Todo el país está conmovido con el crimen de la pequeña Ámbar en Rinconada de Los Andes, bebé que fue violada y asesinada, situación por la cual empiezan a salir algunas características de quienes cometen este tipo de delitos.

Según dijo a La Tercera el comisario de la PDI Francisco Falcionelli, vocero del Instituto de Criminología de la Policía de Investigaciones, entre las características representativas pero no únicas, figuran que un abusador puede provenir de cualquier clase social y tener o no educación, “pudiendo ser considerado a simple vista como alguien normal”.

Falcionelli señala luego que “sus conductas pueden ligarse a su historia biográfica, a sus características de personalidad o de su ambiente, sin constituir necesariamente algún tipo de enfermedad psiquiátrica que sea visible”.

Más adelante el especialista sostiene que “El tema de la sexualidad perturbada, es generalmente la generadora de conductas desadaptativas, lo que eventualmente puede desembocar en un delito sexual. Se habla de sexualidad perturbada cuando dirigen su energía a objetos o personas, o situaciones que no son las consideradas normales por la sociedad, en este caso hacia menores de edad”.

Al mismo tiempo, el profesional precisó que generalmente estas personas tienen algún grado de inmadurez o introversión, presentando además dificultades para socializar con otra gente.

En otro punto el comisario explica que “estas personas son conscientes de lo que hacen, o sea, son completamente imputables ante la ley. Lo que los lleva a esto es que presentan diferencias cognitivas, lo que les permite interpretan las acciones propias y así justificarlas de cierta manera”.

El hombre de la PDI, añadde que “ellos evalúan erróneamente el comportamiento de sus víctimas, reales o potenciales. Por ejemplo, pueden creer que existen acciones provocativas donde no las hay, que puede haber deseo en el otro o que con su acción no le estará haciendo daño”.

En el artículo se señala además que los abusadores generalmente pueden dejar más de una víctima ya que “no se controlan” y “necesitan estar constantemente en contacto y estimulación, son personas extremadamente manipuladoras y faltas de empatía. También carecen de remordimiento, por lo que son bastante frías en su actuar”.