Créditos: Agencia Uno

“¿Por qué vamos a traer a gente a sufrir?”: Seis relatos de personas que decidieron no tener hijos por el cambio climático

Tras la publicación del último informe entregado por la IPCC, que detalla la irreversibilidad en los efectos del cambio climático y la influencia humana como principal responsable, las advertencias llaman a reducir rápidamente la emisión de gases contaminantes. Frente a esto, seis personas creen que no será posible, y optan por no seguir expandiendo la vida humana en el planeta. Aquí, entregan sus testimonios.

Cada vez es más común la idea y las cifras son evidencia clara: Entre el Censo del año 2002 y el último, realizado el año 2017, el promedio de hijos por mujer en Chile pasó de un 1,6  a un 1,3, respectivamente. A esto, se suman los datos proporcionado por el Registro Civil, que datan una disminución considerable en las tasas de natalidad durante el periodo transcurrido entre diciembre y mayo del 2021 en comparación a años anteriores (13% menos que el mismo periodo año 2019-2020 y un 21,5% menos al periodo 2018-2019).

En Chile cada vez son menos las personas que quieren ser madres o padres. Entre las razones principales se encuentra la falta de tiempo, la priorización de estudios o la proyección laboral. Pero ¿existen razones que expliquen este fenómeno a causa del cambio climático?

El último informe entregado por la IPCC es lapidario: Los efectos adversos del cambio climático son irreversibles y su principal causa es la influencia humana. Las advertencias llaman a que dentro de los próximos años la emisión de gases contaminantes se reduzca de forma drástica para así evitar mayores complicaciones. ¿Será posible lograrlo?

Algunos creen que sí, y que será parte de la labor que realizarán las próximas generaciones. Otros, en cambio, creen que no. Y que las nuevas generaciones solo vendrían a sufrir las consecuencias más graves del fenómeno, sumándose al desgaste actual que presenta el planeta a causa de la sobrepoblación. Es por eso que prefieren optar por la decisión de no tener hijos.

Una idea que no es moderna y que se instaló con controversia entre los años 60 y 90 en la sociedad norteamericana. En 1968, Paul R. Ehrlich, Richard Bowers y Charles Remington, crean la organización Population Connection, una agrupación estadounidense que, según explican desde su sitio web, responde a la idea de que “la superpoblación amenaza la calidad de vida de las personas en todas partes”. Además, la fundación “educa a los jóvenes y aboga por la acción progresiva para estabilizar la población mundial a un nivel que pueda ser sostenido por los recursos de la Tierra”. Es decir, mantener un control demográfico en la población que garantice el bienestar natural del planeta.

Años más tarde, en el año 1991, el estadounidense Les U. Knight (ex miembro de Population Connection en ese entonces), funda el Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria: Una agrupación que asegura que la existencia humana es dañina para la integridad del planeta y las especies animales que la habitan, bajo la lógica de que ninguna sociedad actual ha sido capaz de mantener estilos de vida sustentables. Es por eso que califica la decisión de no reproducción como una elección altruista que previene el posible sufrimiento humano y el desgaste medioambiental acelerado.

A pesar de que dichas agrupaciones no alcanzaron una repercusión global importante en su minuto, en la actualidad siguen estando vigentes. Además, se han sumado diversos movimientos en redes sociales que apuntan a las ideas antes mencionadas.

20 de septiembre del 2019/SANTIAGO Organizaciones medioambientales y sociales convocan a adherir a la tercera Marcha Global por la Crisis Climática y Ecológica, organizada a nivel mundial por #Viernesporunfuturo que lidera la activista sueca Greta Thunberg. Se suman parlamentarios y otros actores sociales. FOTO: ADRIAN MANZOL/AGENCIAUNO

Para Rodrigo Larraín, sociólogo y académico de la UCEN, este fenómeno “primero fue una demanda (en los sesenta), pero después la idea de no tener hijos se fue extendiendo en las zonas de los estratos más cultos de los países (…) yo creo que los países más ilustrados y modernos, el caso de Chile por ejemplo, vamos a tener movimientos similares. Si tu miras algunas revistas nacionales aparecen casos de mujeres que han tomado la decisión de no tener hijos. Pero es normalmente el estrato más alto o la población más ilustrada”.

Siguiendo esa misma lógica, Claudia Mora, doctora en Sociología e investigadora del Centro Sociedad Tecnológica y Futuro Humano de la Universidad Mayor, explicó a diariomayor.cl que “las mujeres hemos aumentado nuestro nivel educacional, y lo que las estadísticas muestran, no solamente en Chile sino que a nivel internacional, es que a mayor educación, las mujeres tienden a retrasar la maternidad y a no tener hijos”.

