El reputado periodista y escritor Jon Lee Anderson publicó en The New Yorker un extenso reportaje donde relata sus días acompañando a Juan Guaidó, autoproclamado presidente encargado de Venezuela.

Uno de los datos más curiosos del reportero es la presencia de un astrólogo como asesor del líder opositor. En el artículo, el sujeto es nombrado como “Davíd” (sin apellido), a quien conoció una mañana de marzo en la ciudad de Vargas, la ciudad natal de Guaidó.

“Para el viaje de una hora en automóvil desde Caracas , nos sentamos en la parte trasera de un vehículo blindado. Un hombre con anteojos búho se sentó entre nosotros. Se presentó a sí mismo como Davíd, el astrólogo del presidente“, relató.

En el camino, el adivino predijo que en el camino “no nos encontraríamos con ningún colectivo, un grupo de matones paramilitares que deambulaban en motocicletas y disparaban a manifestantes opositores. Los colectivos, declaró, eran ‘la encarnación del mal’ y ‘representantes del diablo en la Tierra'”.

En su crónica, Anderson narra que Guaidó lo llevó a almorzar a un mercado en el puerto de Guaira, donde fue abordado por una multitud de simpatizantes que lo felicitaban. Él se alejó y se encontró nuevamente con Davíd, quien le reveló que el presidente encargado “era descendiente de Guaicaipuro, un jefe indígena del siglo XVI que había luchado contra la conquista española antes de ser emboscado y asesinado”.

“Chávez había resucitado a Guaicaipuro como un héroe nacional, ordenando que sus restos fueran reenviados simbólicamente en el Panteón Nacional. Al ver mi desconcierto, Davíd explicó que todos los líderes de Venezuela eran las reencarnaciones de los predecesores. Chávez quería ser Simón Bolívar, pero en realidad era Guaicaipuro, mientras que Guaidó era en su mayoría Guaicaipuro, con un poco de Tiuna, otro jefe indígena. Maduro, sin embargo, era simplemente ‘el eje del mal'”, añadió.

Además, el astrólogo le aseguró que “los cubanos, el rumoreado equipo de asesores secretos de Maduro, había practicado las ‘artes oscuras’ de la santería para llevar a Maduro al mal”.

El periodista señala que Davíd conoció a Guaidó en diciembre y las primeras palabras que le dijo fueron: “Tú eres el elegido”. “Venezuela está ordenado para ser el mejor país de la región, y después de una guerra mundial, que ahora se está desarrollando, recibirá a muchas personas de todo el mundo (…) Sin embargo, para estar listo, debe ser liberado”, agregó.

Al cierre del artículo, Anderson retrata una conversación con Guaidó sobre las elecciones en Estados Unidos. “Davíd interrumpió para decir que había ‘leído las cartas’ y que era probable que Trump ganara la reelección, pero que dependía de que Venezuela se liberara. Añadió que Trump tenía un ‘problema kármico’ porque ‘no sabía cómo expresarse’, pero que tuvo éxito a pesar de sus impedimentos. ‘Es como Maxwell Smart’, dijo Davíd, el espía torpe de la comedia de los sesenta. ‘Todo lo que hace está mal, pero al final sale bien'”, cerró.