A las 10 de la mañana, Marcia Urdiles despierta con un llamado telefónico del padre de su nieta, Fernando Flores. Ella contesta y el hombre le dice: “La Silvana se tiró por el balcón” y colgó. En estado de shock despierta a su marido Raúl, quien parte raudamente a la intersección de Mapocho con San Martín. Al llegar, se encuentra con el cuerpo de su hija en el suelo. Sube por el ascensor y ve que la pareja estaba conversando con Carabineros, mientras una extraña le ponía las zapatillas a la niña de 3 años, quien al ver a su abuelo se le iluminan los ojos y le toma la mano. Raúl Garrido decide sacar a su nieta de ahí. Salió de la pieza con M.F., quien ve su muñeca favorita al lado de su papá, la toma y salen del departamento sin mirar atrás.

A la misma hora, Brenda Garrido (23), hermana de Silvana, despierta en la casa de su pareja, por la llamada de su mamá y el mismo mensaje se repite: “La Silvana se tiró del balcón”. En la desesperación agarró a su hijo, lo vistió y se fueron desde el barrio Franklin en auto resistiendo la idea de que su hermana estaba muerta. “Camilo, más rápido”, apuraba Brenda a su pareja.

—Llegué y estaba mi papá con la “Bubú”. La tomé y se la pasé a Camilo y después me quedé con mi papá. “Está ahí tirada”, me dijo mi papá. Fuimos a verla y la tuve que tapar. La gente comenzaba a sacar fotos y aún Carabineros no bajaban del departamento— recuerda la hermana menor de Silvana.

Silvana falleció a sus 25 años. Dejó en el camino a su hija de tres años. Las primeras diligencias de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones apuntan a que se suicidó. La familia y amigos rechazan totalmente esta versión. Acusan que Fernando Flores era un celópata violento; no la dejaba trabajar y la golpeaba. Hasta la fecha, el principal testigo para la PDI y el único culpable para los cercanos de Silvana no ha aparecido, tampoco ha visto a su hija, quien está -desde entonces- con sus abuelos.

La violencia que Silvana buscaba esconder

La pareja llevaba siete años juntos. Se conocieron cuando trabajaban en un restaurante de cadena estadounidense, Applebee’s. Silvana le presentó a Fernando Flores a su mamá como un amigo y ella le dijo “mijita, no se le ocurra meterse con ese niño”. Le dio mala espina. Después de unos meses comenzaron a pololear.

Camila Covarrubias (24) era amiga de la “Silvi” desde los tres años, fueron al jardín juntas y vivían a una cuadra durante gran parte de su vida. Cuenta que en el 2010 cuando llevaban ocho meses de relación ocurrió la primera agresión por parte de su pareja. Ella iba saliendo de su casa y observa a Silvana con un cuello ortopédico y un ojo morado. Al verla en esas condiciones le preguntó qué le había pasado y ella le dijo que “le había sacado la cresta” tras un carrete con sus amigos, que él estaba borracho y se había puesto celoso porque la miraron mucho, discutieron y este la habría maltratado.

—Después de eso me dijo que había quedado detenido toda la noche, pero al final nunca lo denunció. De hecho, un tiempo se escondía de mí porque seguía con él. Cuando nos juntábamos, se sentía incómoda y evitaba el tema de su relación. — recuerda su amiga de infancia.

El 16 de septiembre de 2013, mediante una conversación por Facebook, le contó a otro cercano que habían discutido con Fernando y nuevamente la habían maltratado:

—Silvana: No sabes lo que pasó ayer.

— Amiga: ¿Que te pasó, chiqui?

—Silvana: El Fernando me mordió la cara.

Belén Hanus, conoció a la pareja en el Applebee’s, cuenta que una vez ella la llamó en la madrugada y al contestar escuchó gritos: “No, Fernando. Suelta mi teléfono por favor, no me lo rompas”. Dice que muchas veces le escondía el maquillaje para que no se pintara y no trabajara más, debido a los celos que sentía por su cantidad de seguidores en las redes sociales. — La encerraba en el balcón para que no pudiera salir, la empujaba y tironeaba.  Pero lo más terrible es cómo la violentaba psicológicamente, manipulándola y disminuyéndola. — agregó la exanfitriona del restaurant y amiga de Silvana.

