1) El otro día entre los cerros de papeles que inundan y tapizan mi ermita pisé la palabra Gaceta y se trataba de la Gaceta del Fondo de Cultura Económica “La Era de Pound Nueva Época número 179 noviembre de 1985” toda empolvada y con los textos de Robert Graves, Wallace Stevens, Hugh Kenner, Donald Davie, James J. Wilhelm, Michel Butor, Octavio Paz, John Berryman, Emilio Adolfo Westphalen, T.S. Eliot, William Carlos Williams, Michael Reck, Salvador Mendiola, Anthony Burgess, Salvador Elizondo, Northrop Frye, Jaime Gil de Biedma, Norman O. Brown, Eugenio Montale, Ernest Hemingway y Jorge Luis Borges, todos estos señores hablando en profundidad o a la pasada en cartas o ensayos ad hoc acerca de Pound y me llevé más de una sorpresa por ejemplo no imaginé que un poeta tan fino inteligente y delicado como Wallace Stevens dijera: “con toda intención he evitado la lectura de personas refinadas como Eliot y Pound” y Hemingway lo trata de bueno y cariñoso y “que siempre lo consideré como una especie de santo” cuando además de fascista -Pound- se creía la muerte y le andaba enseñando a escribir y cateteando a medio mundo y lo más divertido es lo que dice Robert Graves y con esto sí que me desayuno: “La fanfarronería de Pound le rindió frutos al final. Conocía poco el latín, sin embargo tradujo a Propercio; conocía menos el griego, mas tradujo a Alceo; conocía poco el anglo-sajón, pero tradujo The Seafarer (…) Publicar un poema sembrado de referencias cuya clave no posee un lector entre diez millones, es considerado como una desvergüenza. El caso empeora cuando el poeta cita mal; tal como ocurre a menudo con Ezra Pound ” y agrega: “Es una paradoja extraordinaria el que los desparramados, ignorantes, indecentes, carentes de melodía, escasamente métricos, Cantos de Pound, adornados con esotéricos ideogramas chinos -por lo que a mi toca, pudieron ser calcados del estuche de té más próximo- e iletrados trazos del griego, el latín, el español y el provenzal (el italiano y el francés me parecen legibles, aunque podría estar equivocado) sean hoy objeto de lectura obsesiva en muchos añejos centros de enseñanza”. Y la guinda de la torta: “Pero remuévase las varias capas de grandilocuencia de cloaca, de cacareo, de jerga seudo-profesoral y de germanía del verso de Pound, ¿y qué es lo que queda? El sobrino-nieto rechoncho, fláccido, irritable, eso es lo que queda”. Me da la impresión que Pound le debe haber estado comiendo un poco la color a Graves en Londres por eso -quizá- la excesiva mala onda pero vaya uno a saber y Eliot su discípulo amigo lo declaró sin duda -il miglior favor- ¿qué sería, en todo caso, de la poesía norteamericana, de William Carlos Williams y su not ideas but in things, de Robert Creeley, los objetivistas Louis Zukofsky, Carl Rakosi, Charles Reznikoff y George Oppen más Ernesto Cardenal por estos lados, sin Pound?

2) El último ensayo de la Gaceta es el de Jorge Luis Borges y en parte dice así: “Fue –Pound- discípulo del filósofo Hume, con el cual inauguró el imaginismo, destinado a purificar la poesía de todo lo sentimental y retórico”. Hasta donde yo sé el primer movimiento imaginista (el segundo es conducido por Amy Lowell) fue iniciado por T.E. Hulme en marzo de 1909 junto a F.S. Flint y Edward Storer. Pound se les unió el 22 de abril de ese año. Y hasta donde yo también sé el filósofo David Hume (que además fue abogado, político e historiador y uno de mis favoritos aunque esto a nadie le importe porque propició la simpatía en desmedro de la religión y otras dudosas creencias veneradas), nació en Edimburgo Escocia en 1711. Así es que Borges la tiene difícil (al menos cronológicamente) ¿O es un alcance de nombres? ¿Hulme, Hume? Quizá. Es una ele de más ¿O yo me pierdo y esto es un cuento?