Cristián Monckeberg, constituyente por el distrito 10. Foto cedida.

Cristián Monckeberg (RN) y el rol de la derecha en la Convención: “Muchas veces nos han obligado a atrincherarnos”

El ex ministro y ex parlamentario sostiene que dentro de la Convención Constituyente, Vamos Chile ha sido arrinconado, pero que él está empeñado en generar puentes con otras fuerzas. Del mismo modo, plantea que sectores de centro y centro-izquierda han estado muy "pasivos" para dialogar y afirma fue un error de la derecha el no involucrarse más en el proceso constitucional de Michelle Bachelet.

Para Cristián Monckeberg (53) no son ajenos los acuerdos pues, hasta hace asta hace menos de un año, era ministro de la Segpres: debía cuadrar los votos de Chile Vamos y, además, buscar respaldos en la oposición. Luego de salir del gobierno, emprendió una candidatura a la Convención Constituyente, la que hoy lo tiene como representante del distrito 10 dentro del órgano encargado de redactar una nueva Constitución.

Hoy, en conversación con The Clinic, Monckeberg reivindica la búsqueda de diálogo y de consensos dentro de la Convención. Afirma que hay muchas ideas preconcebidas tanto de la izquierda con la derecha, como de la derecha respecto a la izquierda y que está empeñado en generar confianzas.

Del mismo modo, hace un emplazamiento a Independientes No Neutrales y a la ex Nueva Mayoría: “Yo los he visto en muchos casos muy pasivos, o muy asustados de no querer conversar con nosotros por el “qué dirán”‘.

¿Qué balance hace de la Convención Constitucional a tres semanas de la sesión inaugural?

-Hay una suerte de balance positivo y negativo. Lo positivo, es que nos instalamos y estamos funcionando. Estamos trabajando en tener un reglamento. La secretaría -y me refiero a John Smok y todo su equipo- han tenido una labor digna de aplausos. En lo negativo, a mi juicio, está la tendencia de ciertos integrantes de la Convención de querer meternos en áreas que no son de nuestra competencia, que a veces confunde nuestro rol con el de, por ejemplo, el de la Cámara de Diputados. Y esa mirada negativa no nos puede llevar a olvidar que el mandato que nosotros tenemos es elaborar un proyecto de nueva Constitución. Además, contamos con una evaluación positiva de la ciudadanía y eso hay que cuidarlo. Y la manera de cuidarlo es poniéndonos a trabajar en lo que se nos encargó.

Da la impresión que sectores de izquierda y de centro izquierda tienen un discurso que apunta a darle un carácter “refundacional” a la nueva Constitución. ¿Cuáles son las ideas que van a impulsar desde Vamos por Chile para contrarrestar este sello?

-Partamos de la base que las elecciones las ganó la izquierda. Y eso, aunque suene de perogrullo y suene a una obviedad, hay que tenerlo claro. Y son ellos los que mayoritariamente le están poniendo el sello a la Convención, porque son mayoría. Pero no por lo mismo hay que dejar de olvidar que muchos de los que estamos ahí no pensamos como ellos, y por eso tiene que haber un esfuerzo importante en dialogar. Tenemos que generar una actitud de derribar desconfianzas. Yo estoy empeñado en eso, en generar confianzas que ayudan en la línea de dialogar, de conversar y de entender de que hay miradas distintas de la sociedad y tenemos que ser capaces de confrontarlas y ponerlas en la mesa.

Yo he visto una parte de la izquierda que nos ningunea, que llega al absurdo de rechazar cualquier cosa que nosotros presentemos solamente porque lleva nuestro membrete. Y lo peor de todo es que otros, que también forman parte de esa mayoría, no dicen nada. Entonces nos dejan en una posición bastante incómoda. Pareciera que tuviésemos lepra y nos quieren aislar. Eso hay que combatirlo y hay que derribarlo. Entonces, antes de pensar cuáles son nuestras propuestas y nuestras ideas, lo primero es que la izquierda entienda que hoy día es mayoría, pero -como ocurre siempre en países democráticos- esto es pendular. Así como el 15 de mayo perdimos la elección, hace una semana atrás demostramos en las primarias que recuperamos bastante nuestro espacio y somos competitivos.

