Gabriela Salvador, chilena elegida como una de las 100 mujeres líderes del mundo: “El tipo de liderazgo que se requiere hoy es uno conectado con lo que está pasando”

En esta entrevista, la ingeniera comercial cuenta su trayectoria y conversa sobre la participación femenina en el mundo empresarial, el rol de los empresarios en el Chile de hoy y la situación económica actual. Sobre su reciente reconocimiento, dice: “Las mujeres necesitamos ver a otras mujeres que han podido hacer el camino y espero que mi ejemplo sea útil para eso”.

El interés de Gabriela Salvador (52) por las finanzas nació a temprana edad. Su papá era director de un banco y cada vez que conversaba sobre su trabajo ella lo miraba con admiración. Se sentía cómoda en ese mundo. “Él me dijo que era una carrera de largo plazo, que si quería resultados instantáneos entonces no era para mí. Pero yo quería asumir el desafío”, señala.

Y lo hizo. Estudió Ingeniera Comercial en la Universidad de Chile y desde muy joven se interesó por el emprendimiento y la innovación y abrazó el sueño de convertirse en una empresaria con sensibilidad social. Pese a que en su carrera el número de hombres era levemente superior al de mujeres, con el tiempo notó que aquellas que se mantenían en el mundo de los negocios y las finanzas eran pocas.

“Pocas de ellas están ejerciendo cargos hoy, pese a ser talentosas y muy power, pero algo pasa que se te hace muy pesado. El lugar de trabajo en la industria estaba diseñado más bien para un hombre por el tiempo que se necesita para trabajar y viajar a otros lugares. Una mujer profesional ya partía con la idea de que hay que trabajar más, mostrarse más, validarse más”, explica Salvador.

“Todo eso te genera ciertas barreras que quizás muchos prefieren no correr por todo lo que pueden perder. Cuando postulaba a mis primeros trabajos, me decían: ‘Ya, ¿y cómo va a compatibilizar su trabajo cuando tenga hijos? Y si en unos años más te quieren ascender, ¿cómo lo harás con tus niños? A un hombre jamás le preguntarían eso”, agrega.

Hoy, la empresaria tiene más de 30 años de trayectoria en el sector financiero –Citibank, Banco de Chile, Corpbanca, entre otros–. Ahora cuenta con su propia empresa, la corredora de bolsa VanTrust Capital, donde es directora ejecutiva y cofundadora. También es presidenta de Red América Conecta, cofundadora de la Fundación Chile Converge y miembro del internacional Women’s Forum, entre otras agrupaciones.

Además, el organismo Women Economic Forum (WEF), que pertenece al World Economic Forum, y que elige todos los años a 100 mujeres líderes del mundo, escogió este año a Gabriela Salvador como una de ellas. La única chilena del listado. El logro no es menor: entre las mujeres ya reconocidas por el WEF figuran premios Nobel, expresidentas, empresarias, filántropas, emprendedoras, entre otros, que se han destacado por promover el liderazgo y el empoderamiento femenino en la economía y la sociedad.

Sobre este nombramiento, dice: “Si me hubiesen dado esta silla los 80 años te diría que estaría súper feliz, pero cuando te la dan a los 52, cuando todavía tienes harta expectativa de vida, lo tomas como una responsabilidad de apoyar y levantar a muchos. Las mujeres necesitamos ver a otras mujeres que han podido hacer el camino y espero que mi ejemplo sea útil para eso”.

Salvador

INSPIRACIÓN FEMENINA

Una de las mujeres que más ha inspirado a Salvador es su abuela materna. Cuando joven, quiso ser ingeniera química, pero no la dejaron estudiar. Como respuesta, decidió practicar un particular pasatiempo: volar aviones. “Volaba todo el día. Eso te habla de una mentalidad de take risk, porque en esos tiempos hacer algo como eso debió haber sido un terror. Pero ella es una mujer muy independiente y me inspiró muchísimo”, señala.

Durante un tiempo, fue asesora de la Asociación de Empresarios de Chile (ASECH). Ahí trabajó codo a codo con la expresidenta de ese organismo, Alejandra Mustakis, quien la instruyó en el tema del apoyo mutuo entre mujeres emprendedoras. Ahora integra varias agrupaciones dedicadas a fomentar el empoderamiento femenino en distintos ámbitos, como Mujeres Empresarias e International Women’s Forum. También ha realizado charlas y cátedras universitarias orientadas a fomentar la participación femenina dentro del mundo laboral de los bancos y finanzas.

En el mes de abril, se destacó en varios medios el aumento de la cantidad de mujeres en cargos claves en directorios. ¿Qué opina de esto?

-No creo que sea suficiente para avanzar. Las cuotas visibilizan, pero no mantienen. La participación femenina en las organizaciones genera un valor agregado. Cuando eliges a una mujer como directora o en un cargo alto, después a la empresa le va mejor porque ella se preocupa del clima laboral, que la gente esté bien y eso repercute en que esta sea más productiva. Sin embargo, el porcentaje que tenemos hoy aún es pobre. Hay un amplio grupo de mujeres con potencial de directoras o cargos altos, pero no ha incrementado su número como corresponde y es porque la gente que toma las decisiones las toma en ese momento por el network, las redes de contactos, y cuando acuden a él, nosotras solemos no estar en ese radar.

