Ya oscureció en Santiago y las jugadoras de Palestino empiezan a entrar al campo de juego. La selección adulta ocupa un costado de la cancha que arrienda en Estación Central, y que comparte con el equipo juvenil, lejos del estadio en el que entrenan los hombres, con quienes solo tienen en común el nombre.

—Colo Colo tiene centrales lentas, ¡tienen que jugar a la espalda!— grita el técnico, mientras en grupos de a tres, se lanzan la pelota a través de todo el ancho del polideportivo.

María José Urrutia y sus compañeras están entrenando para el partido que se disputará contra las albas por el cupo a la Copa Libertadores, que según la tradición le corresponde a las subcampeonas del torneo pasado, pero que ANFP decidió entregarle a Colo Colo sin dar mayores explicaciones.

Tras las quejas de las jugadoras del Tino -como le dicen al club- la organización decidió sortear el cupo en un partido definitorio este 15 de agosto, a pesar de que fue Palestino quien ganó el segundo lugar de la liga en 2018, llevándose Santiago Morning el título de campeonas.

¿Por qué la ANFP puede darle el cupo a Colo Colo? ¿Qué pasa con el reglamento?

-Colo Colo dice que le llegó una invitación para ir a la Libertadores. Si fuese así, la ANFP no tendría por qué haber dicho en este momento que debía haber un partido entre Palestino y Colo Colo. Si fue así, ¿por qué la ANFP cambió las cosas? Por otro lado, ellas dicen que tienen que ir por mérito deportivo. Un mérito deportivo es del año en que se está participando para clasificar, no podemos empezar a decir que porque ellas ganaron la Libertadores en el 2012, entonces tienen que ir a todas las que vienen. Estamos hablando del presente.

Si hubiese sido al revés una también tiene que ser compañera. Aunque estés defendiendo a tu club, tienes que ser justa. Quizás ninguna de las que está ahora en el Tino ha ido a la Libertadores, pero nosotras nos ganamos el cupo en cancha. Entonces bueno, cada quien piensa como quiere, es la opinión de ellas, pero claramente no concuerdo y encuentro que es falta de compañerismo, nada más. Y falta de lealtad.

Entonces queremos aclarar eso, pero bueno, si hay que jugar, Palestino se va a jugar la vida y ojalá clasifiquemos, que es lo que merecemos por haber salido segundas el campeonato pasado.

¿Crees que las autoridades manejan el fútbol femenino como les conviene porque las reglas son ambiguas?

-Se maneja el tema del fútbol femenino porque las reglas no están bien reguladas y no solo lo digo por Colo Colo. Católica y Wanderers estaban en segunda división y de la nada las hicieron estar en primera a principio de año. Yo nunca entendí por qué, no sé si es porque abrieron más cupos o por un tema de publicidad netamente porque Católica igual suena y Wanderers ha apoyado el fútbol femenino. Pero se maneja un poco eso en el fútbol femenino porque no está tan normado como en el masculino.

Tú mencionaste la posibilidad de renunciar a la Roja como método de protesta, ¿eso era una posibilidad real?

-Nunca dije renunciar, dije que no iba a asistir los primeros días que me llamaran. Todo esto a base de que le iban a dar el cupo a Colo Colo sí o sí, sin dar explicaciones. Entonces dije en un medio, que si hubiese sido así, yo no hubiese asistido los primeros días para hacer sentir mi molestia de alguna forma, pero de mi boca no salió que yo iba a renunciar. Es una entrevista que fue sacada de contexto, le dije al periodista que iba manejando, lo tenía en alta voz, no escuché bien y bueno, fue una situación desagradable, pero ya dejé claro que yo jamás iba a renunciar a la selección.

SER MAMÁ Y FUTBOLISTA

El primer semestre de 2019, María José congeló sus estudios en educación física, dejó Palestino, equipo al que entró en 2018 y fue a jugar por primera vez al extranjero al AE 3B da Amazonia en Brasil, donde jugó de delantera junto a otras dos compañeras chilenas, para luego volver al Tino en mayo de este año. En los cuatro meses que vivió allá, su hija Sofía, que ya tiene cinco años, se quedó en Chile.