Francisca Barbosa es amiga de la familia Garrido Urdiles. Conoció a la “Silvi” cuando Marcia las presentó, ella decía que tenían una personalidad muy parecida. Se hicieron amigas de inmediato y compartieron vivencias, miradas políticas y le contó abiertamente ciertos abusos y agresiones que sufría de parte de Fernando.

—Una vez le tironeó reiteradamente el calzón. La estaba obligando a tener sexo. Tiraba y tiraba la ropa interior y le dejó dos marcas. Además, cuando ya no le dejaba trabajar en nada, le pidió plata para comprar comida para la casa. Él se bajó los pantalones, le mostró el pene y le dijo “¿quieres plata?”, insinuando que le daría plata si le hacía sexo oral.  — recuerda enojada Francisca, quien asegura que su amiga se negó a hacerlo.

El proyecto que no llevó a cabo

Era un proyecto pro mujer, para quienes tienen problemas con la ansiedad. Ella era maquilladora y yo, asesora de imagen. Íbamos a juntar a otros profesionales como psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas para que hiciéramos un equipo que pudiera hacer un cambio integral en una mujer que estaba emocionalmente dañada. — recuerda Jessica Monroy (27), quien estaba realizando una especialización para concretar esta iniciativa.

“Jessie“ era la amiga más cercana de Silvana Garrido en el último tiempo antes de su muerte. Juntas reían, fumaban, hablaban de sus hijos y comenzaron un proyecto de asesoría de imagen juntas, que tenía dos objetivos; que las mujeres se sintieran cómodas consigo mismas y que la “Silvi” reuniera fondos para poder irse con su hija lejos de Fernando.

Recuerda que siempre fue mala para maquillarse. Pero cuando “Silvi” la pintaba se sentía feliz con ella misma, se paraba segura frente a la cámara y transmitía el esfuerzo y cariño que le había puesto a su trabajo. A partir de ese book de fotos, se consolidó el proyecto que tenían.

Cuando se juntaban tenían sesiones de belleza, fotografía, recreación y hablaban mucho sobre lo desgastada que estaba la relación con Fernando y que Silvana estaba organizándose para separarse de su pareja.

—Su relación era muy mala. Él la trataba pésimo. La insultaba, le decía que estaba gorda, fea. Ella solo decía que quería irse. Decía que la trataba súper mal, peleaban, existía violencia física y verbal y que necesitaba irse y por eso nos enfocamos en sacarla de ahí. Ya teníamos el respaldo de su cama elegido, solo faltaba el departamento. — lamenta Jessica.

Un mes antes de su fallecimiento, Marcia había conversado con Silvana sobre su relación y ella le contó que estaba aburrida y que le hacía mal. Le dio todo su apoyo para que se alejara de Fernando, pero con condiciones. Le dijo que si se quería ir tenía que cambiar todas sus cosas que estuvieran contaminadas con malos momentos. “Tú me vas a sacar solo lo más importante de esa casa, la ropa y tu maleta de maquillaje”. le dijo a su hija

—Yo le iba a pagar tres meses de arriendo, mientras establecía su proyecto e iba a ayudarla cuidando a la niñita mientras trabajaba. Me dijo que igualmente quería demandar a Fernando para que pagara pensión alimenticia y le aconsejé que no peleara con él en tribunales por un hijo. — explica Marcia, mientras ve las fotos de su hija en su pieza.

“Gracias a ti, Silvanita, yo sigo vivo”

Todos los que conocieron a Silvana, al preguntarles cómo la describirían, mencionan su amor a la vida. Coinciden que, en algún momento de su vida, cuando ellos lo pasaron mal, era la “Silvi” era la primera en decirles que la vida era hermosa y que ellos eran personas que valían la pena. Por lo mismo, para ellos, la tesis de un suicidio no es legítima.

Camila Covarrubias recuerda que a pesar de que “tenía la cagada” en su vida, nunca derramó una lágrima y que siempre la alentaba.

“Vamos Camilita, linda, hermosa, tú eres lo más lindo del mundo, tú puedes. Nosotras somos guerreras, somos fuertes, vinimos a este mundo a ser felices, nadie puede decirnos nada porque somos hermosas”, me decía. Nunca me saludó sin energía, siempre me veía a una cuadra y me gritaba amiguita linda, hermosa. Íbamos caminando y veía a una mina mal, se preguntaba si estaba bien, a lo mejor necesita algo e íbamos y la tiramos para arriba— asegura Camila.