Salvador

¿Qué importancia tiene ir abriéndole las puertas a las mujeres en el mundo de la economía y los negocios?

-Creo que cuando uno tiene una experiencia súper esforzada, hay que compartirlo para que así muchas se inspiren y también se atrevan. Ahí radica la importancia de empoderar: generar seguridad. Yo trato de demostrar que hay mucho más de lo que una está mirando, es cosa de motivarse a avanzar. Hay una responsabilidad personal de entender que las cosas no llegaran a la puerta. Se requiere esfuerzo, mérito, ser aplicado, riguroso, trabajador responsable y tener las ideas claras. Para un líder, es clave ayudar a que la gente crezca. Creo que hay muchas mujeres que pueden aportar mucho a las empresas y estas tendrán mayor valor si incrementan su participación femenina. Ahora, con este nombramiento, distintas personas de 30 años de carrera me han escrito cosas tan bonitas y ahí tú notas que el liderazgo, cuando es desde la base, dignifica y empodera a las personas. Las hace crecer, porque los capacitas, les das estudios y los expones. Marcas a la gente para siempre.

Ella misma ha liderado 25 tipos de gerencias distintas desde la banca, como la de producto, de riesgo, de crédito y cobranza, entre otros. Hace algunos años, realizó un viaje a Sillicon Valley, donde reafirmó una de sus convicciones: que el fracaso es una fuente de aprendizaje. “Allá hay una cultura mucho más digna del fracaso, porque te dicen ‘fracasa, pero fracasa rápido y aprende de eso’. Tener ciertas heridas de guerra te hace mejor como líder, porque ya has enfrentado ciertos fracasos que aquellos que nunca se han caído”, dice.

Siguiendo esa filosofía, propuso la idea de generar un “comité del error” en dos bancos donde trabajó. Este consistía en una instancia donde se reunía el equipo de trabajo para conversar sobre un error semanal, sin el propósito de castigarlo, sino de identificar su origen y extraer enseñanzas a partir de él.

APOYO A LOS EMPRENDEDORES

Desde hace siete años padece fibromialgia, una enfermedad que genera dolor y sensibilidad muscular. “Con ella, pasas períodos con un dolor que te impide levantarte de la cama. Siento que de alguna manera también me mantiene en conexión con el dolor de otras personas, porque el proceso de dolencia te enseña a recordar lo frágil que es la vida y tener mayor empatía”, cuenta.

Gabriela se define como una persona aplicada y autoexigente. Ambas cualidades, dice, las heredó de su papá. También le inculcó una responsabilidad de ayudar en distintas causas. Hoy participa en muchas agrupaciones destinadas a potenciar a las micro, pequeñas y medianas empresas. Algunas de ellas son Red America Conecta y Fundación Emprender Netmentora, donde es presidenta y directora respectivamente.

En 2020, el empresario y expresidente de la Cámara de Comercio, Horacio Pavez, la invitó a ser vicepresidenta de la agrupación Chile Converge, una organización fundada ese mismo año que pretende ser una plataforma para acompañar y ayudar a los emprendedores frente a los problemas económicos agudizados por la pandemia. Tras la propuesta, Salvador tomó distintos cursos y capacitaciones para asesorarlos.

Salvador

Considerando tu experiencia en la banca y el sistema financiero, ¿cuáles son sus apreciaciones de la situación económica actual durante la pandemia?

-Económicamente, creo que ha habido un retroceso total. Ha sido durísimo y la tasa de desempleo está alta. Los empresarios vamos a tener que apoyar mucho. Creo que es bueno cooperar y generar valor. Salió mucha gente desde las grandes empresas y hay que entregarles ciertas guías para que puedan reconvertirse y aportar como puedan. Además, hay que considerar a los empresarios que no está digitalizados, que no están en las redes.  ¿Cómo vendes si estás encerrado en tu casa y no tienes internet? Es una tragedia, porque tienes que seguir dándole de comer a tu familia. Hoy hay que ser mas solidarios que nunca, abarcar varias causas y apoyar lo más que se pueda. Creo que uno como empresario tiene un rol clave. El estado no va a poder hacer todo solo, yo no creo en un estado con capacidad de financiar todo, porque este en el corto plazo puede endeudarse y eso generaría mayores problemas.

En las manifestaciones, se tiende a alejarlos un poco del debate público, a verlos como “enemigos”. ¿Cuál cree que es el rol de los empresarios en el Chile de hoy?

-Creo que quienes peor se han manejado en términos comunicacionales, hemos sido los empresarios. Participo en varios grupos de empresarios que hacen las cosas tan bien, pero que prefieren no aparecer en ningún lado. Eso es malo, porque se tapan las buenas prácticas de algunos de ellos y eso repercute en que, por un grupo de empresarios que no han actuado bien, se tienda a generalizar. Creo que ahora tenemos la oportunidad de reivindicarnos como empresarios, porque el tipo de liderazgo que se requiere hoy es uno conectado con lo que está pasando. Nuestro rol es colaborar y contribuir a entregar una mayor dignidad. Hay muchos que tienen sensibilidad y están ayudando, pero prefieren mantener un bajo perfil, lo que es un problema porque a la larga los que más visibles son los que han actuado mal. Me parece importante también que más empresarios puedan contar sus historias y no sean vistos como exitistas o que están presumiendo. Hay que tomar ese rol y así no nos demonicen, porque no todos somos demonios.

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