“Las elecciones las ganó la izquierda. Y eso, aunque suene de perogrullo y suene a una obviedad, hay que tenerlo claro. Y son ellos los que mayoritariamente le están poniendo el sello a la Convención, porque son mayoría. Pero no por lo mismo hay que dejar de olvidar que muchos de los que estamos ahí no pensamos como ellos”.

¿Cómo se derriba este muro de desconfianza?

-Hay que entender que pensamos distinto, pero nadie es dueño de la verdad. Y yo estoy empeñado en eso, en generar confianzas. Y para generar confianzas, es clave la presencialidad, es clave conocernos, son clave las relaciones humanas entre los diferentes constituyentes que permitan ir generando esas confianzas. Yo entiendo que las primeras semanas son de desconfianza, nadie se conoce, hay muchos mitos, hay muchas ideas preconcebidas tanto de la izquierda con la derecha, como de la derecha con la izquierda; tanto la derecha con la Lista del Pueblo, como la Lista del Pueblo con nosotros.

Pero en este contexto, los Independientes No Neutrales, la ex Nueva Mayoría también tienen que jugar un rol. Y yo los he visto en muchos casos muy pasivos, o muy asustados de no querer conversar con nosotros por el “qué dirán”. Entonces todos tenemos que hacer un esfuerzo en esa línea. El proceso constituyente va a terminar bien en la medida que entendamos que podemos construir una Constitución entre todos, donde entendemos que todas las mayorías son relativas.

“Yo entiendo que las primeras semanas son de desconfianza, nadie se conoce, hay muchos mitos, hay muchas ideas preconcebidas, tanto de la izquierda con la derecha, como de la derecha con la izquierda. Tanto la derecha con la Lista del Pueblo, como la Lista del Pueblo con nosotros. Pero en este contexto, los Independientes No Neutrales, la ex Nueva Mayoría también tienen que jugar un rol”.

¿Cuál es la prueba de fuego para esta construcción de confianzas?

-A mi juicio, tenemos esa prueba esta semana, con la votación del martes sobre el mecanismo para elegir las vicepresidencias adjuntas. Ahí vamos a demostrar si es que quieren un trabajo inclusivo o si se va a trabajar de manera maletera, imponiendo mayorías y dejando a las minorías fuera de todo espacio de discusión y de decisión.

¿Qué balance hace de la mesa integrada por Elisa Loncon y Jaime Bassa?

-Nada más difícil que dirigir una corporación o una institución como la nuestra. No se lo doy a nadie, partamos de esa base. Creo que ambos están haciendo su mayor esfuerzo y se están complementando de la mejor manera posible: Jaime desde el tecnicismo y la academia constitucional, y la presidenta desde su mirada desde un mundo que, para muchos, no está tan visibilizado en la primera línea de la argumentación, como es el mundo indígena. ¿Se han equivocado? Claro que sí. Un error grave de la presidenta fueron sus palabras que emitió el mismo día que hablaba de amor, y a las horas después se refirió de manera bastante peyorativa a un grupo dentro de la Convención como somos nosotros. Creo que ha habido puntos fuertes y puntos débiles, pero lo importante es tener un espacio para poder ir corrigiendo.

¿Se valora el mecanismo impulsado por la mesa para las vicepresidencias para entregar representatividad a todos los sectores políticos?

-Como decía antes, yo creo que este martes va a ser la prueba de fuego. Vamos a ver realmente cuál es el sello y el camino que quiere llevar la Convención: si es de trabajo inclusivo -entendiendo que la izquierda ganó las elecciones- o si vamos a trabajar imponiendo el trabajo maletero de las mayorías circunstanciales.

¿Por qué considera que es importante que la derecha esté en la mesa de la Convención?

-Nosotros no estamos pidiendo estar en la mesa. No nos están haciendo un favor. A mi juicio, el tema nuestro es de definiciones, de cómo debe manejarse una institución donde hay muchas minorías presentes. Es deseable y positivo que, entendiendo estas diferentes minorías en la Convención, cada una de ellas tenga una representación en la administración de la Convención. Esa presencia va a ser también minoritaria, pero es bueno que esté, porque da cuenta del trabajo y del sello que se le quiere dar a esta Convención, por eso es importante. Hay muchos de los nuestros que no quisieran ni siquiera estar en la mesa. Pero es evidente que cada fuerza, de acuerdo a su peso específico, debe estar presente en la administración y en el buen destino de la marcha de la Convención. 

