destacar que California fue la primera zona de Estados Unidos en aprobar el consumo medicinal de marihuana, en 1996.

En 2010, sin embargo, cuando se votó por primera vez para legalizarla completamente, la mayoría se inclinó por no hacerlo. Fue Colorado, dos años después, el primero en dar este paso, e inmediatamente se convirtió en objeto de estudio en torno al impacto en la salud de las personas y en el mercado que abriría.

Según consigna El País, hasta la fecha Colorado no ha reportado un aumento en sobredosis de otro tipo de drogas ni del crimen asociado a ellas; mientras reunió U$135 millones por impuestos a la marihuana en 2015, un 77% más que el año anterior y el doble en relación a la recaudación por alcohol.

Este aspecto es la principal motivación federal para impulsar la legalización absoluta de su consumo. Según cálculos del Gobierno de California, podrían registrar ingresos anuales cercanos a los mil millones de dólares en impuestos a la marihuana, suficiente para que se planteara la creación de un banco exclusivamente dedicado a la administración de este dinero.