-Claro, fue la razón más fuerte, porque yo al irme no pensé que iba a ser tan difícil. O sea yo sabía que iba a dejar a mi hija y no la iba a poder ver en meses, pero creo que me afectó demasiado y en el rendimiento igual. No estuve en mi 100% en ningún momento allá y por eso decidí volver y quedarme, es muy difícil dejar a los hijos tanto tiempo.

¿Volverías a irte?

-No te puedo decir que no volvería, porque pueden pasar mil cosas, pero en este minuto no.
Si yo tuviera un sueldo diferente que me permitiera irme y llevármela, claro, aunque igual es complicado porque ella tiene familia, tiene a su papá acá. Es un tema que tengo que verlo con tiempo, por eso me fui el semestre pasado nomás. Yo podría haberme ido antes pero tenía que dejar las cosas legalmente firmadas por cualquier situación.

¿Eres la única de la selección que tiene una hija?

-La Toco (Javiera Toro) también tiene un hijo, claro que lo ve menos que yo porque él vive en Tocopilla y ella está acá, pero somos solo dos las mamás del equipo.

¿Y tu hija entiende este mundo del fútbol? ¿Te va a ver a los partidos?

-Ahora que estábamos en el mundial veía los partidos cuando podía porque estaba en el colegio. Cuándo fue la despedida en el Nacional estuvo con mi mamá y mi abuela, y se puso a llorar cuando hice el gol a Colombia, pero entiende, ya tiene cinco años.

¿Pensaste dejar el fútbol cuando te enteraste que ibas a ser mamá?

-La verdad, no. Siempre quise volver después de tener a mi hija. Aunque no imaginé que iba a pasar todo lo que estamos viviendo ahora: haber vuelto a la selección, haber salido segundas en una Copa América y participar en un mundial adulto. Mi idea siempre fue volver al fútbol porque esto es lo que yo amo hacer. O sea, mi hija se convirtió en un amor incondicional, pero el fútbol para mí siempre ha sido importante.

¿Cómo se podrían dar más facilidades para las jugadoras que tienen hijos?

-En Palestino ahora somos cuatro o cinco las que somos mamá y quizás la ANFP podría ayudar con la educación de los niños de alguna forma, tener una sala cuna para los más chiquititos, un jardín, cosas así, porque cuesta. Las futbolistas necesitamos trabajar, estudiar para sacar adelante a nuestros hijos y también tenemos que jugar porque es lo que amamos.

PASAJES A FRANCIA 2019

Nadie se lo inculcó, pero desde chica le gustó el fútbol, fue algo innato. Y aunque su papá la empujó a jugar tenis, ella siempre dijo que quería jugar fútbol. Entró a Universidad Católica en 2007 porque su tía abuela conocía al preparador de arqueros del plantel y le dijo que se fuera a probar. Así empezó su carrera de futbolista con 13 años, de defensa y sin imaginarse que llegaría a jugar en un mundial, donde se convirtió en la única jugadora en meter un gol por Chile en un partido definitorio frente a Tailandia, que a pesar del éxito, no fue suficiente para pasar a octavos de final en una clasificación que ya se consideraba histórica para el fútbol femenino en este país.

¿Quedaron contentas con el resultado?

-No, claramente no quedamos satisfechas. Nosotras teníamos la esperanza. El partido contra Suecia fue un partido extraño porque paró 30 minutos, creo que eso en vez de ayudarnos, nos afectó. Ellas estaban desesperadas porque no les salía el gol y esos minutos les sirvieron para tranquilizarse y poder marcarnos después. En ese partido ya salimos con un gusto amargo y en el último también, que faltó un gol para poder clasificar, pasar de ronda.

Fuiste la única goleadora del mundial…

-A eso me llevó el profe, tenía que hacerlo. En todos los partidos traté de hacer lo mejor posible, en el último se pudo dar un gol, lamentablemente no se pudo disfrutar como quería porque no pudimos pasar y fue duro para nosotras. Fue una sensación entre, no sé si alcanzó a ser feliz, porque quedamos ahí, en el camino, queríamos hacer más, sabíamos que podíamos más.

Si hubieran ganado, les habría tocado contra Inglaterra ¿crees que tenían oportunidad?

-Los partidos hay que jugarlos y esos partidos son muere muere, todo puede pasar. Nos tocó en el grupo el campeón del mundial y el tercero del mundo, entonces era un grupo complicado. Nosotras tuvimos la oportunidad de haber marcado más goles frente a Tailandia y los perdimos. No nos salieron las cosas y quizás por algo fue, pero lo dimos todo.

