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Wilfried Pohnke/Pixabay

Vacunas contra el COVID-19 ¿Qué nuevos efectos secundarios preocupan?

Frente a nuevos posibles efectos colaterales de la vacuna contra el COVID-19, ¿se debe vacunar a las embarazadas y a los niños? El doctor y virólogo alemán, Felix Drexler, nos aclara las dudas al respecto.

Ante las nuevas preocupaciones por los posibles efectos secundarios que presenten las vacunas contra el Covid-19, el virólogo y profesor de la prestigiosa Clínica Universitaria Charité de Berlín, doctor Felix Drexler, despeja las dudas que han surgido.

DW: Dr. Drexler, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha informado que hasta tres nuevos efectos secundarios podrían surgir del uso de las vacunas contra el Covid-19 de Pfizer/BioNTech y Moderna, aclarando que son pocos casos y se siguen investigando. Estos son eritema multiforme, glomerulonefritis y síndrome nefrótico. ¿Qué tan peligrosos son estos trastornos?

Felix Drexler: el eritema multiforme es un problema dermatológico que consiste en una reacción de hipersensibilidad alérgica, con lesiones rojizas de forma redonda en la piel, pero no es muy peligroso. La glomerulonefritis y el síndrome nefrótico son un problema renal un poco más severo, en el que los pequeños filtros del riñón se inflaman y dejan de funcionar bien. Sin embargo, cuando hablamos de efectos secundarios de las vacunas, lo más importante es recordar que siempre hay muchos problemas que pueden surgir por la infección con el propio coronavirus que puede afectar a muchos órganos. Estos nuevos síntomas pueden ser peligrosos en casos individuales, pero, en general, son muy raros.

La artralgia, el dolor de las articulaciones, se ha vuelto uno de los efectos secundarios más comunes tras la vacunación contra el coronavirus. Aparte del cansancio, dolor en el lugar de la inyección, escalofríos o fiebre. ¿Qué debemos hacer cuando esta se presenta?

Estos dolores en las articulaciones que se siente, por ejemplo, en las piernas o en los brazos son, en la mayoría de los casos, pasajeros y la proporción es inferior al 10 por ciento en todas las vacunas autorizadas en la UE. Por lo general, ayuda tomar un antiinflamatorio como la aspirina o el ibuprofeno. Por eso no hay que alarmarse. Y repito, esto contrasta mucho con los efectos por infección o, aún más grave, con los síntomas del denominado “COVID prolongado”, que aún no entendemos bien por qué se produce en algunas personas. Uno de ellos es la falta del sentido del olfato. Muchos lo siguen padeciendo después de meses y quién sabe por cuánto tiempo más.

¿Se pueden vacunar los que sufren de “COVID prolongado” a pesar de estos síntomas o tienen que esperar?

Todavía no hay una evidencia robusta, pero hay experiencias que indican que se podrían beneficiar de la vacunación contra el COVID-19. El problema es que no entendemos bien la patogénesis del “COVID prolongado”. Si fuese algo autoinmune – es decir, una respuesta inmune contra el virus, pero que se dirige contra el propio cuerpo -, la idea sería que la vacunación ayude a madurar esta respuesta inmune y dejarla que se dirija, específicamente, contra el virus. Creo que todavía no se puede recomendar la vacunación para gente que sufre de “COVID prolongado”. Probablemente ayude en unos casos, pero en otros no.

En el caso de las mujeres embarazadas, ¿se han disipado las dudas para que se puedan vacunar? Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), alrededor de 260 mil gestantes se infectaron en las Américas.

Este es un caso dramáticamente claro. Las mujeres embarazadas deben vacunarse contra COVID-19. Es muy urgente y muy importante. Según la Sociedad Alemana de Ginecología, las embarazadas tienen en el tercer trimestre de embarazo un riesgo muy elevado de sufrir COVID-19 severo en comparación con las no embarazadas: por ejemplo, el riesgo de requerir tratamiento en UCI es de 20 veces más o el riesgo de necesitar oxígeno es de hasta 30 veces más. También la probabilidad de morir es claramente mayor, y ahí están dos vidas en peligro. En la Clínica Charité tuvimos el caso de una madre que pudo ver por primera vez a su bebé tres meses después del parto porque ella estaba en coma.

¿Y en qué meses de la gestación se recomienda que las embarazadas se vacunen?

Habría que ver las recomendaciones de las autoridades responsables en ginecología en cada país. Pero yo diría que en el segundo trimestre del embarazo, es decir, en el quinto o sexto mes se podrían vacunar, porque parece que el riesgo es más grande en el tercer trimestre. Al llegar a los últimos tres meses del embarazo, la mujer ya tiene que tener inmunidad. En el primer trimestre podría haber un riesgo para el feto y hay que evitar causar un aborto debido a una reacción a la vacuna. El beneficio de estar protegida al entrar al último trimestre también genera una inmunidad que protege al bebé durante sus primeros primeros meses de vida.

La Comisión Permanente de Vacunación de Alemania acaba de recomendar la vacunación contra el COVID-19 para niños a partir de los 12 años. En América Latina, algunos países también han empezado a vacunar a los menores. ¿Cuáles son las ventajas y los riesgos qué se han detectado en Estados Unidos?

En Estados Unidos se han administrado más de diez millones de dosis en el grupo etario de 12 a 17 años y el perfil de seguridad parece ser muy favorable. El efecto secundario que preocupó un poco fueron los casos de miocarditis, la inflamación del tejido del corazón. Esto ocurrió con baja frecuencia, pero es tratable y, generalmente, temporal. Esta nueva recomendación es importante porque, como ya dijimos, los niños también se enferman. Mundialmente, las sociedades de pediatría siguen muy preocupadas por los casos de PIMS, el síndrome inflamatorio multisistémico que se presenta en niños tras contraer el COVID-19. También tiene lógica vacunarlos ahora que están abriendo las escuelas, porque ahí están en contacto con otros niños.

¿Se aplica la misma cantidad de dosis a los niños o esta debe ser más baja que la de los adultos?

En Estados Unidos usaron la misma cantidad que en los adultos, es decir 30 micromiligramos del preparado. Pero, debido a los casos aislados de miocarditis, las farmacéuticas también están estudiando el esquema de dosis más bajas para los niños. Porque hay que tener un cuidado especial con ellos, particularmente con los menores de 12 años. En España, por ejemplo, están probando con una décima parte de la dosis normal de Pfizer/BioNTech, es decir, con 3 micromiligramos. Con esto, al parecer, los niños solo habrían presentado fiebre. Por otro lado, todavía se está analizando si con una dosis menor, los niños adquieren una eficacia favorable.

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