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“Se fue en paz, sin dolor”, dice Sonia Cares, madre de Sandra Lissette Peña, la copiapina que solicitaba desde hace años la eutanasia, tras pasar seis años postrada luego de un accidente cerebrovascular de tronco encefálico en 2014, que la dejó inmovilizada de cuerpo completo y conectada a un respirador artificial.

En una entrevista concedida a El Diario de Atacama la misma Sandra había reconocido estar cansada de pasar los días en esas condiciones, señalando que “estoy cansada de vivir así, siento que tengo de esclavos a mis papás”, pidiendo además expresamente por la Ley de Eutanasia que duerme en el Parlamento. “Son muy egoístas. Deberían vivir lo que uno vive para que sepan lo que se siente”, dijo en el diario regional.

“Lo que más la aquejaba estos últimos días es que no podía comer, se hinchaba y se ahogaba”, añade Sonia, su madre, en conversación con The Clinic. La casa de la familia fue el lugar que escogieron para cuidarla y llevar estos largos años. “No fue nada de fácil, pero con el amor que le teníamos a nuestra hija igual lo pudimos sobrellevar, entenderla y aceptar todo lo que ella nos decía. Le cumplimos todo lo que ella quiso” agrega la mujer.

Sufrió mucho tiempo, pero nunca dejó de pelear, igual que ustedes.
-Yo no he echado pie atrás. Lo que siempre quiso Lissette ojalá se pueda concretar porque hay mucha gente que sufre así como ella. Luchó todo este tiempo porque se apruebe la Ley de Eutanasia. Sería bueno que la aprobaran porque además sería algo limitado. No sería para todos, pero sí para casos especiales como el de mi hija. Ella sufrió mucho, era una niña muy alegre y muy trabajadora, que le gustaba mucho la música y bailar.

¿Qué le parecen las voces de la política que se oponen a la eutanasia para casos como el de su hija?
-La gente que opina así es porque no lo vive. Tener un hijo en esas condiciones es como estar todos los días de duelo. Sandra siempre fue consciente que no podía hacer otra cosa que aguantar, pero quiso hablar en los medios para dejar un mensaje y una amiga la ayudó. Cuando vio que salió la nota se puso muy feliz.

Sonia detalla que Sandra sufrió el paro cardiorrespiratorio cuando estaba viendo una serie, acompañada por ella. “Después de verla un rato se quedó dormida y yo traté de despertarla porque sino en la noche le costaba mucho dormir. Sandra despierta, no es hora de dormir, le dije, pero no respondió. Llamé a la urgencia y cuando llegaron tenía muy poco pulso”, detalla.

¿Qué hicieron ahí?
-No pude despedirme de ella, cuando llegó la ambulancia le quedaba muy poquito pulso. Ellos me preguntaron si le hubiese gustado que la reanimaran. Yo les dije que no, que la dejaran tranquilita. Ellos esperaron y ahí falleció. Se fue con su carita linda, en paz. Lo que me dejó más tranquila es que no murió ahogada, algo que le pasaba mucho en el último tiempo. Le costaba comer y tomar agüita.