De visita en Chile, la investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) en México, María Inclán, Ph.D en Ciencias Políticas por la Universidad del Estado de Pennsylvania, presentó su libro “El movimiento zapatista y la transición democrática de México: movilización, éxito y supervivencia”, publicado en inglés por la editorial Oxford University Press en 2018. Para ello, trabajó durante diez años en una base de datos de eventos de protesta, movimientos sociales, concesiones y medidas represivas en las 118 localidades de Chiapas; además entrevistó a 45 personas involucradas en la democratización y las negociaciones de paz de los años 90, entre ellos, periodistas, políticos, académicos y miembros de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas.

La presentación del libro se llevo a cabo en la Universidad de Chile el martes 25 de junio. Dicha actividad fue organizada por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) de la Universidad de Chile y el Fondecyt Regular Nº 1160308 “Dinámicas de la participación en la protesta”.

– ¿En qué se diferencia el ciclo de protestas del movimiento zapatista de otros movimientos semejantes latinoamericanos?

En realidad, el ciclo de protestas zapatistas tiene un comportamiento muy similar a todo ciclo de protestas de un movimiento. Es una ola que crece mucho y después decae, pero sí marca la diferencia por la duración de la movilización que fue de diez años. No he visto otros estudios de movimiento sociales tan sistemáticos que se puedan contar y que podamos ver la misma curva de movilización. Yo considero que se trata de uno de los movimientos más importantes, en cuanto a la influencia que han tenido, en los últimos treinta años en México.

– ¿Qué es lo que hace “único” al movimiento Zapatista, y qué características comparte con otros movimientos?

Varias cosas. Como guerrilla es bastante sui generis, porque es una guerrilla pacífica. Las muertes que se le atribuyen al zapatismo o contra el zapatismo son relativamente bajas. Al principio se habló de cientos, pero después los mismos Zapatistas, en 2008, salieron a reconocer que habían sido 45 sus muertos. No debió haber muerto ninguno, pero ninguna medición de guerra civil ni de rebelión, se caracteriza como tal. Entonces, en ese sentido, se puede decir que es un movimiento guerrillero relativamente pacífico. Como movimiento social impulsa una transición democrática, pero creo que ha habido otros movimientos que han sido más exitosos, como en El Salvador. Como movimiento indígena es muy importante, porque se convierte en un ícono, en un emblema para diferentes movimientos de la región. Sin embargo, otros movimientos indígenas como en Ecuador o Bolivia, van a hacer mucho más exitosos que los zapatistas, y no necesariamente tuvieron la influencia mediática que tuvieron los zapatistas, tal vez porque fue el primer movimiento en usar el internet para movilizarse.

– Sí, de hecho el movimiento zapatista aprendió a usar los medios de comunicación para posicionarse y difundir sus mensajes. ¿Cuáles son las principales lecciones del movimiento zapatista para otros movimientos de la región?

Bueno, es cierto que son pioneros en el uso del internet, sobre todo porque en aquel entonces(1994) no solo México, sino que varios países latinoamericanos todavía tenían mucha censura por parte de los medios. Y ellos (EZLN), a través de internet fueron capaces de evadir esa censura. Hay mucho que aprender, de cómo han generado sus redes transnacionales de solidaridad a través de medios electrónicos. Sin embargo, a la hora de movilizar comunidades indígenas, poco tiene que ver eso. (Para ello) el mecanismo de movilización sigue siendo el tradicional organizativo. Y bueno porque las comunidades en la selva Lacandona no están conectadas a internet.

– En su investigación, usted dice que la actividad de protesta es más probable que ocurra en entornos que tienen una mezcla de condiciones políticas abiertas y cerradas, logrando una “relación curvilínea” con respecto a las oportunidades políticas. No obstante, los entornos muy cerrados y muy abiertos son casi inmunes a los eventos de protesta. ¿Podría desarrollar esta idea? ¿Qué significa una “relación curvilínea” en el contexto de movimientos sociales?

Bueno, esta no es idea mía, es de Eisinger y Tilly, quienes dicen que, en los escenarios muy cerrados, como una dictadura totalitaria o una utopía democrática completamente abierta y tolerante, no debiera haber actividad contenciosa política porque en la primera no se permite en absoluto y en la segunda se está completamente permitido. ¿Dónde es más probable que ocurra? En la mitad, esa es la relación curvilínea a la que se refieren (…) este punto es el de una transición democrática, porque todavía no somos democracia, pero estamos moviéndonos hacia allá. Todavía quedan muchos obstáculos que se están abriendo, liberalizando. Entonces no es raro que el ciclo de protesta primero sea fuerte y luego caiga. Puede caer por muchas razones: hastío, concesiones o por beneficio de la duda.

– ¿Cuáles son los éxitos políticos del Movimiento Zapatista para la izquierda latinoamericana?

Para medir el éxito de un movimiento primero habría que ver cuáles fueron sus objetivos. Muchas veces me critican por qué estudio el éxito político cuando los zapatistas nunca quisieron insertarse en el proceso político electoral. Cierto, pero uno de sus objetivos era la representación de los intereses indígenas autónomos. Si lo vemos así, pues no lo logran; pero al mismo tiempo, otro de los objetivos podría ser precisamente la supervivencia del movimiento o de las comunidades zapatistas, y ahí están. En ese sentido han sido muy exitosos.

– El levantamiento del movimiento zapatista en México se articula justamente como respuesta al TLC con Estados Unidos y Canadá. Entendiendo que los movimientos indígenas se sitúan en un ambiente en el cual la imposición del neoliberalismo es cada vez más fuerte, ¿cómo se estructura hoy el Movimiento Zapatista frente a las políticas de desarrollo?

