Carlos "Tanque" Campos. Foto: Revista Estadio

De ser comparado con Bobby Charlton a su duelo con Pelé: Siete episodios de la vida de Carlos Campos

Carlos Héctor Campos Silva falleció este 11 de noviembre en Ovalle. Ese mismo día, pero 64 años antes, debutaba con la U. En ese club militó toda su carrera, fue tres veces goleador del campeonato, conquistó siete títulos y fue emblema del mítico equipo que fue conocido como el Ballet Azul por su formidable manera de jugar. En The Clinic recordamos siete momentos futbolísticos (y extrafutbolísticos) del Tanque.

¿HINCHA DE UNIÓN?

Carlos Campos creció en la población Fermín Vivaceta de la comuna de Independencia. Como vivía a pocas cuadras de Plaza Chacabuco y el estadio Santa Laura, siempre se rumoreó sobre un supuesto fanatismo por Unión Española cuando era niño.

En el libro “Ballet azul” de Guillermo Acuña, el Tanque reconoció haber sido hincha del conjunto hispano. Pero acto seguido agregó en tono de broma: “No lo pongas en la entrevista (…) Cuando llegué a la U, lo de la Unión se me pasó”.

De hecho, tenía apenas 11 años cuando fue descubierto por el entrenador de cadetes de la U. de Chile, Hugo Tassara, quien lo llevó a las divisiones inferiores del club. En un principio jugaba en el mediocampo, hasta que, varios años después, el “Zorro” Álamos lo movió a la posición de centrodelantero, de donde no se movió nunca más.

EL VOY Y VUELVO

A fines de los años ’50, las inferiores de la U tuvieron importantes cambios en su vinculación con los jóvenes. Les exigían notas, no podían repetir curso y empezaron a dotar al equipo con profesionales de distintas áreas: psicólogos, visitadoras sociales, médicos, dentistas, entre otros.

Como el vínculo con la casa de estudios era mayor, no fue raro que Campos compatibilizara sus entrenamientos con su trabajo como laboratorista del Instituto de Investigaciones y Ensayos Materiales (Idiem) en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile.

En ese lugar, el Tanque tenía otro apodo: “El Voy y Vuelvo”, aludiendo a la rutina que sostuvo hasta su retiro del fútbol en 1969: Llegaba a las 7:30 de la mañana al campus de calle Beauchef, pero apenas alcanzaba a estar una hora antes de partir a otro laboratorio: el de Luis Álamos en la U. Las prácticas terminaban poco antes de la hora de almuerzo, así que regresaba y se mantenía de turno hasta las 18:00 horas.

Se jubiló con 25 años de servicio. En el libro “Ballet Azul”, Campos recuerda que visitó diversas obras que se realizaban tanto en Santiago como en provincias, entre ellas, el primer tramo de la Línea 1 del Metro entre Baquedano y Santa Lucía.

CENTRO DE LEONEL, GOL DE CAMPOS

La dupla de Leonel Sánchez y Carlos Campos se forjó en las inferiores del club, sin embargo, no se pulió hasta que Luis Álamos los convirtió a ambos en la punta de lanza del Ballet Azul.

El Tanque explicaba que “con Leonel nos entendíamos: si había un jugador marcándolo, el centro iba fuerte abajo. Cuando Leonel tomaba el balón y recién iba un defensa a marcarlo, el centro iba a ir al segundo palo”.

Campos fue tres veces el máximo anotador del fútbol chileno, terminó convirtiendo 199 goles por la U y hasta hace algunas semanas era el máximo goleador en Superclásicos, récord que igualó Esteban Paredes.

Campos ha ironizado varias veces con las comparaciones que se hacen en la prensa con el delantero de Colo Colo. En entrevista con The Clinic dijo: “El otro día me preguntaron por Paredes. Yo le dije ‘bueno, pero contemos los goles de jugada, no de penales ni tiros libres’. Quedó la cagada. Pero es la verdad”.

También mencionó que la culpa de no haber marcado más anotaciones tenía nombre y apellido: “Estaba el cabrón de Leonel. Él pateaba los penales. La otra vez me preguntaron lo mismo y respondí que era un cabrón. Salió en la prensa. Leonel me encontró después y me dijo ‘oye, hueón, qué me estai pelando’. ‘Pero es la verdad, si erai cabrón, pescabai la pelota pa voh nomás'”.

LOS SEIS GOLES A RANGERS

Corría octubre de 1961 y la U marchaba como líder del torneo. Sin embargo, la escuadra laica sorpresivamente caía por 2-0 contra Rangers y perdía su invicto a 28 minutos del final.

Dicho partido fue reseñado por la revista Estadio como el “Festival Campos”, ya que en menos de media hora marcó seis goles para una remontada histórica del conjunto azul por 6-2.

Julio Martínez realizaría una fuerte reivindicación del delantero azul en su comentario deportivo, contrario a las permanentes críticas a las que era sometido semana a semana el delantero por su supuesta falta de técnica, lentitud y envergadura física.

