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9 de Junio de 2026El Ejército de Chile busca sucesor para el Hummer: dos candidatos y una decisión que no puede esperar
El reemplazo del Hummer en el Ejército de Chile se concentra en dos plataformas: el JLTV de Oshkosh Defense, sucesor oficial del Humvee en Estados Unidos, y el Senator 4x4 de la canadiense Roshel. Mientras la licitación madura, 70 blindados colombianos Copper ya operan en la frontera norte y la macrozona sur.
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Setenta vehículos blindados llegaron al Regimiento Logístico N°2 Arsenales de Guerra en julio de 2025 sin que nadie anunciara un desfile. No venían de los arsenales clásicos de la industria de defensa occidental, sino de Bogotá. El Ejército de Chile presentó los SUV blindados Copper 2.8 TDI 4×4 del fabricante colombiano Armor International, comprados a Salinas y Fabres (Salfa) para reforzar los patrullajes en la Frontera Norte, la Macrozona Sur y otras unidades del país. La ceremonia, presidida por la entonces ministra de Defensa Adriana Delpiano, fue discreta pero su mensaje era claro: la Fuerza Terrestre chilena ya no puede esperar para resolver la pregunta que arrastra desde hace años. ¿Qué reemplaza al Hummer?
¿Por qué el Ejército de Chile necesita el reemplazo del Hummer con urgencia?
El Hummer —conocido popularmente como Humvees— entró al servicio militar de decenas de ejércitos del mundo desde mediados de los años ochenta. En Chile su presencia se hizo habitual en las columnas mecanizadas, en los desfiles de la Gran Parada Militar y, más recientemente, en los operativos de control fronterizo. El ejército estadounidense buscó reemplazar el vehículo en el servicio de primera línea bajo el programa Joint Light Tactical Vehicle (JLTV) y en 2015 seleccionó el Oshkosh L-ATV para la producción. Chile, que aún opera un parque de Humvees, actualizó parte de esa flota en 2025 —los nuevos blindados con torreta debutaron en la Parada Militar de ese año— pero sabe que la actualización cosmética tiene límites. Las amenazas que enfrentan las tropas desplegadas en Tarapacá o en La Araucanía ya no son las de la Guerra Fría.
El contexto de fondo es el Proyecto Alfil II, una iniciativa de modernización iniciada en 2021. El Ministerio de Defensa autorizó licitaciones para vehículos livianos, medianos y pesados, todos nuevos, sin reacondicionar, con garantías de integración técnica por parte de los fabricantes. La primera etapa de esa renovación ya tiene resultados concretos: la inversión, cercana a los US$13,5 millones, fue adjudicada a la empresa Salfa S.A., y los nuevos Copper serán distribuidos en distintas unidades del Ejército ubicadas tanto en el norte como en el sur de Chile, con especial énfasis en el resguardo de la macrozona sur y la frontera norte.

El Senator canadiense: tecnología de guerra aplicada a Sudamérica
El Ejército de Chile evalúa la oferta de vehículos Senator 4×4 de Roshel de Canadá, una empresa que pasó de ser prácticamente desconocida a convertirse en referente global en muy poco tiempo. La razón está en Ucrania: el 12 de marzo de 2025 Roshel había entregado a Ucrania la cifra récord de 1.700 vehículos blindados Senator de diversas especificaciones, más que cualquier otro fabricante mundial de material militar, incluidos gigantes como General Dynamics y Oshkosh.
El Senator no es un vehículo de alta tecnología exótica. Su lógica es la opuesta. Está basado en una plataforma comercial heavy-duty —el chasis de un Ford F-550— lo que garantiza un gran número de piezas de recambio disponibles y permite un mantenimiento sencillo y con un costo relativamente bajo. Para un ejército que opera en zonas remotas, eso no es un detalle menor: es el criterio que diferencia un vehículo funcional de uno que se convierte en un problema logístico. El vehículo porta un motor 6.7L turbodiésel de 330 HP, transmisión de seis velocidades, dirección hidráulica asistida y suspensión 4×4, con capacidad para transportar entre 10 y 12 personas según la configuración táctica.
En términos de protección, el Senator ARV integra planchas de acero balístico de grado militar, cristales resistentes a munición de calibre .50 (12,7 mm) capaces de aguantar múltiples impactos, y un piso de una única pieza diseñado para absorber la onda expansiva de una explosión. La experiencia ucraniana valida esas especificaciones en condiciones reales, algo que ningún banco de pruebas puede replicar.

