El Salvador sale a las calles por privatización del agua: No quieren que se convierta en “mercancía”

El gigante dormido de la estatal Universidad de El Salvador (UES) despertó hoy, tras años de ausencia en temas cruciales para el país centroamericano, para exigir el respeto al derecho al agua y pronunciarse en contra de la privatización del recurso hídrico.

Como era costumbre antaño, docentes, estudiantes, sindicalistas y trabajadores del alma máter se tomaron las principales calles de San Salvador para llegar hasta la Asamblea Legislativa y hacerse sentir.

Los manifestantes partieron de la sede central de la UES, en San Salvador, y en su paso por las arterias gritaron consignas, hicieron sonar cohetes y paralizaron el habitual tráfico de la cuidad.

“¡Pueblo escucha, la UES está en la lucha!, ¡El agua no se vende, se cuida y se defiende!, ¡Esta es la U!”, fueron algunas de las consignadas gritadas durante todo el trayecto.

“Como estudiantes vamos a luchar para que a todo el pueblo salvadoreño le llegue agua a sus grifos, tenga agua para sus hijos y para el agua no se vuelva una mercancía en este país”, dijo a Efe el estudiante de Educación Física Genadi Gálvez.

Por su parte, Edwin Oliva, representante del Sindicato de Trabajadores de la UES, aseguró a Efe que la universidad pública está en contra de la privatización de agua, ya que “aunque la derecha de este país lo niegue hay una clara amenaza de quitarle este recurso al pueblo para dárselo a la empresa privada”.

Al llegar a uno de los accesos de la Asamblea Legislativa, los manifestantes fueron detenidos por un grupo de agentes de la Unidad del Mantenimiento del Orden (OMU), quienes cerraron el portón de acceso, impidiendo entrar a una comisión, liderada por el rector de la UES, Roger Arias.

“No los podemos dejar entrar a todos”, dijo a Arias un policía encargado del grupo de la UMO, situación ante la cual el rector respondió: “si no entramos todos, no entro, esta es la universidad que defiende al pueblo”.

Tras una breve presión, diputados del oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) salieron para conciliar con los agentes del cuerpo de seguridad para que dejasen entrar a los participantes en la marcha y tras unos minutos se les concedió el acceso.

“Estamos en contra de la privatización, porque ahora es el agua y mañana será la educación”, dijo a la prensa el rector de la UES en las afueras del Congreso.

“Esto es solo una muestra de ese músculo poderoso de la Universidad de El Salvador; este es apenas un codazo de gigante que estaba dormido, pero que despertó, y es el inicio de una ofensiva que no tendrá fin hasta evitar la privatización del agua”, manifestó Arias.

Tras sus declaraciones, el rector se dispuso a entrar al Congreso para entregar una pieza de correspondencia, pero la vigilancia privada del recinto negó el ingreso y pidió que se conformara una comisión para entrar, así que pasados unos minutos, los manifestantes presionaron.

Pasado el incidente, representantes de la UES lograron entregar la pieza de correspondencia, en la que se exige al Parlamento que se integre la universidad en la discusión para aprobar una Ley General de Agua y que los diputados de la Comisión de Medio Ambiente respeten los 92 artículos consensuados en la legislatura pasada (2012-2015).

El rector de la casa de estudios superiores condenó los incidentes ocurridos en el Congreso y aseguró que la UES seguirá luchando por la no privatización del agua.

Diversos sectores de la sociedad salvadoreña, entre estos la Iglesia Católica, se han pronunciado en contra de una supuesta privatización del agua luego que diputados retomaran la discusión para aprobar una Ley General de Aguas.

El 14 de abril de 2015, el Gobierno de El Salvador decretó una emergencia nacional por la escasez de agua, principalmente en la zona central del país, por una prolongada sequía a causa del cambio climático.

Condenan violencia en marcha

Organizaciones de El Salvador condenaron hoy los “actos represivos y violentos” contra estudiantes y autoridades universitarias, quienes pretendían entrar al Congreso para entregar una pieza de correspondencia sobre la Ley General de Aguas y solicitar que el recurso hídrico sea de gestión pública.

La Iniciativa Social para la Democracia (ISD) y la Red Ciudadana Transparencia y Democracia emitieron un comunicado conjunto, en el que exigieron al presidente del Parlamento, Norman Quijano, que tome “las medidas pertinentes” para determinar responsabilidades y “garantizar que estos hechos no vuelvan a ocurrir”.

La estatal Universidad de El Salvador (UES) se movilizó este jueves para exigir a los diputados que integren en la discusión para aprobar una ley de agua a los académicos universitarios “con experiencia en el tema”.

A su llegada a la Asamblea Legislativa, cuando los manifestantes pretendían entran en las instalaciones para entregar su petición, fueron reprimidos por un grupo de agentes de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), quienes cerraron uno de los portones de acceso al Congreso.

Diversos sectores de la sociedad salvadoreña, entre estos la Iglesia Católica, se han pronunciado en diversas ocasiones en contra de la privatización del agua, después de que los diputados retomaran la discusión para aprobar una Ley General de Aguas.

Según el Órgano Legislativo, los parlamentarios han ratificado los primeros cinco artículos de la normativa que fueron aprobados por la pasada legislatura, los cuales tienen que ver con la Autoridad Nacional del Agua (ANA), pero además han incorporado una propuesta presentada por los partidos de derecha.

El proyecto fue presentado por los partidos Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Partido de Concertación Nacional (PCN), Gran Alianza para la Unidad Nacional (GANA) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el 14 de junio de 2017.

El 14 de abril de 2015, el Gobierno de El Salvador decretó una emergencia nacional por la escasez de agua, principalmente en la zona central del país, por una prolongada sequía a causa del cambio climático.

Un estudio de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, dado a conocer en 2016, concluye que la vida en El Salvador sería inviable en 80 años a causa de la crisis hídrica que se ve agudizada por el cambio climático.

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