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La historia de la adolescente haitiana cuyo paradero hoy nadie conoce: sobrevivió a la calle, denunció abusos y el Estado le perdió el rastro

Llegó a Chile desde Haití cuando tenía 11 años. Cuatro años después escapó de su hogar, vivió en la calle, denunció una agresión sexual y quedó bajo la protección del Estado. Su paso por residencias, tribunales y programas especializados estuvo marcado por fugas y búsquedas infructuosas. Hoy, nadie sabe dónde está. Esta historia es parte de un especial digital que se publica mañana en Vergara240 de la facultad de periodismo de UDP.

Sigue a The Clinic en Google News Por Jesús Martínez 2 de Agosto de 2026
niña haitiana
niña haitiana
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Marie -no es su nombre real- apareció de madrugada en la sala de urgencias del Hospital Dr. Exequiel González Cortés, en la comuna de San Miguel. Era 2 de septiembre de 2021, tenía 15 años y estaba sola y desorientada. Había llegado hace 4 años desde Haití y llevaba cerca de un mes y medio viviendo en la calle.

Esa noche les explicó a las enfermeras que se había escapado de su casa tras una discusión con Cibel, su padre. No era la primera vez que ocurría. Dijo que desde su arribo a Chile, la relación entre ambos se había deteriorado. 

También aseguró haber sido víctima de un delito a manos de un desconocido. Al escuchar los detalles, el personal médico decidió llamar a Carabineros. El parte de denuncia de la 12ª Comisaría de San Miguel señala que la adolescente “se encontraba llorando y en evidente estado de shock (…). Al pasar unos minutos, la menor manifiesta que, luego de entablar una conversación con un hombre alto, este le habría ofrecido ayuda, regalándole un pan y una bebida. Posterior a ingerir los alimentos, no recuerda nada de lo sucedido, sintiendo fuertes dolores en la zona genital”.

Marie quedó de inmediato bajo protección de un tribunal de familia. Y luego, en una audiencia, se resolvió su traslado a un hogar del Sename: el CREAD Pudahuel.

***

Marie nació en agosto de 2006 en Haití. Sobre su infancia y su madre casi no existen registros. Su historia en Chile comenzó en 2017, cuando llegó a los 11 años, acompañada de su padre, Cibel. Sin hablar español y con escasas opciones para alojar, ambos se instalaron en un cité de la población La Legua, en San Joaquín, donde vivían otras familias haitianas.

Su historia recuerda la polémica que estalló en junio por el ingreso de cientos de niños haitianos al país en vuelos vinculados a procesos de reunificación familiar. Pero según Michel Ange-Joseph, activista de la comunidad haitiana en Chile, se trata de un caso distinto.

Tras realizar los trámites migratorios y obtener sus cédulas de identidad, Marie accedió a una subvención escolar preferencial. Fue matriculada en el Colegio Arzobispo Manuel Vicuña, en la misma comuna, para cursar quinto básico.

Allí conoció a Paula, inspectora del establecimiento, quien solicitó resguardar su verdadera identidad para este artículo. La recuerda como una niña solitaria y con dificultades para comunicarse con el resto: “Era tranquila, muy para adentro. En cambio, su papá tenía conductas bastante agresivas; era muy violento con ella y con nosotros. Además, la brecha de idioma no ayudaba mucho. Terminó repitiendo de curso”.

Al año de su llegada al colegio, Paula relata que Marie cambió. Se volvió una adolescente agresiva. “Los profesores se caracterizan por ser de buen trato, por generar mucho vínculo. Pero Marie respondía mal a ese vínculo. Uno se daba cuenta de que era una niña muy dañada, que estaba sufriendo un trauma por la migración forzada”, dice.

La inspectora atribuye parte de ese deterioro a la relación con Cibel. A él lo describe como “presente, en cierto sentido, ya que siempre acudía cuando lo citaban del colegio. Pero se veía como un papá sin herramientas, cansado. No tenía una relación firme con su hija. Nunca le vi lesiones físicas (a Marie), pero era evidente que existían agresiones”.

Tiempo después, Paula confirmó sus sospechas.

En noviembre de 2019, Cibel fue imputado por violencia intrafamiliar. Según los antecedentes del caso, radicado en el 6° Juzgado de Garantía de Santiago, el hombre agredió a su pareja, también de nacionalidad haitiana, quien resultó con lesiones leves. Finalmente, la Fiscalía decidió no perseverar en la investigación por falta de pruebas.

Meses más tarde, mientras conducía su vehículo Hyundai Accent en el centro de Santiago, Cibel fue fiscalizado por Carabineros. De acuerdo al parte policial, al solicitarle sus documentos, “el imputado hizo entrega de una licencia clase B y C, supuestamente emitidas por la Municipalidad de Lo Espejo, documento que resultó ser falso”. Tras el control de detención, quedó en libertad mientras la Fiscalía investigaba.