Algunas de tus compañeras criticaron el desempeño de José Letelier en el mundial, ¿cuál es tu opinión?

-Los directores técnicos nunca van a tener contento a todo el equipo, ellos toman decisiones y se pueden equivocar. Cuando una llega a la selección o a un equipo, sabe que está a disposición del DT y te puede gustar o no, pero son cosas que tienes claras cuando juegas fútbol. Puedes ser muy buena, pero si no eres del gusto del profe, no vas a jugar.

¿Crees que el mundial generó un cambio en la sociedad respecto a cómo se ve el fútbol femenino?

-Yo creo que sí genera un cambio. Muchos hombres y muchas mujeres piensan que el fútbol femenino es fome y que no genera lo mismo que el masculino, de juntarse en las casas, hacer un asado y ver el partido. Pero se demostró que la final del mundial femenino fue más vista que la final de la Champions de hombres. Es un lindo espectáculo ver a las mujeres jugar, es muy lindo y espero que haya generado un cambio, por el bien de nuestra sociedad y del deporte femenino en general.

En cuanto a la selección masculina, ¿te hubiera gustado que mostraran más apoyo?

-Es una opinión personal y no es obligación de ellos hacerlo, pero sí sería lindo que les naciera apoyar más al fútbol femenino en ese aspecto, en darse cuenta que nosotras hacemos la misma pega, pero al lado de ellos monetariamente no ganamos nada. Yo no digo que deban hacerlo, si no es una obligación, pero sí más lindo sería que les naciera.

VIVIR DEL FÚTBOL

Aunque es seleccionada en la Roja, María José no tiene contrato en su club, al que va a entrenar cuatro veces a la semana. Tampoco el resto de sus compañeras ni la mayoría de las jugadoras de los equipos del campeonato nacional. Hasta el año pasado el cuerpo técnico de Palestino no recibía nada de sueldo y el financiamiento para el arriendo de canchas, equipos de entrenamiento, entre otros, es recaudado por los papás de las jugadoras de todas las edades y de eventos como bingos, completadas y la venta de entradas para los partidos. Recién este año, Palestino SADP, que solo le presta el nombre al equipo femenino, entregó a las jugadoras el uniforme oficial para usar en los partidos.

María José Urrutia no solo dedica su vida a competir, pues además estudia educación física y tiene una mini pyme de estampados. Para ella, vivir del fútbol y mantener a su familia, es casi imposible.

Qué pasa con los contratos en el fútbol femenino, ¿es falta de recursos de los clubes o discriminación?

-Yo creo es un tema de publicidad, porque es cierto, si nosotras jugamos en el estadio no vamos a llenarlo como los hombres y hoy en día ni siquiera los hombres están llenando los estadios. No ven tanta ganancia con el fútbol femenino como en el masculino. Además, las reglas son diferentes. Si los hombres se van afuera, el club que los vio nacer tiene una ganancia, en cambio aquí las mujeres si nos vamos no tenemos que pagar ni siquiera el pase, entonces los clubes no ganan nada con eso, por eso creo que el tema de los contratos es complicado para nosotras.

¿En un futuro cercano podrían conseguirlo?

-Yo creo que sí porque se está avanzando harto en este corto tiempo que pasó lo de la Copa América y ahora el mundial. Ojalá en algún momento se pueda, porque por el tema del trabajo y los estudios se pierden muchas jugadoras buenas que no siguen en el fútbol porque necesitan trabajar, necesitan sustentar sus vidas, tener un futuro. Hay que amar este deporte para hacer eso, para estar todo el día afuera, estudiando, trabajando y en la tarde llegar a entrenar, para después irse a la casa, al otro día levantarse temprano y así todos los días.

Oye, ¿por qué Palestino?

-Nunca pensé en cambiarme hasta que llegue a la UNAB -a estudiar educación física- y conocí a la Mai -Maryorie Hernández, compañera en Palestino-, que me empezó a decir que me fuera al Tino, el 2016. Yo le dije que iba a conversarlo, porque la verdad, en la Cato nunca estábamos peleando el campeonato y llevaba años ahí. Yo pretendía llegar no sé po, a una final como a la que llegué el año pasado.

