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Política

30 de Junio de 2021

¿Vulneración al Convenio 169 de la OIT? Advierten presunto desconocimiento de tratados internacionales en pugna entre el Ejecutivo y constituyentes de Pueblos Originarios

"Fundamentalmente, se está desconociendo el reconocimiento a las autoridades ancestrales contenidas en el Convenio 169", asegura Antonia Rivas, consultora de Naciones Unidas e investigadora del CIIR -Centro de Estudios Interculturales e Indígenas- sobre la negativa del gobierno para acoger las demandas simbólicas de los constituyentes de Pueblos Originarios, como la demanda de la Machi Francisca Linconao para asistir a la sesión inaugural con dos asistentes ancestrales, o la petición de Isabella Mamani de realizar una rogativa para esa jornada. Como contraparte, el subsecretario Segpres, Máximo Pávez, sostiene sobre este punto: "La Convención se está organizando cumpliendo con todas las normativas correspondientes", dice la autoridad de gobierno, asegurando que la postura del Ejecutivo se debe a razones sanitarias.

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“No tiene las competencias jurídicas, culturales y políticas para interlocutar con las naciones originarias”. De esta forma categórica, la constituyente mapuche, Elisa Loncón, se refirió ayer al secretario ejecutivo de la Convención Constitucional, Francisco Encina, en medio de la petición que ha levantado ella y los representantes de Pueblos Originarios junto a otro grupo de representantes -más de 50- para que renuncie a su cargo.

Loncón participó de la reunión de “Constituyentes [email protected] en la que se están discutiendo los últimos detalles de la ceremonia de juramento de este domingo 04 de Julio. En la instancia, realizada a través de Zoom, la representante del pueblo mapuche solicitó a todos los presentes que se plegaran a la petición de renuncia contra Encina, postura que ya había sido comunicada por los representantes de los Pueblos Originarios el pasado domingo.

Elisa Loncón solicitó al grupo de Constituyentes [email protected] que se sumaran a la petición de renuncia de Encina.

Entre los motivos para exigir su salida, se encuentran las negativas a las solicitudes realizadas por algunos representantes indígenas. Entre ellos, a la machi Francisca Linconao se le negó que puedan participar en su investidura su Zugu Machife y su Yancan, asistentes ancestrales. Isabella Mamani, en tanto, aseguró que tuvo una negativa a participar de otra rogativa ancestral, Pawha,  en la que requiere la presencia de su pareja para cumplir con la dualidad “chacha warmi”. 

En dicha ceremonia, se pide permiso a la pachamama (madre tierra), tata willka (padre sol), mallkus y t’allas (cerros protectores) para el buen desarrollo de la convención, según la cosmovisión aymará, pueblo representado por Mamani. 

Del mismo modo, han pedido que para el día inaugural se faciliten traductores para que puedan realizar su toma del cargo en sus lenguas nativas y que las banderas de los pueblos originarios sean izadas junto a la bandera chilena. Todos puntos que integran el petitorio entregado a la Segpres -ministerio encargado de la instalación de la Convención Constitucional- y que han sido rechazados por el gobierno.

Desde La Moneda están cerrados en esta postura, la que respondería, según el prisma del gobierno, a una ofensiva de una  “facción radicalizada”. Así, fuentes de Palacio advierten que el gobierno no ha cedido en las peticiones de los Pueblos Originarios para apegarse a la normativa sanitaria, por lo que no van a permitir que los constituyentes se presenten con acompañantes. En este sentido, las fuentes recalcan que no pueden hacer excepciones, pues abren la puerta para que otros grupos -fuera de micrófono lo ejemplifican con la realización de una eventual misa para los católicos, o un culto para los Evangélicos- presionen por medidas excepcionales para la convención u otras instancias. En cuánto a la presencia de intérpretes, en el gobierno aseguran una disposición a revisarlo, sin una idea -hasta ahora- concreta de ello.

Una línea argumental que fue exteriorizada ayer por una vocería del subsecretario Segpres, Máximo Pavez. “Nosotros no podemos ni queremos hacer excepciones respecto de lo que está pasando en nuestro país. Por eso que el llamado es a la comprensión”, dijo la autoridad de gobierno, quien aprovechó de defender la labor de Francisco Encina en la materia. 

“Esto es un tema de orden sanitario y así queremos que quede. Después la Convención va a ser soberana para definir su funcionamiento y ahí por supuesto que todos aquellos símbolos, aquellas situaciones que se quieran conversar, van a poder estar disponible en ese marco, en esa discusión. Lo que le importa al Gobierno es que el domingo se instale la Convención y se instale bien”, agregó sobre la autonomía que posteriormente tendrá el órgano constituyente una vez instalado.

Las autoridades de la Segpres. Junto al ministro Juan José Ossa (i), el subsecretario Máximo Pavez y el secretario ejecutivo de la Convención, Francisco Encina (derecha arriba). Foto: Agencia Uno.

“La buena fe del Estado”

Esta tensión ha sido seguida con atención por parte de la academia, donde aseguran que el Estado de Chile -por consiguiente, el gobierno- estaría desconociendo la normativa internacional a la que está suscrito Chile donde se reconocen los “derechos colectivos” de los pueblos originarios: Declaración de Naciones Unidas para los Pueblos Originarios, Pacto de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas y el Convenio 169 de la OIT, este último instrumento con carácter vinculante. 

Dicho convenio, sostienen las fuentes, garantizaría un trato distinto para los Pueblos Originarios, donde se mandata a los estados firmantes  a “adoptar medidas especiales”, tal como sostiene el artículo 4 del tratado. Una interpretación donde coinciden académicos y organismos especializados que fueron consultados por este medio donde, además, toman distancia de la justificación sanitaria que argumenta el gobierno. “La negativa a izar las banderas de los pueblos indígenas no tiene nada que ver con lo sanitario”, ejemplifican las fuentes.  

“Hay una contradicción entre los principios de ‘autonomía’, ‘participación’ y ‘autodeterminación’ de los Pueblos Originarios, particularmente el último punto. Los pueblos tienen autodeterminación de cuál es su ceremonia, cuál es su símbolo y forma de participación. Y al Estado le compete respetarlos”, explica una fuente bajo reserva de identidad. 

Foto temática. Agencia Uno.

En este sentido, la investigadora del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas, Antonia Rivas, profundiza sobre esta línea crítica. “Fundamentalmente, se está desconociendo el reconocimiento a las autoridades ancestrales contenidas en el Convenio 169, especialmente entre los artículos 7 y 10. Está faltando la buena fe del Estado en una forma de relacionarse con los pueblos indígenas en una instancia especial como esta que pretende reformular el Estado. Por lo tanto, no aplica las mismas reglas, son otras las reglas. Pero el gobierno insiste en las formas del pasado, con las reglas de cómo se hacían las cosas en el pasado”, sostiene la abogada y doctora en Antropología. 

“Cuando los Pueblos Originarios participan de instancias nacionales, dice el Convenio 169 de la OIT, deben hacerlo de acuerdo a sus propias costumbres. En eso, lo que está pidiendo la Machi Linconao sobre ir acompañada de otras personas para ejercer su rol ancestral, es algo fundamental, sobre todo en la sesión inaugural”, agrega quien también es consultora para Naciones Unidas. 

Anoche, sin embargo, el subsecretario Segpres, Máximo Pávez respondió -por escrito- a The Clinic sobre este punto: “La Convención se está organizando cumpliendo con todas las normativas correspondientes”, afirmó la autoridad de gobierno.

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