20 de septiembre del 2019/SANTIAGO Organizaciones medioambientales y sociales convocan a adherir a la tercera Marcha Global por la Crisis Climática y Ecológica, organizada a nivel mundial por #Viernesporunfuturo que lidera la activista sueca Greta Thunberg. Se suman parlamentarios y otros actores sociales. FOTO: ADRIAN MANZOL/AGENCIAUNO

El año 2018 se fundó en Inglaterra el movimiento Birth Strike (Huelga de nacimiento), un colectivo integrado mayoritariamente por mujeres y fundado por la activista Blythe Pepino. Se definen como un grupo de personas que busca generar una toma de conciencia en torno a la procreación, bajo la idea de que las condiciones medioambientales que se presentan ante el mundo son realmente graves y llegan a poner en duda la planificación familiar frente a una probable crisis futura. Pero sin caer en el antinatalismo.

Si bien, el movimiento no ha sido replicado en nuestro país a través de organizaciones, Rodrigo Larraín recalca que “en Chile ya hay mujeres que siguen esta idea. Quizás no como agrupación, pero ya se ven testimonios”.

Aquí, seis relatos de personas que decidieron no tener hijos a causa del cambio climático, la sobrepoblación y sus posibles repercusiones en el planeta.

20 de septiembre del 2019/SANTIAGO Organizaciones medioambientales y sociales convocan a adherir a la tercera Marcha Global por la Crisis Climática y Ecológica, organizada a nivel mundial por #Viernesporunfuturo que lidera la activista sueca Greta Thunberg. Se suman parlamentarios y otros actores sociales. FOTO: ADRIAN MANZOL/AGENCIAUNO

I.

Margarita Jaramillo (32) es psicopedagoga y licenciada en educación. Actualmente reside en la comuna de Recoleta y lleva más de cinco años trabajando como tutora sombra de un pequeño con espectro autista. Desde el inicio de la pandemia que su modalidad laboral se remonta a lo digital, a través de asesorías online y algunas clases presenciales a domicilio.

“Siempre me ha gustado la naturaleza y suelo estar muy conectada con ella. Pero pasa que tu hoy en día vas al Cajón del Maipo y ves que donde corría agua ya no hay nada. Una sequía enorme, aunque tampoco estoy de acuerdo que todo sea a causa del cambio climático. Hay un poco también de robo de recursos”, asegura Margarita.

Se inclinó por su carrera debido al gusto que siente por la enseñanza en menores, sin embargo, es esta misma cercanía la que la mantiene distante a la idea de gestar. “No me gustaría traer a un ser que no pueda caminar por la naturaleza de forma libre o que no pueda conocer un glaciar. O que en algún momento tenga que pagar por el agua. Que no hayan entornos limpios o sanos. Es que está tan mal todo, que no creo que sea un acto responsable”, dice.

El verano del año 2021, Margarita emprendió un viaje que le cambiaría la forma de entender y proyectar sus esperanzas. Desde pequeña, siempre soñó con vivir en algún lugar rodeada de elementos naturales. Mucho verde y un entorno prácticamente paradisiaco. Y siguiendo esa idea, visitó Chiloé. Para ella, el sur reúne todas las condiciones ideales para vivir. Pero al llegar, la sorpresa fue inmediata:

“Me di cuenta que estaba lleno de salmoneras, y el mar está en gran parte contaminado. Lo que pasa es que está todo tan industrializado que están explotando todo. Todo lo que tenemos. Hasta lo que comemos no es natural, desde un pez hasta una lechuga. El agua que tomamos es asquerosa”, cuenta Margarita, que mientras habla evoca un recuerdo sobre su infancia: “desde que era niña nunca vi que se necesitara comprar agua de bidón, y ahora todos compramos por un tema de salud”, comenta.

Fue en ese viaje que concluyó: “Al final, en el lugar en el que vivas va a existir ese cambio climático. En los incendios, en los desprendimientos, en todo. Son sucesos que te van diciendo algo. Por ejemplo, yo tengo tres perros y quise esterilizar a dos porque pucha, hay una sobrepoblación de todo, en este caso animal. ¿Por qué vamos a traer a gente a sufrir?”.

“No me gustaría traer a un ser que no pueda caminar por la naturaleza de forma libre o que no pueda conocer un glaciar. O que en algún momento tenga que pagar por el agua. Que no hayan entornos limpios o sanos. Es que está tan mal todo, que no creo que sea un acto responsable” .

II.

C.N tiene 21 años y estudia ingeniería comercial. A la edad de 13 años decidió que no quería tener hijos, ya que a pesar de su temprana edad, sabía que el planeta no sería un sitio ideal en términos ambientales durante los años siguientes.

Miraba el noticiero en su casa ubicada en Santiago, cuando la angustia de un futuro probable le tomó las dudas. Fue allí que nació la idea, bajo el argumento de que no existe certeza alguna de que en algunos años más, pudiera asegurarle a su hijo las condiciones naturales más básicas para poder vivir y desarrollarse.

