Aníbal González hizo clases durante 27 años en el Instituto Nacional tras salir de cuarto medio y estudiar ingeniería civil industrial. Hoy es el presidente del Centro de Exalumnos del emblemático liceo y en conversación con The Clinic plantea, al inicio, que la problemática de la institución tiene que ver con la capacidad de selección de alumnos.

“En las reuniones hemos tratado de plantear que esta problemática el colegio la ha arrastrado hace bastante tiempo. El colegio ha disminuido su calidad académica debido a diversos factores, uno de ellos fue que hubo una pequeña reforma respecto del colegio que no podía seleccionar alumnos”, dice al comenzar el diálogo con The Clinic.

¿Y esto qué tiene que ver?
-Eso trae como consecuencias que los alumnos que el colegio tiene ya no son los mismos de antes en cuanto a capacidades y notas que ellos pudieran tener, pero bueno. Esta institución que nace con la república debemos tratar de mantenerla después de 206 años. Ahora no es menos cierto que el paradigma de la sociedad ha cambiado y la forma de interpretar las cosas también cambia.

Independiente de eso soy una persona pacifista, vale decir yo pienso que a todos los problemas hay que tratar de buscarles una solución pacífica de modo tal que nadie resulte perjudicado. Me opongo tenazmente a que nosotros como centro de ex alumnos pudiéramos hacer alguna cosa en contra de los alumnos del colegio porque al fin y al cabo ellos también serán exalumnos como nosotros y después la historia a uno lo puede juzgar muy mal. Además, y esto es otra cosa, que en mi presencia nunca nadie ha hecho nada. Las veces que conversé con el presidente del Centro de Alumnos fue una conversación muy buena.

Pero retomo: ¿Qué tiene que ver aquello con las demandas y la problemática por la que atraviesa el colegio?
-Antes el colegio trabajaba con alumnos que tenían un nivel más o menos de preparación similar. Ahora resulta que ese nivel de preparación no es homogéneo, sino más bien heterogéneo, entonces al ser así van quedando alumnos atrás, otros a medio camino y algunos más adelantados. Verdaderamente, homogeneizar todo lo que viene de afuera es bastante difícil en un principio.

¿Esto cómo afecta a la institución?
-A lo mejor se hizo de una forma en la que se olvidó cómo poderlos recibir. Pasa lo siguiente: si yo le abro la puerta a todas las personas que llegan con distintos niveles de conocimiento evidentemente que como colegio debí haber hecho una nivelación. Partir de ahí. A lo mejor algo pedagógico no fue bien estudiado. Ese es mi punto de vista. Una cosa son las decisiones políticas y otra cosa son las decisiones pedagógicas. Personalmente me voy a referir a estas últimas porque son las que más entiendo. Independientemente que los otros son temas transversales que son de distinta naturaleza y que también merecen discusión.

¿Se refiere al tema que el colegio sea mixto?
-Sí, personalmente soy partidario de que el colegio sea mixto. Pero yo como Aníbal, no como presidente. Porque he trabajado en la universidad también y ahí hay de todo. Uno no puede estar discriminando a las personas porque eso es muy malo. Hasta en las academias militares hay hombres y mujeres.

¿Cuál es su visión respecto a las medidas de fuerza tomadas por los alumnos?
-Hemos conversado este tema y pensamos que si se ha llegado a esto es porque alguien no ha abierto la puerta para tener un diálogo. Cuando se cierran las puertas se producen este tipo de problemas, independientemente que en este momento las puertas están abiertas para el diálogo, creo yo, pero desconozco quienes son los interlocutores válidos para ese tipo de cosas.

A la larga se perjudican los alumnos con este tipo de cosas y no solo ellos. En este momento también hay personal del colegio perjudicado, docentes, paradocentes, auxiliares. Imagínese que las bombas lacrimógenas dañan la salud. También hay un problema de salubridad. Esto es mucho más complejo porque las consecuencias de eso se van a medir en un tiempo posterior.

¿Qué le parece la medida de revisar las mochilas? 
-Es una medida poco común. No es común en nuestro país que a la gente se le revisen sus cosas. Pienso que si alguien toma esa decisión, esa persona tiene que hacerse responsable de lo que dice. Uno debe ser respetuoso de la individualidad ajena. Según lo que sale en la prensa dicen que han encontrado bombas lacrimógenas, pero yo no las he visto. Desconozco si la autoridad puede hacer eso en nuestro país.

Finalmente, y yendo en concreto a las peticiones de los alumnos que hoy tienen en paro al Instituto Nacional, González dice que “evidentemente la forma en cómo se expresan puede que no sea la mejor, pero si no son escuchadas no sé hasta cuándo puede durar la tolerancia. Los alumnos dicen que no hay agua caliente en el gimnasio, hay baños con filtraciones y en definitiva es un problema grave porque si tú tienes a cargo un colegio tienes que buscar los recursos para hacer la mantención. El uso genera desgaste”, cierra.