En el marco de los 20 años de la creación de la Ley de Filiación, que terminó con la categoría de los hijos “huachos”, The Clinic Online quiere recordar todos los argumentos que usó la derecha para boicotear este proyecto
que venía a terminar con la discriminación en la familia.

La ruta para discutir esta iniciativa que hoy nadie cuestiona por sentido común la inició el fallecido ex presidente Patricio Aylwn, el 10 de agosto de 1993, años en que casi la mitad de los hijos nacían fuera del matrimonio.

Por esos años, Aylwin argumentaba que “le parece al gobierno que el régimen de afiliación actual es profundamente discriminatorio, en la medida que clasifica a los hijos en legítimos e ilegítimos, según si han nacido dentro o fuera del matrimonio”.

El proyecto fue dilatado a tal punto por la derecha que se tuvo que discutir por largos 5 años en el Congreso. De hecho, el actual ministro de Justicia, Hernán Larraín, por esa época señalaba que el proyecto llevaría al país “hacia un descalabro social mayor” tras “desnaturalizar la institución familiar”.

Cuando el ex Mandatario, Eduardo Frei, logró promulgar esta ley en octubre de 1998, señaló que “este es un acto de reparación para todos los que debieron cargar con la postergación y la segregación”.

La discriminación, amparada en el código civil, establecía, por ejemplo, que un hijo natural, en caso de muerte de su padre, sólo podía heredar la mitad de lo que recibía el legítimo, y el ilegítimo, que no contaba con herramientas para probar su vínculo sanguíneo, no tenía derecho a nada.

Pues bien, a continuación te dejamos con los argumentos que la UDI, parte de RN e incluso Pinochet (por esos años senador) lanzaron para que todo quedara tal cual.

1.- Alberto Cardemil (RN): “En efecto, la Constitución Política asegura a todas las personas la igualdad ante la ley; pero tal garantía supone que los sujetos destinatarios de tales derechos se encuentren bajo el mismo supuesto normativo (…) El caso de los hijos legítimos y de aquellos que no lo son, se encuentran bajo supuestos normativos distintos, ya que los primeros han sido concebidos durante el matrimonio válido de sus padres y los segundos no. En consecuencia, entre uno y otro existe una diferencia que se basa en un hecho racional que resulta ser el matrimonio válido de sus padres”.

2.- Ex senador UDI, Carlos Bombal: “El matrimonio putativo es una institución que, como muchas, proviene de la legislación canónica y que pasó a la civil. A nuestro juicio, es una manera clara de que la legitimidad de los hijos se produce por haber sido concebidos dentro del matrimonio de sus padres; es decir, la causa eficiente de la legitimidad la da el matrimonio que genera la familia”.

3.- Miguel Otero: Pese a que votó a favor del proyecto, planteó sus reparos con los derechos a herencia, citando una carta del obispo Jorge Medina en la que manifiesta “serias dudas acerca de si un hijo nacido fuera de matrimonio debe ser equiparado con los que nacieron dentro del matrimonio en materia de herencia. Puede darse el caso de que el nacido fuera del matrimonio sea de tierna edad al momento de morir el padre. En este caso se plantearía una especie de derecho de alimentos post mortem. Pero fuera de este caso, no me parece aceptable que el hijo de una aventura adulterina tenga derechos iguales a los hijos legítimos en materia de herencia”.

4.- Hernán Larraín: “La igualdad natural entre las personas no es obstáculo para que, respecto de determinadas materias, tengan un trato diferenciado o distinto, como ocurre en las relaciones de familia”. “No responde a un criterio realista intentar que la ley iguale aspectos de la relación humana que la naturaleza ha hecho diferente”.

5.- Sebastián Piñera: Aunque lucho por exigir igualdad en los niños nacidos dentro y fuera del matrimonio, sí planteó que “nunca serán iguales los hijos nacidos dentro del matrimonio y los que nacen fuera de él, por mucho que la legislación busque igualarlos. Pero la ley si puede, por lo menos, atenuar, en la medida de lo posible, las diferencias que se generan en materias objetivas, como las que precisamente la iniciativa en estudio pretende abordar”.

6.- Ex senador Jovino Novoa: “Si la definición inicial que tomamos en la ley es que no existe ninguna diferenciación, probablemente será imposible resguardar en forma debida los derechos que afecten a una familia constituida en torno al matrimonio. Si, por el contrario, aceptamos la diferenciación entre hijos matrimoniales y no matrimoniales, lo único que haremos será reconocer un hecho, una realidad”.

7.- El dictador Pinochet: “Eliminar la distinción entre hijos legítimos e hijos ilegítimos, sin ningún tipo de resguardos que eviten perjuicios a la institución del matrimonio, se termina por causar un grave daño a este núcleo fundamental de la sociedad. De aprobarse el proyecto en los términos actuales, se estará dando una muy mala señal a la sociedad, en el sentido de que ¡da lo mismo procrear dentro del matrimonio que fuera de él!”.

8.- Andrés Chadwick: “El punto radica en que, unido a otras iniciativas y en la perspectiva de la cultura en que hoy nos desenvolvemos, contribuye a ir debilitando el concepto de familia, el de matrimonio. Los va confundiendo. Ya no es claro quiénes son los integrantes de esas instituciones, cuáles son sus atribuciones, cuáles son sus deberes, desde el momento en que otros que no pertenecen a ellas pasan a asumir iguales responsabilidades o pueden acceder a iguales derechos”.

*Argumentos sacados de la publicación de The Clinic en 2014, titulada “El vergonzoso prontuario legislativo de la UDI: La férrea defensa de la discriminación entre hijos legítimos y “huachos”.