“¿Qué pasa si en algunos años más en Chile hay una alta escasez de agua? ¿O si más adelante me toca pelear por tener que darle leche a mi guagua? Son cosas que no se saben”, reflexiona.

“Actualmente, no sé si el mundo esté bien y sea un buen lugar para cuando yo tenga 50 años. Entonces, ¿cómo voy a traer otra vida al mundo si ni siquiera sé si la mía va a perdurar? Sería traer a alguien para sufrir”, comenta C.N.

Sin embargo, tenía 18 de edad cuando conoció a su actual pareja. Las instancias de aquel amorío abrieron las opciones a la maternidad, pero sin la necesidad de gestar biológicamente. C.N preferiría adoptar. “Hay tanta gente en el mundo, que si puedo ayudar a un niño que no tiene las opciones de contar con una familia, lo voy a hacer”, asegura.

“¿Qué pasa si en algunos años más en Chile hay una alta escasez de agua? ¿O si más adelante me toca pelear por tener que darle leche a mi guagua? Son cosas que no se saben” .

5 DE JUNIO 2021/ANTOFAGASTA Garzas buscan comida entre la basura que las personas dejan, el ex vertedero La Chimba, hoy nuevo relleno sanitario Chaqueta Blanca. FOTO CAMILO ALFARO/AGENCIAUNO

III.

Tamara Núñez (22) estudia periodismo en la ciudad de Santiago y se ha especializado en diversas temáticas medioambientales. Tomó la decisión de no tener hijos producto de la crisis climática en enero del año 2017. Ese mismo año, y en aquel mismo mes, Tamara se convirtió al veganismo, una forma de unirse al cambio y a la toma de consciencia a través de actos que buscan instalar una relación amigable entre humanos y ecosistema.

“No quiero tener hijos por dos razones: la primera es la crisis climática y todos los efectos que trae y que son bastante devastadores”, comenta.

Asegura que “el panorama es bastante catastrófico, ya pudimos ver en Europa una semana de incendios devastadores, y a la semana siguiente lluvias intensas, inundaciones y aluviones. En Canadá por ejemplo ya se registran muertes producto de la ola de calor, debido a que el cuerpo humano solo resiste cierto límite de temperatura. Entonces, tras analizar el panorama angustiante, yo considero que -aunque no sea una opinión muy popular– es un crueldad traer a un ser completamente inocente a un mundo que literalmente se está acabando. Y con esto me refiero a la sociedad tal cual la conocemos hoy en día, porque la vida tiene la capacidad de regenerarse y subsistir, pero somos nosotros como especie quienes corremos un gran peligro”.

Tamara reflexiona: “imagina las crisis sociales y políticas que esto va a traer más adelante. Mucha gente cree que la tercera guerra mundial será a causa de la falta de agua. Un elemento vital. El panorama es súper desalentador como para tener hijos ahora”.

La segunda razón que motiva su decisión de no tener hijos radica principalmente en la sobrepoblación. “Mientras más seres humanos hay, más se consume, se generan desechos y se contamina. Si mucha gente se suma a combatir la sobrepoblación, se le podría dar un respiro al planeta. Y con esto no quiero hacer un llamado a que la gente no tenga hijos, sino que sea más consciente acerca del impacto que genera traer vida al planeta. Y que, si uno piensa en tener hijos, se debe procurar de que el mundo sea un lugar seguro”, concluye.

“Es un crueldad traer a un ser completamente inocente a un mundo que literalmente se está acabando. Y con esto me refiero a la sociedad tal cual la conocemos hoy en día, porque la vida tiene la capacidad de regenerarse y subsistir, pero somos nosotros como especie quienes corremos un gran peligro”.

IV.

Francisca Lineros Bunster (41) es encargada del Departamento de Calidad de un contrato en el rubro minero en la ciudad de Los Andes.

Relata que tras una evento personal estuvo “muchos meses pensando en si realmente quería o no engendrar, y después de mucho pensar, y meditar al respecto, me di cuenta que yo no quería pasar el proceso del embarazo (…) en paralelo me fui dando cuenta de todo el tema climático, además de la sobrepoblación. Fui visualizando que no hay más espacio y que los recursos naturales se agotan. Que la gente cada vez toma menos conciencia, de lo poco que se cuida el planeta y pensé: a la Tierra le queda poco tiempo, quizás una generación más. Con suerte”, comenta Francisca.

En un momento de su vida, investigó acerca de la adopción debido que “las cifras de huérfanos eran alarmantes, pensé: ¿por qué la gente sigue teniendo hijos? En lugar de pensar en adoptar… Claro, el proceso de adopción en Chile es tedioso y extremadamente largo, todo se complica”.