El 2017 me llevaron a préstamos por la Libertadores y jugué con Palestino. Ahí conocí al equipo y me llevé muy bien con todas. Aparte que con la Mai ahora somos inseparables entonces tenía a alguien de confianza en el equipo. Además me hice amiga de muchas en el Tino, así que por eso decidí irme.

Estar cómoda, sentirse como en familia, para mi es más importante que la plata. Yo el dinero lo puedo conseguir, por eso trabajo, por eso estoy estudiando, para conseguirlo de otro lado, pero yo quiero jugar donde me sienta feliz haciéndolo y lo disfrute con mis compañeras, con mis amigas. Por eso decidí cambiarme y ahora volver a Palestino.

REFLEXIONES SOBRE LA PROFESIÓN

El fútbol femenino ha pasado sin bombos ni platillos por la historia de Chile. A pesar de que nació en 1991 con la formación de la primera selección oficial, que tenía como objetivo clasificar al primer mundial, el foco recién se puso en la Roja femenina cuando jugaron en nuestro país la Copa América 2018, campeonato que fue transmitido por televisión abierta y donde lograr el título de subcampeonas les permitió clasificar al mundial. Hoy están pensando en ganar el cupo a las olimpiadas Tokyo 2020.

Se dice que la administración de Jadue (2011- 2015) fue una de las más machistas, ya que cortó fondos y le dio poca visibilidad al fútbol femenino, ¿cómo afectó esto en el desarrollo del fútbol femenino?

-Claramente afectó porque estaba congelado el fútbol femenino en ese momento. En el ranking FIFA no salía la selección chilena femenina, no teníamos amistosos, él simplemente congeló el fútbol femenino. Yo en ese momento no pude vivirlo tan de cerca porque mi hija había nacido recién y estuve fuera del fútbol dos años, pero por lo que está en los papeles, en los registros, el fútbol femenino en ese momento no existía en el ranking.

¿Han tenido alguna administración que haya sido más amable con el fútbol femenino?

-La administración que más aportó al fútbol femenino fue la de Harold Mayne Nicholls (2007-2011) en la ANFP. Ese fue el año en que nosotras estuvimos en el mundial que fue acá, el sub 20. Con Arturo Salah también se pudo visibilizar un poco más la Copa América que fue en Chile. Ahora con Sebastián Moreno, yo creo que él le está dando harto énfasis al fútbol femenino y más prioridad de la que había.

¿Cómo has vivido el hecho de ser futbolista y mujer?

-Las que jugamos fútbol desde hace diez años o más, quizás ninguna pretendía vivir del fútbol, no puedo hablar por todas, pero no es como hoy en día que las niñas que quieren jugar fútbol es para irse afuera, antes eso era más difícil. Una jugaba porque en verdad le gustaba. Yo personalmente no juego para ganar plata, yo juego porque es lo que me gusta hacer.

Eso nos pasa a todas las que jugamos fútbol, porque claro, en los hombres es diferente el tema, yo creo que muchos niños juegan porque ven una salvación a su familia en eso si es que llegan a ser profesionales, pero las mujeres jugamos porque de verdad es lo que nos gusta y lo que amamos.

¿Esperas algo de la clase política?

-No me gusta hablar mucho de política, pero es extraña la visión que se está dando ahora. Quieren combatir la obesidad en los niños, pero ahora más encima quieren hacer que educación física sea optativo en la media, es algo que no entiendo en verdad. Ojalá sí se genere un apoyo al deporte femenino en general, no solo al fútbol. Hay muchos equipos y deportistas individuales femeninas que representan a Chile de una manera increíble y que no se les toma en cuenta.

¿Cómo ves el futuro del fútbol femenino en Chile?

-En este último tiempo el crecimiento ha sido exponencial. Ojalá se siga viendo así y que más clubes abran sus ramas femeninas y las apoyen. O sea, que presentaran en un partido a la Nati Campos y le dieran un regalo, lo encuentro increíble, significa que se está visibilizando. Que presentaron a las niñas del Chago -Santiago Morning-, con prensa y con todo, también lo encuentro genial. Más clubes deberían hacer lo mismo. Todos deberían equiparar sus equipos femeninos y masculinos. Eso sería lo correcto para todas las niñas.