Pareciera haber una escasa representación de sectores de centro en la Convención. ¿Eso dificulta el poder arribar a acuerdos?

-Yo creo que hay gente de centro, pero están escondidos, no han sacado su voz, no se atreven a conversar con nosotros por miedo al “qué dirán”. Hay una fuerza de centro derecha y de centro izquierda. Hay una fuerza de independientes que representan la moderación y la postura más de centro. Lo importante es que saquen su voz y no se dejen arrastrar por las mayorías vociferantes. Eso es lo que nosotros esperamos. Y para eso se requiere valentía y argumentación.

Independientes No Neutrales, por ejemplo. Yo no sé si son una fuerza de centro-izquierda o de centro. Pero yo echo de menos que ronquen más. De la Nueva Mayoría, del Partido Socialista echo de menos que ronquen más. Tengo mucha esperanza en el trabajo que está haciendo el Frente Amplio, que surge como una nueva fuerza años atrás -más radical en algunos postulados-, pero que han dado señales importantes de sensatez e institucionalidad, entendiendo que son fuerzas de izquierda. Eso también tiene que estar presente en las otras agrupaciones que hoy están participando de la Convención.

“De la Nueva Mayoría, del Partido Socialista echo de menos que ronquen más. Tengo mucha esperanza en el trabajo que está haciendo el Frente Amplio, que surge como una nueva fuerza años atrás -más radical en algunos postulados- pero creo que han dado señales importantes de sensatez, de institucionalidad, entendiendo que son fuerzas de izquierda”.

Algunos sectores siguen instando a la modificación del quórum de 2/3 por parte del Congreso. ¿Qué opina al respecto?

-Ese sería el peor de los errores, porque sería condenar a que la Constitución dure menos que un paquete de cabritas. Si se llega a imponer el criterio de bajar los quórums, la Constitución se va a aprobar por una mayoría circunstancial que rápidamente se va a empezar a cambiar en el Congreso de manera radical. Y también hay un riesgo alto de que no se apruebe en el Plebiscito de salida. La ciudadanía fue súper sabia. No eligió a ninguna fuerza mayoritaria, ni para el veto, ni para los dos tercios. Entonces, el desafío es cómo logramos construir esa mayoría. Por eso creo que la regla de los dos tercios es positiva, porque nos obliga a ponernos de acuerdo. Con esta regla nadie va a ser el ganador absoluto, pero le va a dar estabilidad a la Constitución.

¿Descarta que la derecha se esté atrincherando dentro de la Convención?

-Muchas veces nos han obligado a atrincherarnos porque no nos dan espacio, no es que nos queramos atrincherar. Nosotros queremos dialogar, queremos conversar, estamos trabajando. Atrincheramiento significaría no estar en la Convención, no presentar nada, votar todo en contra, no reunirnos y apostar a un rechazo en el Plebiscito de salida. Nadie está en esa parada.

Nosotros estamos yendo, haciendo un esfuerzo intelectual importante de poner nuestras ideas en este debate más bien de formación de la Convención. Hay convencionales que nos han dicho que nuestras indicaciones las rechazan solamente porque llevan el membrete de Chile Vamos, pero resulta que no eran tan malas. Eso da la sensación que nosotros estuviésemos aislados, pero nos aíslan. Nosotros vamos a seguir haciendo todos los esfuerzos posibles para romper ese cerco que algunos han pretendido instalar.

“Muchas veces nos han obligado a atrincherarnos porque no nos dan espacio. No es que nos queramos atrincherar. Nosotros queremos dialogar, queremos conversar, estamos trabajando. Atrincheramiento significaría no estar en la Convención, no presentar nada, votar todo en contra, no reunirnos y apostar a un rechazo en el plebiscito de salida. Nadie está en esa parada”.

¿No considera que algunos constituyentes de derecha también han endurecido su discurso?

-Yo comparto 100% lo que dijo Marcela Cubillos respecto a los dichos de la Presidenta Loncon, que en la mañana habló de amor e inclusión y en la noche nos trató de manera despectiva; creo que la presidenta se equivocó. Entonces, no es que nosotros tengamos un discurso duro, es que en algún momento debe parar el ninguneo permanente hacia nuestro sector.

