La defensa de dos chilenos juzgados por presunto asesinato en Malasia, donde este delito se castiga con la pena de muerte, aseguró hoy que sus clientes actuaron en defensa propia en la pelea contra un malasio que falleció.

La abogada Venkateswari Alagendra indicó a Efe que las pruebas, incluida una camiseta rota presentada hoy por un forense, demuestran la inocencia de los chilenos Fernando Candia y Felipe Osiadacz, detenidos desde hace más de un año en Kuala Lumpur.

Durante la vista, el tribunal identificó por primera vez a la víctima como Yusaini Bin Hisham, descrito anteriormente como un hombre vestido de mujer, y un forense presentó las pruebas recogidas en la escena, incluidas pertenencias de la víctima como una chaqueta vaquera, dos sujetadores y un vestido rojo rasgado.

Otra prueba exhibida fue una camiseta morada hecha jirones que pertenecía a Osiadacz, así como las tarjetas de embarque de los acusados y cristales de un espejo que se rompió en el hostal donde ocurrió la pelea.

“La camiseta estaba tan rota, según mi cliente, por el ataque recibido por la víctima”, dijo Alagendra, quien opinó que el vídeo de las cámaras de seguridad también corroboran la teoría de la defensa propia.

En su opinión, la víctima se mostró agresiva, mientras que sus clientes solo trataron de defenderse sujetándola en el suelo, donde murió asfixiada.

El forense, quien afirmó que los agentes le entregaron las pruebas sin especificar cómo murió la víctima, precisó que no había restos de ADN de los acusados en el cadáver ni en su ropa.

Candia, de 30 años, fue detenido en Kuala Lumpur junto a Osiadacz, de 27, por supuestamente matar a un malasio mientras se encontraban de vacaciones en este país del Sudeste Asiático.

Según la versión de los detenidos, el fallecido los siguió hasta el hostal donde se hospedaban para pedirles dinero, tras lo cual se produjo un “forcejeo” en el que redujeron en el suelo al malasio, que estaba bajo los efectos de alguna droga que no ha sido especificada.

Los chilenos afirman que inmovilizaron a la víctima porque temían que tomara un trozo de un espejo que se rompió y lo utilizara para atacarles.