Bueno los zapatistas han recibido al nuevo gobierno, ellos dijeron en la carta que le enviaron a (al Presidente) López Obrador, que era “diferente mozo, siervo del mismo amo”, entonces, a pesar que este gobierno se autodefine de izquierda, ellos no lo reconocen como tal. Alcanzan a ver que este gobierno no va a cambiar el programa de desarrollo económico neoliberal.

– En su libro detalla que el movimiento zapatista abrió oportunidades para la movilización y la formación de ONGs nacionales e internacionales a favor del EZLN, lo que les permitió mantener un ciclo de protestas durante diez años y sobrevivir. Sin embargo, sus demandas no fueron articuladas ni representadas por las élites políticas que surgieron en ese período y tampoco lograron convertirse en actores dentro del sistema político. ¿Cuáles fueron las principales oportunidades políticas a las que se enfrentó el ciclo de protestas que mantuvo el Movimiento Zapatista?

Primero viene una fase de apertura, en la cual se va a permitir la movilización. Es cierto que en México el derecho a la organización y el derecho a manifestarse no estaba prohibido, pero sí estaba cohartado (…) Una vez que el zapatismo es público y que atrae la atención de los medios, van a llegar muchas otras organizaciones transnacionales a tener presencia en Chiapas y en el país. Eso coincide con la fase de liberalización política, en la cual las élites estaban negociando cómo se iban a regular las elecciones -y para regular las elecciones tú tienes que dar mucha más tolerancia y apertura de organización política. Entonces, eso les abre una oportunidad porque al menos el régimen tiene que crear esta fachada democrática, de apertura a la organización política, sean partidos políticos u organizaciones de la sociedad civil. Ahí va a haber un “boom”, no solo de actividad de protestas, sino de formación de organizaciones civiles. Luego, viene la parte de negociación, en la cual los zapatistas tuvieron la oportunidad de sentarse en la mesa con el régimen, a negociar paz y autonomía de los pueblos, que son los acuerdos que se llegan a firmar y que después se desconocen. Como se desconocen esos acuerdos, se trunca la negociación y nunca más vuelven a sentarse en la mesa. De forma paralela, se está llevando la negociación entre élites políticas de cómo se va a regular la competencia electoral, a la cual invitan a los zapatistas y los zapatistas deciden no fomar parte. Pero al no fomar parte de esas negociaciones no van a tener una voz para poder influenciar en la competencia electoral. De manera que se llevan a cabo estos dos procesos democratizadores y pacificadores, en forma paralela. Las élites que están tratando de negociarla apertura electoral no tienen los incentivos de representar los intereses que las élites están negociando con los zapatistas. Por eso digo que no lograron consolidar un verdadero poder político autónomo para los grupos indígenas del país. Que lo tienen de facto, sí; a nivel de comunidad siempre lo han tenido, y por eso han podido preservar sus valores y cultura, pero no tienen reconocimiento legal o político.

– Hay quienes dicen que para que los pueblos indígenas sobrevivan deben necesariamente integrarse, lo que en parte significa desaparecer. ¿De qué manera el movimiento zapatista ha logrado persistir?

Al no querer ser parte del sistema ante la opinión pública pareciera que pierden fuerza, sin embargo uno cuando va a la zona zapatista sabe que están ahí. Esas comunidades han resistido siglos, o sea no es solo una cosa que esté resistiendo al neoliberalismo, esas comunidades han sabido resistir desde la colonia. No les van a venir a enseñar los neoliberales cómo resistir. Entonces, en ese sentido, muchos autores han dicho que esas comunidades tienen autonomía de facto, no de iure (de derecho) pero ellos mismos se gobiernan y se han gobernado siempre. Que no lo vea la opinión pública es porque no llega a la agenda política nacional, pero eso no quiere decir que no esté. Y tal vez, esa desaparición del ojo público al mismo tiempo les permite vivir en la clandestinidad.

– ¿Y cómo se articulan en la clandestinidad? ¿cómo funcionan?

Como comunidades zapatistas o que apoyan el movimiento, han sobrevivido gracias a la solidaridad transnacional que tienen con diferentes proyectos. Hay ahora proyectos no solo agroecológicos, sino que también turísticos, educacionales, pero se están financiado o apoyando por esa solidaridad transnacional, y existe en las capitales de los Caracoles (centros de autoridad política zapatistas o Juntas del Buen Gobierno), no necesariamente en todas las comunidades zapatistas.

– El Movimiento Zapatista también se ha posicionado como un actor importante en la lucha medioambiental. ¿Cómo se incorpora el discurso ambientalista con las otras demandas del discurso zapatista?

Desde el principio uno puede ver que el discurso zapatista tenía elementos ambientalistas, sin embargo, cuando uno analiza el discurso a través de los años puede ver cambios, y creo que ahora tiene más importancias las demandas ambientalistas que lo que fue antes. La demanda zapatista real siempre ha sido tierra o derecho a la tierra o derecho a gobernar sobre esa tierra, el rechazo al Estado como opresor de los pueblos que viven en esa tierra o ahora sería la defensa del medioambiente o de los sitios sagrados de la madre tierra. Entonces, yo creo que tiene que ver con los tiempos y las diferentes campañas transnacionales que haya. No estoy negando que el zapatismo no haya tenido elementos ambientalistas desde el principio, sino que ahora le dieron más importancia que la que tenía antes.