La búsqueda del joven viajero chileno, Slavko Yaksic Besoain, continúa hoy en Sudáfrica por novena jornada con una nueva pista que lo situaría en los últimos días en la ciudad de Durban (este), informó a Efe el padre del desaparecido.

“En Durban había una persona que dice que lo vio ayer caminando por la calle, pero estamos verificándolo”, detalló hoy a Efe Sergio Yaksic, llegado este jueves a Sudáfrica para encabezar la búsqueda de su hijo junto a la Policía, investigadores privados contratados por la familia y autoridades de la Embajada de Chile.

El testigo ha descrito a Slavko Yaksic con unos pantalones a rayas de colores llamativos, lo que coincidiría con una prenda del Altiplano sudamericano que el viajero poseía.

La investigación trabaja con hipótesis como que el joven mochilero, de 29 años, puede estar bajo los efectos de algún alucinógeno, ya que “de estar en sus facultades mentales” habría contactado a su familia, según aseguró Sergio Yaksic.

“Él no era un consumidor de droga pero aquí existen muchas plantas y sustancias que no son drogas pero terminan siéndolo”, aclaró.

También se han registrado morgues y hospitales de la zona por si resultó herido, pero las pesquisas no han dado resultados y se cree que su teléfono está en manos de otra persona.

El padre descarta un “suicidio” o desaparición voluntaria, ya que sus últimos contactos habían sido normales y tenía planes de visitar a amigos sudafricanos el 7 de octubre, antes de volar a Chile para acudir a la boda de un amigo y participar en un programa de bomberos voluntarios.

Las alarmas saltaron el día 10, cuando no tomó el avión que debía llevarle de vuelta a su país.

Su último paradero conocido fue una comunidad cristiana en la zona de la localidad sudafricana de Dundee, en la provincia de KwaZulu-Natal y a unas tres horas de Durban, y su último contacto con la familia, por las mismas fechas, fue el 25 de septiembre.

“Primero no quisimos hacer ninguna alarma porque podía ser que perdiera su teléfono o no quisiera contactos. Cuando no se sube al avión abrimos las alertas”, explicó el padre.

A su hijo, ingeniero informático de profesión, lo describe como un “chico muy responsable” que sacó notas excelentes en la escuela y que, tras completar su formación, decidió vivir de una forma alternativa viajando por el mundo y trabajando a distancia.

“No es un hippie que anda viajando sino un chico que cumplió con todas las normas del sistema y después decidió aprovechar el sistema de otra forma”, precisó.

“Más que buscar atracciones turísticas busca conocer la cultura del lugar donde está y la gente siempre se le acerca y hace amigos (…). Su teoría es que la manera de ser libre es desear tener menos y practicar el desapego”, compartió Sergio Yaksic.

Pese a que confían en encontrarle, su padre expresó que aceptarían “con resignación” un mal desenlace y recalcó que al menos sabe que su hijo estaba “haciendo lo que él quería” y que morir viajando por un lugar “tan bonito como Sudáfrica” es mejor que hacerlo “en un accidente de tráfico en una gran ciudad”.