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Cultura

14 de febrero de 2019

Catalina Bu y Matías Prado: dibujos, comida y amor en todas sus versiones

Se conocían a través de redes sociales y a ambos les gustaba el trabajo del otro. Coincidieron en Madrid y decidieron juntarse a tomar un café y a dibujar. Ahí comenzó lo que Catalina Bu junto a Matías Prado, destacados dibujantes nacionales, llaman un “buen rito”: ir a mercados con sus libretas y lápices para hacer lo que más les gusta: tomar cerveza, comer y conversar. “Cuando no queremos hablar cosas típicas que hablan los amigos, dibujamos”, dicen al unísono.

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Catalina Bu (@catalinabu) y Matías Prado (@matiasprado) son ilustradores de profesión. Comparten el amor por el trabajo que hacen, por sus perros y por la comida. Aunque por años admiraron mutuamente el trabajo del otro, sólo se conocieron hace casi tres años, cuando Matías invitó a Catalina a tomar un café en Madrid. Desde entonces, dicen, les gusta repetir el “buen rito” de tomar cerveza y dibujar. Uno que, esa mañana en el Bar Liguria de Lastarria, comparten con The Clinic.

Antes de comenzar esta entrevista, que tiene como premisa hablar de amor, ambos suspiraron: “oy, la hueá difícil”.

 

The Clinic: Partamos por casa, ¿qué piensan del amor propio?

Catalina: Para mí, lo del amor propio todavía es una nebulosa. Es una tarea super larga y vivimos en una transición. Por ejemplo, temas como la gordofobia son temas que no he superado y que tengo metido porque crecí y vivo en una sociedad que me hace estar insegura todo el tiempo. Dejar el hábito de compararme ha hecho que me quiera más como soy.  El amor propio es el objetivo pero es heavy el obstáculo que hay: el qué dirán, que a veces es qué dirás tu mismo de ti. Me atrevo a decir que, hasta en términos de género, para las minas esto es mucho más difícil.

Matías: Yo he avanzado en un gran porcentaje pero aún me queda. Nunca se termina. Tengo muchos rollos con mi cuerpo, no lo acepto siempre. Tengo muchos prejuicios conmigo. Por ejemplo, con los tatuajes porque la gente te mira, te observa y hay veces que me da lo mismo pero también hay otras que me afectan. Soy más honesto conmigo, tengo la decisión de lo que quiero o no en mi vida, lo tóxico intento dejarlo fuera. La alimentación, el deporte, el compartir con mis perros, son puros granitos de arena que aportan en quererme.

 

THC: ¿Han sufrido por amor?

C: Todo el rato. Sufro por tener conceptos errados de lo que es el amor personal y de pareja. Mi educación tiene una deuda conmigo por haberme enseñado mal estas cosas. Y bueno, es bacan jugar al amor romántico mientras tengas claro el concepto para después no sufrir.

M: Creo que las veces que más he sufrido por amor fue cuando fui menos honesto conmigo, no abrir mi corazón con el resto. Por ejemplo, cuando no le conté a mi familia que era gay, o cuando tuve un amor oculto. Cuando uno tiene amor oculto se pasa mal: no estás siendo honesto contigo ni con la gente que uno quiere.

 

 

 

THC: ¿Qué es lo que más les gusta del otro?

C: Admiro a Matías con lo estricto que es porque, me encuentro desordenada. Con el Mati volví a dibujar en papel, algo que había dejado de floja. Él tiene una onda más artística y es más metodológico que yo, entonces nos complementamos bien. Él se dedica mucho a pasarlo bien, a bailar o huevear, y esa libertad que tiene para mi es fundamental, poder jugar con todo. Eso es relajante porque la gente en general tiene muchos límites o políticas personales, no están abiertos a nada. En ese sentido, el Mati es más moderno, libre.

M: Lo que me gusta de ella es que, si yo soy muy metódico en mi trabajo, ella no. En lo personal que es intensa y honesta. Confío mucho en la gente que en la mesa, a la hora de comer, puede hablar de sexo igual que como de amor.

 

THC: ¿Dirían que se aman?

Ambos: ¡Yo sí! (mirándose)

C: Sí, nos amamos. Somos compañeros de trabajo y eso es súper bueno porque además de aportar emocionalmente, cuando hay un amigo con el que compartes la pega es más completo.

M: El otro día pensaba en esto. Mi única amiga ilustradora es la Cata y creo lo será hasta viejo. Exploramos juntos desde otra perspectiva y eso es libre. Cuando no queremos hablar cosas típicas que hablan los amigos, dibujamos.

 

THC: ¿Cuál es su tipo de relación/amor de pareja?

C: Yo soy muy polola, soy muy de «amor rural», un amor idealizado completamente, súper víctima del amor romántico. Creo que el amor es un sentimiento super noble, pero es complicado cuando empiezo a amar desde la idealización o desde el miedo. Me gusta eso de estar queriendo a alguien, pensarlo y todo, pero también me agota porque pongo toda mi energía. Soy super intensa porque el amor es intenso y es difícil más encima. La estabilidad nos gusta pero a veces nos aburre, entonces chucha, ¿cuándo una se calma? La base del amor, para que sea amor, tiene que ser libre. A una le enseñan conceptos super errados del amor. Por ejemplo, el pertenecerle a alguien o tú a otros es malo po. También eso de que la lealtad implica tener una sola pareja, nunca mirar a nadie o ser “pura” frente a alguien, es errado. Aprendemos a vivir al ojo, porque nadie te enseña inteligencia emocional, que es algo fundamental.

M: Soy muy pololo, de relaciones muy largas. Me gusta estar en pareja, pero también disfruto de que las relaciones vayan cambiando, mutando. Tener una relación con alguien es cuidar algo que hay entre dos personas. Por un lado estoy muy dispuesto a las relaciones libres, creo que son súper necesarias. La libertad de amor también es importante y en eso se tiene que basar el amor, en dejar que el otro sea libre y que no sea «mío» solamente. Yo no tengo problema en que mi pareja se meta con otra persona, siempre cuando haya honestidad y confianza.

 

 

THC: ¿Usan Tinder y/o Grindr?

C: Me lo bajé una vez y no me gustó. Personalmente, necesito hablar con alguien, verlo. A mi no me gusta juntarme con desconocidos, me da nervio conocer gente nueva así. De hecho, para conocer hombres, prefiero recomendaciones de amigas o amigos. La relación media visual a mi no me funciona, si me pasa eso con un hombre en la calle, por ejemplo, me pongo en modo alerta, no en coqueteo.

M: Lo dejé hace dos días porque me aburrí. Me es muy difícil conocer gente porque yo soy muy intenso. Mi plan de cita es cerveza, una conversación, y después veamos qué pasa. El loco de Grindr lo que quiere es tirar, y quiero profundizar con la otra persona. Igual me gusta saber cómo está el mercado. Es importante, independientemente de si estás en pareja o no. Por otro lado, prefiero contacto más de calle. Si pinchaste con alguien en la calle me parece mucho más entretenido. Eso de estar en un lugar y mirar a alguien y quedarse pegados, es que conectaste, ¡pura química!

 

* Matías acaba de lanzar su libro “De cuento en cuento”(Editorial Amanuta). Catalina tiene varios a su haber, pero en su último título, “Libro libre”(Editorial Hueders), invita a dibujar sin importar la edad que tengas. “Porque el dibujo no tiene regla: es arte, expresión y por qué no, es amor”, advierte la artista.

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