¿Puede el JLTV de Oshkosh ser el nuevo vehículo táctico del Ejército de Chile?
El Joint Light Tactical Vehicle es, en términos formales, el sucesor oficial del Humvee en las fuerzas armadas de Estados Unidos. El programa JLTV fue diseñado para reemplazar parcialmente la flota de Humvee con vehículos de mayor capacidad de supervivencia y mayor carga útil, incorporando lecciones aprendidas de los conflictos en Irak y Afganistán.
Oshkosh ganó el contrato de producción en 2015 tras un proceso de selección que incluyó a siete fabricantes. El resultado fue un vehículo que resuelve el dilema histórico de los vehículos ligeros. El JLTV fue creado para romper el compromiso histórico entre movilidad y protección: los vehículos ligeros se movían rápido, pero eran vulnerables a los llamados IED (dispositivos explosivos improvisados), mientras los más pesados ofrecían supervivencia a costa de velocidad y agilidad. Su suspensión independiente patentada TAK-4i, permite ajustarse a diferentes necesidades de transportabilidad y puede ser trasladado por vía aérea en helicópteros de gran tamaño como los CH-47 y CH-53, y en aeronaves de ala fija C-130, C-17 y A400.
La fiabilidad es, además, uno de sus argumentos más sólidos. A lo largo de 33 meses de pruebas, el modelo de Oshkosh tuvo una falla cada 11.347 km de media, mientras que el prototipo fabricado por AM General —el fabricante del Humvee original— registraba una avería cada 846 km. Para operaciones en la precordillera o en zonas australes, esa diferencia tiene consecuencias directas sobre la seguridad del personal.
El precio, sin embargo, es el talón de Aquiles del JLTV en cualquier proceso de adquisición latinoamericano. El CEO de Roshel señaló que el Senator es varias veces más barato que el M-ATV de Oshkosh, y que incluso el presupuesto de defensa de Estados Unidos no bastaría para cubrir la necesidad de vehículos blindados a ese nivel de precio.

Copper: el primer escalón de la nueva movilidad táctica chilena
Antes de que se resuelva la licitación mayor, el Copper ya opera sobre el terreno. La plataforma está desarrollada sobre el chasis Toyota Fortuner Edición Especial SRV 2.8 diésel 4×4 y orientada a misiones de infantería en entornos operacionales complejos. Integra blindaje táctico nivel 3A con cobertura de 360 grados, cristales blindados, rejillas protectoras para los faros, un sistema de iluminación táctica blackout para operaciones nocturnas y un winche frontal para recuperación en terrenos complejos. Sus llantas Run Flat Bridgestone le permiten mantener la movilidad incluso tras sufrir perforaciones.
El Proyecto Alfil II responde a un concepto integral de movilidad táctica adaptada a escenarios no convencionales, donde la velocidad de despliegue y la resistencia operativa marcan la diferencia entre la disuasión efectiva y la vulnerabilidad. En ese marco, el Copper no aspira a ser el vehículo definitivo sino el puente operativo: cubre las brechas más urgentes mientras el proceso de adquisición de una plataforma más robusta sigue su curso burocrático.
En la Jefatura de Área Fronteriza (JAF) Tarapacá, los Copper son fundamentales para potenciar la movilidad, seguridad y capacidad de respuesta de la fuerza desplegada en el límite con Bolivia. La capacitación contempló instrucción teórica y 40 horas de entrenamiento en conducción táctica, maniobras en terrenos complejos y operación en zonas agrestes.

Un proceso que no puede paralizarse
Se espera que en 2026 se reactive el programa de modernización con una nueva licitación para vehículos blindados 4×4, en la que el JLTV y el Roshel Senator figuran entre los modelos bajo evaluación para complementar las necesidades operativas en terrenos variados. La reactivación ocurre además en un contexto político que favorece el gasto en defensa: la administración de José Antonio Kast ha señalado la modernización de las Fuerzas Armadas como una prioridad de gestión.
La decisión final no solo depende de la ficha técnica. Intervienen la cadena de suministro local, los acuerdos de transferencia tecnológica, la interoperabilidad con aliados y, sobre todo, el costo de ciclo de vida de cada plataforma. El Roshel Senator llega con el aval de haber sido probado en una guerra en tiempo real. El JLTV llega con el peso simbólico de ser el estándar del ejército más poderoso del mundo. Ambos tienen razones para ganar. Y Chile, que opera en terrenos tan distintos como el altiplano, la estepa magallánica y la zona de conflicto mapuche, tiene razones para necesitar al mejor.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Proyecto Alfil II del Ejército de Chile? Es una iniciativa de modernización del parque automotriz de la Fuerza Terrestre iniciada en 2021, que contempla la adquisición de vehículos livianos, medianos y pesados nuevos. Su primera gran entrega fue la incorporación de 70 blindados Copper 2.8 TDI 4×4 por US$13,5 millones en 2025.
¿Cuál es la diferencia principal entre el JLTV y el Roshel Senator? El JLTV de Oshkosh es el sucesor oficial del Humvee en las fuerzas armadas de Estados Unidos, con mayor protección antiexplosivos y suspensión independiente de alto rendimiento, pero a un costo unitario significativamente más alto. El Senator canadiense apuesta por una plataforma comercial de menor costo de mantenimiento, con aval operativo en combate real en Ucrania.
¿Qué vehículos blindados tiene actualmente el Ejército de Chile? Además de los Humvee actualizados —que debutaron con torreta en la Parada Militar 2025— el Ejército incorporó en 2025 setenta SUV blindados Copper 2.8 TDI 4×4 del fabricante colombiano Armor International, distribuidos en unidades de Arica, Antofagasta, Victoria, Coyhaique, Punta Arenas y la zona central del país.



