Columna de Juan Ignacio Latorre (FA): La visita del Papa Francisco en un escenario de múltiples crisis

La organización de la visita del Papa Francisco ha estado lejos de los pobres y comunidades populares, muy cerca de palacios, dinero y parafernalia. La élite se encontrará en la Pontificia Universidad Católica, cuna del neoliberalismo económico, de los Chicago Boys en su Escuela de Economía y donde en su Facultad de Teología expulsan profesores por tener pensamiento crítico


La visita del Papa Francisco a Chile puede ser una luz sobre la sombra de una Iglesia que vive múltiples crisis. Luces que se pueden dar si su categórica lucha que ha dado públicamente contra los abusos sexuales termina con la inconsecuencia que vive la Iglesia chilena al permitir que encubridores de estos ostenten los principales puestos de poder (por ejemplo: Barros en Osorno). Es una oportunidad para avanzar hacia “una Iglesia pobre y para los pobres” como él ha dicho, pero que contrasta con una Iglesia Católica chilena que parece más moldeada por la restauración conservadora de Juan Pablo II que por las orientaciones del Concilio Vaticano II y los desafíos del siglo XXI, como la participación femenina por ejemplo.¿Tendrá algo relevante que decirle a la institución? ¿Estaremos abiertos a escuchar lo que significa una iglesia pobre y servidora de los pobres?

A nivel social, tenemos una crisis socio-ambiental en curso derivada de un modelo de desarrollo tecnocrático y extractivista que depreda los recursos naturales, maximizando utilidades al menor costo posible, pasando por encima de las comunidades con prepotencia y generando acumulación de riqueza financiera en pocas manos. En su encíclica, Laudato Si; sobre el cuidado de la casa común, le habla a toda la humanidad, no solo a los católicos, donde contiene reflexiones y propuestas profundas que le pueden hacer sentido a la sociedad chilena. Acá es muy relevante su mensaje dirigido a los pueblos originarios como custodios de la madre tierra. El Estado de Chile, tiene una deuda histórica y un conflicto territorial abierto con el pueblo mapuche. Las élites católicas del 1% más rico tienen gran responsabilidad en este conflicto (industria forestal, por ejemplo). Seguramente en su visita a Wallmapu tocará estos temas, esperemos que toque también los corazones de quienes tienen mayor responsabilidad.

En su visita a Iquique, posiblemente nos hablará de las migraciones, de la dignidad y derechos humanos de las personas migrantes, de la necesaria hospitalidad y fraternidad de la sociedad de acogida, de lo inmoral que es explotar y abusar de las personas migrantes en el ámbito laboral o de vivienda. No olvidemos que tenemos pendiente una nueva ley que mire el siglo XXI y deje de entender las migraciones como una amenaza a la seguridad nacional (dictadura). Seguramente nos invitará a superar nuestros prejuicios y derribar los brotes de racismo y xenofobia que están presentes en la sociedad chilena en especial con nuestros hermanos latinoamericanos. ¿Estamos dispuestos?

Por otro lado, la organización de la visita del Papa Francisco ha estado lejos de los pobres y comunidades populares, muy cerca de palacios, dinero y parafernalia. La élite se encontrará en la Pontificia Universidad Católica, cuna del neoliberalismo económico, de los Chicago Boys en su Escuela de Economía y donde en su Facultad de Teología expulsan profesores por tener pensamiento crítico, lo que habla de su déficit en la libertad de cátedra.

Es de esperar que Francisco interpele a esa élite y se permita escuchar a las comunidades populares, hombres y mujeres pobladores que viven a diario el Evangelio de Jesús, anunciando las buenas nuevas a los pobres y excluidos.

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