Para entonces, Marie recién había cumplido 14 años y cursaba séptimo básico en el mismo colegio. Aunque mostraba avances en sus estudios, la relación con su padre empeoraba. Muchas de las discusiones giraban en torno a la pareja de Cibel. La adolescente rechazaba la relación y se oponía a que la mujer se instalara con ellos en el departamento que arrendaban en Gran Avenida, en La Cisterna.

Cibel siguió adelante de todas formas y se casó.

Un mes después, en noviembre de 2020, Marie escapó de la casa. No se llevó ropa de recambio, documentos ni objetos personales. Salió con una chaqueta negra, un chaleco fucsia, unas lycras rojas y una cartera dorada.

En su colegio se alarmaron. Sabían que Marie no tenía amigos ni familiares que pudieran ayudarla. Profesores y funcionarios elaboraron un afiche con su fotografía bajo la palabra “Desaparecida”, y lo difundieron en grupos de Facebook de comunidades haitianas en Chile.

rediseño afiche de búsqueda.

La imagen aún circula en internet. Es uno de los pocos registros públicos que existen de Marie: aparece delgada, sonriente y mirando directamente a la cámara.

Al día siguiente de su desaparición, Paula recuerda que se encontró con ella por casualidad en el Persa Biobío. La joven estaba en la entrada de la estación del metro. “Cuando me vio, intentó escapar y saltó los torniquetes. Alcancé a tomarla del brazo y llamé a los guardias. Ella intentaba soltarse, me gritaba: ‘Ustedes me quieren pegar, me quieren agredir’”, recuerda.

Paula tuvo que mostrar el afiche de búsqueda para convencer a los guardias de que se trataba de una adolescente desaparecida.

Cuatro días más tarde, Marie regresó a la casa de su padre.

***

A principios de 2021, el único núcleo familiar de Marie estaba totalmente resquebrajado. No tenía una buena relación con su madrastra y su padre planeaba abandonar Chile. Una de las razones era la investigación en su contra por la licencia de conducir falsa. Cibel dejó de acudir a las audiencias y, en abril de 2021, el 6° Juzgado de Garantía de Santiago lo condenó a tres años de cárcel y emitió una orden de arresto en su contra.

La sentencia aceleró sus planes. Mientras buscaba la forma de salir del país sin ser detenido, Marie tomó una decisión. A mediados de junio de ese año volvió a escapar de la casa.

Nunca regresó.

Con su hija fuera, Cibel y su pareja salieron de Chile por un paso no habilitado. Marie quedó sola, viviendo en la calle. Permaneció así cerca de un mes y medio.

El 2 de septiembre llegó caminando hasta el Hospital Dr. Exequiel González Cortés. Allí relató que un hombre le había regalado un pan y una bebida, que tras ingerirlos perdió el conocimiento y que, al despertar, sintió fuertes dolores en la zona genital.

En el hospital, Marie también contó que llevaba semanas viviendo en la calle y que había escapado de su casa tras una discusión con su padre. Cuando Carabineros acudió al domicilio registrado de Cibel, no encontró a nadie.

El caso fue derivado al 1° Juzgado de Familia. La decisión fue trasladarla al CREAD Pudahuel. El fallo llamó la atención. Apenas un mes antes, el centro había sido denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la existencia de una red de explotación sexual comercial que afectaba a niños, niñas y adolescentes residentes del lugar.

Al ingresar, Marie fue evaluada por un equipo psicosocial. Durante las entrevistas, relató el verdadero motivo de la pelea con Cibel, antes de que este abandonara Chile: “Señala que su padre la había amenazado con golpearla tras descubrir su participación en un juego que consistía en subir fotos para adultos a los estados de la aplicación WhatsApp”, detalla parte del informe.

Agrega que las explicaciones que daba la joven en torno a esto no eran del todo claras, ya que luego se desdijo e indicó que se trataban de fotos de otras personas, no de ella. Los profesionales concluyeron que “podría presumirse que la niña se encuentra vulnerada en sus derechos y afectada en la esfera de su sexualidad. Presuntamente, sería partícipe de una red de explotación sexual infantil, donde, a cambio de fotografías, percibiría una suma de dinero”.

Sin embargo, pese a esos antecedentes y a las alertas que ya existían sobre el recinto, el Juzgado de Familia de San Miguel resolvió mantener a Marie en el CREAD Pudahuel. Permaneció allí apenas tres días. Luego se escapó.

Paula, la inspectora del Colegio Arzobispo Vicuña, se enteró de la situación de Marie tres meses después, en diciembre de 2021. Consiguió el número de WhatsApp de Cibel y le escribió para contarle lo ocurrido. “Respondió que estaba en Cuba y me preguntó cómo estaba Marie”, recuerda.

Paula toma su celular y busca el mensaje de audio que él le envió. Cuando lo reproduce, la voz de Cibel suena tranquila: “Quiero saber dónde está y en qué condiciones, ver si ha mejorado para regresarme. Estoy esperando unos papeles para volver a buscarla. Tengo que regresar a Chile porque tengo mi auto, tengo mi negocio que dejé”.