Siempre le llamaron la atención algunos argumentos de personas que querían traer hijos al mundo solo por un tema de descendencia. Que sangre de su sangre y etcétera. Francisca jamás les encontró sentido.

Además, agrega que: “muchas veces me han tachado de egoísta por decir que no quiero tener hijos, pero no lo veo así, y valoro cuando una mujer joven, en plena edad reproductiva, me dice: No quiero tener hijos porque a la tierra le queda poco tiempo, o porque prefieren adoptar, me da gusto escuchar esas razones, y lo menos que tienen son egoístas”.

“Me fui dando cuenta de todo el tema climático, además de la sobrepoblación. Fui visualizando que no hay más espacio y que los recursos naturales se agotan. Que la gente cada vez toma menos conciencia, de lo poco que se cuida el planeta y pensé: a la Tierra le queda poco tiempo, quizás una generación más. Con suerte”.

5 DE JUNIO 2021/ANTOFAGASTA Una persona busca objetos entre la basura. El ex vertedero La Chimba, hoy nuevo relleno sanitario Chaqueta Blanca. FOTO CAMILO ALFARO/AGENCIAUNO

V.

“Siempre consideré que ser papá era algo super importante, porque determinas fundamentalmente la vida de otro ser humano”, dice Diego Rojas (25).

Tenía 18 cuando su madre, de 41 años en ese entonces, vivió el embarazo de su hermano más pequeño. A raíz de la experiencia, las nociones sobre la maternidad en Diego fueron esclareciéndose: “es un proceso súper delicado y hay harto riesgo”, comenta.

A raíz de una larga relación, surgió por primera vez en él la iniciativa del cuidado medioambiental. “Mi ex pareja era súper preocupada por el tema, y no quería tener hijos por lo mismo. Yo lo respeté, obviamente, y a partir de allí comencé a entenderlo”, explica Diego.

“Recuerdo que todo me hizo “click” cuando… bueno. Igual es lógico. Tanto niño huérfano en el mundo y la gente, casi por un capricho genético, quiere tener hijos (…) el ser humano que más contamina es el que tiene hijos porque, prácticamente, duplica su huella de carbono”, asegura.

Actualmente, Diego se dedica a la música urbana. Vive en San Antonio junto a su familia y no tiene dudas en que esto debiese ser un tema de interés público, ya que en la sobrepoblación se encuentran también una serie de problemáticas como lo son la desigualdad, la pobreza; lo que a su vez lleva a la delincuencia y precarización laboral, entre muchos otros factores.

“Es una decisión, netamente de supervivencia”, concluye.

“Recuerdo que todo me hizo “click” cuando… bueno. Igual es lógico. Tanto niño huérfano en el mundo y la gente, casi por un capricho genético, quiere tener hijos (…) el ser humano que más contamina es el que tiene hijos porque, prácticamente, duplica su huella de carbono”.

VI.

Francisca Pizarro (23) es estudiante de derecho. Actualmente vive en la ciudad de Arica y asegura que no tiene ningún tipo de rechazo hacia los niños. Todo lo contrario. Pero si de algo está segura en este instante, es que no quiere ser madre.

“Traer un niño al mundo desde cero, por así decirlo, creo que es un gasto de energía muy grande para el mundo, además, los recursos naturales del planeta se acaban día a día. A medida que vamos avanzando como sociedad, como mundo y como todo, vamos disminuyendo y gastando recursos medioambientales en exceso”, asegura Francisca.

No tiene problema alguno con hablar del fin del mundo. “Quizás es algo lejano y sea muy dramático de mi parte, pero el día que falte agua va a quedar la cagá (…) traer a un ser humano al mundo bajo esas condiciones no es óptimo, y si es que en algún momento llegase a cambiar de mentalidad, yo creo que sería por la adopción”.

Además, Francisca se refiere a la sobrepoblación que se observa actualmente en el planeta y lo ejemplifica de la siguiente forma: “es como una congestión vehicular en una ciudad tan chica como Arica. Las personas en sus casas deben tener un auto por cada integrante adulto de la familia. Imagínate un papá sale en auto, después la mamá y también el hijo. Ya tienes tres autos en la calle. Ahora ponlo en que eso pasa en todas las casas de Arica y, más encima, las calles son angostas. Se sobrepobla el tráfico vehicular. Eso mismo está ocurriendo en el planeta”.

“Quizás es algo lejano y sea muy dramático de mi parte, pero el día que falte agua va a quedar la cagá (…) traer a un ser humano al mundo bajo esas condiciones no es óptimo, y si es que en algún momento llegase a cambiar de mentalidad, yo creo que sería por la adopción”.

05 DE JUNIO 2021 / OSORNO Una lata de cerveza en las aguas del Río Damas en el sector de la pasarela. FOTO: FERNANDO LAVOZ/AGENCIAUNO

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