Brenda, su hermana, repasa las fotos de su infancia, de cuando eran niñas y jugaban en la plaza cerca de su departamento. Recuerda que era traviesa y siempre hacía la cimarra en el colegio y que siempre estaba sonriendo.

Uno de los hitos más importantes de su vida fue cuando quedó embarazada. Le contó a su madre que después llegó con Silvana y la apoyó todo el tiempo. “No importa, vas a estar bien, nunca hemos necesitado a un hombre, así que tranquila. Vamos a tener apoyo de nuestros papás, aunque ahora estén enojados”, le dijo su hermana en esa ocasión.

Cuando estaban despidiendo a Silvana, llegó un vecino y contó la historia de cómo Silvana le salvó la vida. Era el papá de una amiga suya, tenía una depresión fulminante y había caído al alcoholismo. Cuenta que Silvana ve que se estaba asomando por el balcón, corre hacia el edificio, sube corriendo las escaleras, abre el departamento y lo vio con la mitad de su cuerpo para afuera. Lo agarró y lo tiró para atrás. Le dijo: “Qué le pasa tío, usted está más hueón. ¿Así va a escapar de los problemas?”.

“Gracias a ti, Silvanita, yo sigo vivo para mis hijos y nietos”, cuenta Marcia que dijo el sujeto en el velorio.  Yo me acuerdo de que estuvo allá cuatro días para acompañarlo. Logró llevarlo al psiquiatra y sacarlo del alcohol— recuerda su madre mientras ve el papelógrafo que dice “Justicia para Silvana” con la foto de su hija.

Incongruencia de versiones

A la pérdida de Silvana se le suma la investigación del supuesto suicidio, que para la familia resulta incomprensible y sospechoso, debido a que las declaraciones que dio Fernando Flores a Carabineros y PDI son distintas. Además, Jessica Monroy asegura que tuvo que presionar a la entidad policial para que les tomaran declaraciones a los vecinos y a ellos, ya que solamente se querían quedar con la versión de Fernando, quien está en calidad de testigo, no de sospechoso.

Para la hermana de Silvana, las versiones son incongruentes y eso le genera sospecha.

Según lo que le contaron a ella, la versión de Carabineros dice que pelearon en la noche y se durmieron. Los vecinos denunciaron ruidos molestos a las cuatro de mañana. A las 8 de la mañana habrían comenzado a pelear nuevamente porque se estaban sacando en cara cosas del pasado y no encontraba su teléfono. La niña despertó y Fernando habría ido a consolarla cuando escucha “yo estorbo aquí” y que Silvana se tira. Cuando miró, ya no estaba.

En cambio, a la PDI les dijo que hubo una pelea, sin especificar la intensidad. Que Silvana pasó al otro lado del balcón, afirmada le decía “ándate, quiero que te vayas. Si no te vas me voy a tirar”. Según el testimonio, él fue a ver a su hija que se puso a llorar y cuando volvió la Silvana estaba subiendo y que se resbaló y se cayó.

Actualmente la muerte de Silvana Garrido sigue en investigación a cargo de la Brigada de Homicidios de la PDI. Desde la entidad dicen que no pueden dar declaraciones hasta que las indagaciones del caso se den por cerradas y se le entregue el informe final al fiscal Fernando Donoso.

Hasta la fecha la familia Garrido Urdiles está cuidando a M.F., la hija de tres años de Silvana. No han sabido nada de Fernando Flores desde el domingo 27 de enero, cuando ella cayó desde el piso 23.

En el tiempo que lleva M.F. con sus abuelos la han notado callada. Ha tenido pesadillas y siente la presencia de su mamá y que está sentada “esperando la comida de la “Abu”.

La familia y sus amigos han realizado marchas y una completada para reunir fondos, para que a la hija de Silvana no le falte nada. Sus cercanos recuerdan su alegría, empatía y cercanía con todos quienes la rodeaban. Solo piden justicia para quien, aseguran, fue asesinada por celos al igual que muchas mujeres en Chile.