“Me alegré, porque tan comentada proeza ha venido a construir una suerte de espaldarazo, un premio, un diploma de honor para un muchacho soñador, sencillo y honesto. Un muchacho que se ha hecho a pulso, desafiando entreveros, rumiando críticas y comentarios adversos (…) Algún día contará a los suyos que un domingo señaló los seis goles de su club y que esa tarde Universidad de Chile se llamó Carlos Campos”, dijo el periodista.

Hasta ese momento, sólo un jugador había anotado tantos goles en primera división. Fue Guillermo Ogaz, artillero de Magallanes, quien marcó seis de los 14 tantos que le encajaron a Santiago National en 1934. La proeza de Campos la repitió Washington Abad de Lota Schwager, 17 años después. El récord no sería superado hasta 1993, cuando Luka Tudor le marcó siete dianas a Antofagasta.

MATRIMONIO SUSPENDIDO POR EL CLÁSICO

En la época que jugó Carlos Campos, el clásico más llamativo era contra Universidad Católica. Sin embargo, en esos años ya se empezaba a tejer cierta rivalidad con Colo Colo.

Uno de los clásicos más recordados fue el de enero de 1963, cuando los azules se impusieron por 6-3 con un hattrick del Tanque. En la mencionada entrevista con The Clinic, Campos contaba que “en todos lados salió que yo cambié el matrimonio para poder jugar contra Colo Colo”.

“Lo que pasa es que en esos años había que pedir permiso a los dirigentes. Para esa fecha tocaba un partido con Colo Colo, ellos sacaron la cuenta, pero me dijeron que se iba a jugar antes o después. Era el 20 de enero, día del roto chileno. Pero 15 días antes me dijeron: ‘Carlos, no te puedes casar, cambiaron el partido'”, relataba.

Dio la suerte que el cura de la iglesia era chuncho y amigo suyo, por lo que no tuvo problemas en correr las nupcias. Sin embargo, la noticia no causó mucha simpatía en la barra del Cacique. “Yo hice tres goles y cuando volvía del arco sur celebrando el gol pasaba por la barra de Colo Colo. Toda esa galería era para ellos y me gritaban: ‘Por qué no te fuiste a casar, conchetumadre'”, rememoraba.

Foto: Revista Gol y Gol

CAMPOS VS PELÉ

Días después de su matrimonio, Campos regresó a las prácticas de la U con un objetivo en la mira: El poderoso Santos de Pelé. El conjunto brasileño llegaba como vigente campeón Intercontinental, tras vencer al Benfica de Eusebio, equipo que se había coronado campeón de Europa tras vencer al Real Madrid de Puskás y Di Stéfano en la final.

El partido amistoso congregó a más de 70 mil personas en el Estadio Nacional. El Ballet Azul se lució en un duelo electrizante, donde Campos marcó el gol de la apertura de la cuenta.

Sin embargo, Pelé brilló con una fabulosa asistencia y dos goles (uno de chilena). Aún así, el juego colectivo del conjunto laico terminó por imponerse y, en un entretenido cotejo, ganaron por 4-3.

Actualmente existe un registro audiovisual de dicho encuentro que circula en YouTube.

“BOBBY” CAMPOS

Inglaterra venía de coronarse recién como flamante campeón del Mundial del ’66 y la prensa redactaba líneas y líneas sobre su máxima figura: Bobby Charlton.

De aquella cita, Chile terminó eliminado en primera ronda. El conjunto dirigido por el “Zorro” Álamos cosechó dos derrotas ante Italia y la Unión Soviética, y un empate frente a Corea del Norte, convirtiéndose en uno de los cuatro peores equipos del certamen.

En la banca de esa selección estaba precisamente el ya experimentado Carlos Campos, quien fue incluido en la nómina a última hora. Sin embargo, no sumó minutos.

A su regreso al país, el Tanque se destapó y fue elegido por cuarta vez como el mejor centrodelantero del campeonato local. De hecho, a punta de goles terminó dejando en la banca al argentino Juan Carlos Oleniak, quien había llegado un año antes con la chapa de refuerzo estrella.

Tras un triunfo por 2-0 contra Ferrobádminton, la revista Estadio decidió homenajear al delantero y en su artículo del partido lo bautizó como “Bobby” Campos, en clara referencia a la estrella inglesa.

“Los mejores aplausos se los ganó el Tanque Campos. Sus paradas de pelota, sus pases, sus disparos, sus cabezazos (…) Su corpulencia le impide esa velocidad de desplazamientos que tienen otros de sus compañeros, pero supo una vez más arreglárselas para no quitarle vivacidad al juego con sus rápidas y precisas entregas. Su gol, soberbio. Un cañón, un tiro que si encuentra en su trayectoria al paraguayo Benítez, lo habría dejado nocaut. Ese formidable cabezazo al tomar un centro de Pedro Araya, que corría por la izquierda y que devolvió aparatosamente el horizontal, todo fue aplaudido a rabiar”, destacaba la publicación.

Foto: Revista Estadio
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