El ex frentista Ricardo Palma Salamanca dió una entrevista exclusiva a The Clinic, en la cual conversó largamente con Patricio Fernandez sobre la vida que llevaba cuando eran los “Solís Quezada” en México. Sus dos hijos  crecieron convencidos de que él y su ex mujer eran mexicanos y se llamaban Esteban Solís Tamayo y Pilar Quezada Moreno hasta que el comandante “Emilio” fue detenido.

“A penas fueron informados dejaron México y viajaron con sus hijos desde La Habana -donde estuvieron 13 días sin que los cubanos se enteraran nunca de su presencia- a París, y en el aeropuerto Charles de Gaulle reconocieron su verdadera identidad y pidieron el asilo.”, relata Patricio Fernandez, autor de la entrevista.

Patricio Fernandez narra el  recorrido por la capital francesa junto al ex guerrillero , que vive tranquilamente desde la protección del estado y se mostró contrario a la ideología comunista :

“Durante los tres días que deambulamos juntos por París, jamás le escuché defender su inocencia, ni mucho menos enorgullecerse de lo que había hecho. La leyenda heroica, los discursos maximalistas, las consignas revolucionarias, la patria socialista… todo eso le resulta ajeno y hostigoso. “La cultura comunista me tiene harto: es ideológicamente intolerante y autoritaria”, me dijo.

Además, Ricardo Palma Salamanca se mostró melancólico frente a los años que vivió durante 20 años en San Miguel de Allende, México:

“Yo había conseguido ser otra persona”, se lamentó durante nuestro último día de conversaciones parisinas en un café del sector de Le Marais, que en español significa “El pantano”. Acto seguido agregó: “Esta historia que me persigue es atroz”.

 

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Ricardo Palma Salamanca: “La cultura comunista me tiene harto, es ideológicamente intolerante y autoritaria”

Desde que se fugó de la Cárcel de Alta Seguridad en un canasto, Ricardo Palma Salamanca, “el Negro”, ha vivido huyendo y escondiendo su verdadera biografía. El exfrentista condenado por el asesinato de Jaime Guzmán, nunca ha dado una entrevista, hasta hoy. Patricio Fernández conversó con él tres días en París.