Por Felipe Parada Méndez, encargado de diversidad sexual de Comunes

Comenzamos este 2019 con cifras negras para la diversidad sexual. En tan solo 3 meses de este año ya tenemos nueve ataques que se han dado a conocer a la opinión pública, ¿podrán imaginar cuántos son en realidad?. Según el informe nacional de derechos humanos, diversidad sexual y género del Movilh, el año 2018 se registró un aumento del 44% en relación al 2017 y esta cifra se convierte en la más alta desde el 2002.

Estas cifras a muchos nos tienen preocupados y sorprendidos porque desde el asesinato a Daniel Zamudio, que remeció hasta a los sectores más conservadores de nuestro país, los ataques contra la comunidad lgbtq+ habían disminuidos y los sectores más reaccionarios se habían, al parecer, replegado. Pero nos encontramos en un estado de emergencia del cual nos debemos ocupar. No podemos seguir teniendo víctimas de la violencia provocada por el odio a ser diferente, 41 asesinatos en 16 años según el estudio realizado por el Movilh. Nos necesitamos organizados, libres, fuertes y vivos para seguir luchando por el país en el que queremos vivir sin miedo a ser distintxs.

José Antonio Kast, Jacqueline Van Rysselberghe, Eduardo Durán, Camila Flores son algunxs de esa lista de personajes que deben asumir que sus dichos y ataques con publicidad en los medios de comunicación o redes sociales tienen consecuencias. Al denostar a las personas lgbtq+ están contribuyendo a normalizar cualquier ataque a una persona de la diversidad sexual.

El llamado a las autoridades es a tomar medidas urgentes, no podemos tener una nueva víctima de la lgbtqfobia muerta por culpa de la intolerancia y el fanatismo. Es necesario modificar la ley antidiscriminación porque es un instrumento deficiente (Desde el 2012 hasta julio del 2018 solo 319 personas han presentado denuncias por la ley zamudio y en apena 90 acusaciones hubo sentencia), la aprobación de ley contra la incitación al odio y avanzar en una institucionalidad contra la discriminación. Estas tareas son urgentes porque nos están matando y el poder político de nuestro país debe darse cuenta que no pueden seguir postergando el avance de estas legislaciones.

Por el derecho a vivir, no más violencia contra la diversidad sexual.