Uno de los denunciantes y víctima de Karadima, José Andrés Murillo, desclasificó detalles desconocidos respecto a la reunión que sostuvo con el Papa Francisco en el Vaticano, todo esto por los casos de abusos sexuales en Chile y el rol de encubridor del obispo Barros.

En conversación con Radio Duna, Murillo manifestó que el Sumo Pontífice “fue sorprendente para mí. Les dije ‘nosotros los hemos tratado muy mal también durante mucho tiempo’ y nos dijeron ‘es que nosotros los hemos tratado muy mal a ustedes’”.

Añadió que el religioso le confesó una cosa de su visita a nuestro país a inicios de año: “Me dijo ‘sentí en Chile un frío extrañísimo’.

Lejos de aventurarse en entregar cualquier conclusión, el doctor en filosofía apuntó que “esa cara, rostro amistoso, que hubo estos días que en realidad fue inédito para nosotros que estábamos acostumbrados a una iglesia u obispos totalmente indiferentes, temerosos del diálogo, la conversación. Obispos que están acostumbrados a tener la verdad y que nadie les discuta…Fue algo súper sencillo. Estábamos alojando en la misma casa. Estábamos en la mesa y al lado estaba el Papa sirviéndose ensaladas”.

En otros pasajes, admitió que “nosotros no evitamos ningún tema difícil. Dijimos las cosas. Cada uno tuvo distintas reuniones y después tuvimos una los tres larga. No se evitó ningún tema difícil, incluso estando en algunas cosas en desacuerdo, y bastantes cosas en desacuerdo con el Papa, y lo dijimos sobre la mesa”.

Al final, Murillo dijo que el Papa les aconsejó “cómo enfrentar de manera concreta y cómo comprender de materia teórica el abuso sexual infantil”.