Sabemos que hay estilos dentro de cada uno de nosotros, pero todos estamos muy conscientes de que queremos aportar a que esto camine y vaya por una buena senda. Y vamos a seguir dando muestras de eso. Pero también el pisoteo, el ninguneo, el mirarnos en menos y el desprecio tiene un límite. Y creo que Marcela Cubillos hizo un punto respecto a un error, a mi juicio. Así como ha tenido muchos aciertos la Presidenta, ese fue un error que cometió.

¿Cree que la carrera presidencial puede incidir en el futuro de la Convención?

-Yo creo que las elecciones, lamentablemente, van a marcar un poco la marcha de la Convención. Porque como cualquier fuerza hoy en día es competitiva y puede ganar la elección presidencial, eso hace que de aquí a noviembre la apertura al diálogo va a estar más bien limitado. El debate va a estar álgido y la apertura a los acuerdos va a estar un poquito restringida. Van a estar todos muy frenados, porque eso, eventualmente, puede traer beneficios para los candidatos por los que cada uno se siente representado. Entonces, efectivamente dificulta el trabajo de la Convención el estar involucrados de lleno en una elección política muy contingente. Pero, a pesar de esas dificultades, hay que seguir empujando el carro del entendimiento, del acuerdo y del diálogo. Yo creo que, por tiempos políticos y de trabajo, las grandes definiciones se van a dar a partir de finales de año.

Desde el centro, Yasna Provoste ya anunció su candidatura presidencial y desde la derecha, José Antonio Kast sigue señalando que se presentará a las elecciones de noviembre. ¿Cree que la derecha puede perder fuerza entre la gente que se decante por una candidatura más de centro y otra de una derecha más dura?

-Yo pienso absolutamente lo contrario. Lo que ocurrió hace unos días en las primarias, es la demostración que nuestro sector está mirando hacia el centro, está mirando hacia un proyecto inclusivo. Votaron más de un millón 300 mil personas por las diferentes opciones y triunfó ampliamente una mirada de centro, independiente, como es Sebastián Sichel.

Por lo tanto, creo que nuestro sector está mirando más hacia el centro, al mundo de los independientes y no veo una radicalización de nuestras posturas. Evidentemente hay sectores de la derecha y de la izquierda que son más radicales y extremos, eso siempre va a existir, pero después de lo visto en las primarias, estamos viendo hacia el centro, hacia el mundo independiente y al trabajo inclusivo.

“A nuestro juicio, no era prudente como se llevó a cabo el proyecto político de Bachelet, pero sí creo que en materia de debate constitucional debimos haber tenido mayor involucramiento y haberlo sacado adelante de buena manera. Porque era esconder un tema debajo de la alfombra que estaba más que presente y que había que canalizarlo”.

Ustedes fueron muy críticos con los últimos gobiernos cuando les tocó ser oposición. Un ejemplo: el último gobierno de Michelle Bachelet. ¿Cree que se “farrearon” tener en la otra vereda a una izquierda más moderada al torpedear a estos gobiernos?

-Lo que pasa es que el proyecto de Michelle Bachelet no fue torpedeado porque quisiéramos, sino porque lamentablemente cometió errores importantes. Yo sí saco lecciones. Yo fui de aquellos que critiqué la Reforma Tributaria porque fue mala y también critiqué la implementación de la Educación Pública y gratuita. Pero al mismo tiempo creo fue un tremendo error de nuestro sector no haber tomado el proyecto de Nueva Constitución. Yo trabajé, argumenté y pelee para que nos viéramos involucrados. Porque es muy distinto llevar adelante un proceso constituyente en tiempos de calma que en tiempos de nubarrones o tormentas, como ocurrió en el actual proceso constituyente. Evidentemente, hay que sacar lecciones de eso, como también la izquierda tiene que sacar lecciones respecto que no puede ningunear ni menospreciar a la derecha porque las elecciones son pendulares. A nuestro juicio, no era prudente como se llevó a cabo el proyecto de Bachelet, pero sí creo que en materia de debate constitucional debimos haber tenido mayor involucramiento y haberlo sacado adelante de buena manera. Porque era esconder un tema debajo de la alfombra que estaba más que presente y que había que canalizarlo.

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