El sacerdote jesuita, Felipe Berríos, disparó contra toda la mafia que existe al interior de la Iglesia, todo esto luego de que ayer la Conferencia Episcopal de Chile diera a conocer una carta enviada por el Papa Francisco en la que reconoce una falta de información tremenda respecto al rol jugado por Juan Barros en el bullado caso de abusos sexuales de Karadima.

En conversación con Radio Duna, Berríos manifestó que “hay una mafia”, puesto que “no se nos olvide que el Papa Benedicto renunció porque no se la pudo con esto, y eso es lo que tengo temor, que esta máquina siga funcionando con secretismos, influencias por debajo, cosas desinformadas”.

Agregó que aquí se deben “desmantelar” todos los miedos, secretismos y verticalidad que existe en la Iglesia. Por su parte, apuntó al Papa Juan Pablo II como uno de los elementos que frenó el proceso modernizador que iba a vivir la Iglesia en los años 60.

Al respecto, dijo que “una de las personas que frenó esto, que hizo retroceder a la Iglesia Católica fue el Papa Juan Pablo II. Más que él, porque se dedicó a los viajes, fue el secretario de Estado, Angelo Solano, una persona nefasta en esto que empezaron a nombrar a puros obispos repetidores de lo que se decía en Roma y que implementaron estos secretismos y uno lo ve en Chile con el cardenal Medina”.

Junto con pedir que analice lo que hay detrás de todo esto, el religioso admitió que queda la sensación de que el Sumo Pontífice llega tarde a hablar sinceramente del caso.

“Yo no entré a cura para estar todo el tiempo tratando de investigar o defender a condoros que se han mandado y delitos (…) Dan ganas de decir ‘no más’”, cerró.