María Jesús Avello, directora del CREAD Pudahuel en esa época, recuerda que cada vez que un joven se escapaba, la residencia activaba los protocolos. “En la mayoría de los casos, teníamos certeza de dónde estaban”.

“Informábamos al Tribunal de Familia, realizábamos la presunta desgracia y hacíamos gestiones de búsquedas, como llamar a sus familias para saber si estaban con ellos. En paralelo, activábamos los programas de calle, para no perderle de foco y saber dónde se encontraban. Hacerles seguimiento con intenciones de reingresarlos. Pero eran procedimientos que los jóvenes sabían cómo manejar para no regresar. Para nosotros, el abandono residencial de un niño jamás pasó desapercibido”. 

***

En enero de 2022, Marie, de 16 años, seguía registrada en el CREAD Pudahuel, pero no estaba allí. No había rastros de ella desde su fuga. Ante esta situación, el juzgado de familia decidió ingresarla a un Programa Especializado en Calle (PEC) de la Fundación Don Bosco, organismo colaborador del antiguo Sename.

Poco después, la institución informó al tribunal que desconocía su paradero: “Los profesionales del programa han realizado diversas acciones de búsqueda y levantamiento de antecedentes de la adolescente. Se gestionan reuniones de coordinación con CREAD Pudahuel, quienes refieren que la joven habría permanecido en el recinto por un periodo de dos semanas, tras lo cual realiza abandono (…). Desde el programa se han efectuado búsquedas en los domicilios registrados, sin lograr ubicar a ningún familiar de la joven, además de recorridos por sectores cercanos a Franklin, intentando visualizarla”, detalla el informe.

En marzo de ese año, Paula volvió a tener noticias de Marie. Una estudiante se encontró con ella en la calle y la llevó al colegio. Allí, la joven manifestó que quería regresar a clases. Sin embargo, mantenía una orden de búsqueda vigente, por lo que la directora del establecimiento avisó a Carabineros y Marie fue trasladada nuevamente al CREAD Pudahuel.

Se escapó al día siguiente.

Paula se contactó, una vez más, con Cibel. Le envió un mensaje de audio informándole que sobre su hija. Él solo respondió: “Ok, tía. Muchísimas gracias por la noticia. Ese es el problema. Ella no entiende que es una niña, cree que es un adulto. Si tiene el número de alguien, me lo manda para llamarla, por favor”.

Esa fue la última vez que Paula supo algo de Marie y de su padre.

Dos meses después, en mayo de 2022, el nombre de Marie aparece registrado en otro centro que recién había sido inaugurado: la residencia familiar La Goleta. El momento coincide con el cierre de los centros CREAD y la puesta en marcha del nuevo Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.

La residencia y el Programa Especializado en Calle (PEC) debían trabajar para estabilizar a la adolescente y encontrar algún familiar o adulto que pudiera asumir su cuidado antes de que cumpliera la mayoría de edad.

Nada de eso ocurrió. 

Ella seguía fugada, por lo que nunca se vinculó con los programas diseñados para apoyarla. De hecho, en enero de 2023, la Fundación Don Bosco informó al tribunal que hacía más de tres meses que no sabían nada de ella. “Se han recorrido las direcciones conocidas sin resultados favorables (…). No es posible identificar a nuevos referentes en la vida de la joven. De hecho, tampoco se logra obtener información respecto del padre y/o la madre”.

Por lo mismo, la institución solicitó oficialmente el egreso de la adolescente del programa PEC, ya que, al no saber dónde estaba, no se podía realizar ningún proceso de intervención con ella.

En agosto de 2024, Marie cumplió 18 años y su causa en el Tribunal de Familia fue cerrada.

Hoy, en el Colegio Arzobispo Vicuña señalan a V240 que no saben dónde está. Tampoco saben con quién vive ni cómo sobrevive. Ni siquiera dentro de la comunidad haitiana en Chile tienen datos sobre su paradero.

La Fundación Cónclave Investigativo de las Ciencias Jurídicas y Sociales (CIJYS) reactivó su búsqueda esta semana, luego de los antecedentes aportados por esta investigación. “Estamos viendo cómo seguir a través de contactos de la misma comunidad y también con quienes viven en la misma comuna donde ella residía. Hace un tiempo sabíamos de su desaparición, pero no hemos tenido novedades y estamos muy pendientes. Nos cuestionamos qué le habrá pasado y por qué no la protegieron quienes debieron haberlo hecho. Y si se esconde, ¿por qué?”, dice Michel Ange-Joseph, presidenta de la fundación.

Después de pasar por el sistema de protección del Estado, por residencias, programas especializados y múltiples intervenciones judiciales, Marie lleva más de cuatro años desparecida. Lo único que sospechan quienes la conocieron es que podría haber regresado al mismo lugar donde comenzó esta historia: la calle.

***

Esta historia es parte de un especial digital que se publica mañana en Vergara240, el medio de la Escuela de Periodismo de la UDP. Bajo el título Hablemos de ellas, la investigación rastrea el destino de seis niñas víctimas de explotación sexual que pasaron por la residencia más cuestionada del Sename: el CREAD Pudahuel.

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