Carmen Hertz, apoyada en un balcón, sonriendo

Foto: cedida

Carmen Hertz (PC) por campaña presidencial de Boric: “Sería importante que se reforzara nuestro programa en el discurso de Gabriel”

La diputada, que busca la reelección en el distrito 8, aborda en esta entrevista el relato de campaña de su abanderado presidencial. “En el caso de los comunistas, nosotros somos más enfáticos en algunos aspectos. Por ejemplo, en la necesidad de la nacionalización de los recursos naturales”, dice. Además, asegura que “el lugar del Partido Socialista está en Apruebo Dignidad”.

Este miércoles 22 comenzó el periodo de campaña para todas las candidaturas que se enfrentarán el próximo 21 de noviembre: presidencial, parlamentarias y de consejeros regionales.

Una de las candidatas que va en busca de su reelección en esta nueva campaña, es la diputada comunista y abogada especializada en Derechos Humanos, Carmen Hertz.

La trayectoria de Hertz en política va desde muy temprana edad, cuando a sus 20 años formaba parte del gobierno de la Unidad Popular como secretaria del Consejo de la Corporación de Reforma Agraria y del Consejo Nacional Agrario.

Hoy forma parte del comité central del Partido Comunista y es una de las piezas importantes en la coalición de Apruebo Dignidad. En esta entrevista, aborda la situación de los DD.HH. en el país, la posibilidad de que el próximo Congreso dure menos tiempo y opina sobre el liderazgo de Gabriel Boric.

“No creo que (Jadue) vaya a desempeñar un papel determinado en la campaña”

-¿Qué rol va a tener Daniel Jadue en la campaña de Boric? ¿Qué tan importante es su participación para usted?

-Yo creo que Daniel es una figura prioritaria en el escenario político de la izquierda, sin duda alguna. Pero hoy él es el alcalde de Recoleta, no creo que vaya a desempeñar un papel determinado en la campaña misma, por esta razón. Pero más allá de eso, es una figura sin duda de gran importancia en el escenario de la izquierda.

-¿Qué tipo de liderazgo tiene Gabriel Boric para usted?

Gabriel es una persona muy habilosa. Yo tengo un gran aprecio por él, lo encuentro muy habiloso y creo que eso es muy importante también para un dirigente político. Representa también el recambio generacional, pero no el recambio generacional porque sí, porque ni la juventud ni la vejez es una virtud o un defecto, es una condición. En el Chile de hoy, en que una generación como los Baby Boomers estuvieron en la primera línea durante décadas hasta el día de hoy copando todos los espacios, fue algo que hastió al país. Sobre todo por la forma elitista en que coparon los espacios. Entonces, Gabriel representa todo lo contrario a eso. Eso se ve en él, pero también en la gran Camila Vallejo, la Karol Cariola y Giorgio Jackson. Los cuatro vinieron a interrumpir en esos espacios que estaban copados y que parecían imposibles de flanquear.

-A Gabriel Boric se le suele criticar aplicándole el concepto de “amarillo”. Para usted, ¿él tiene un discurso más moderado que el del PC?

-Es que yo no diría que es un discurso más moderado. Yo creo que él tiene el discurso de Apruebo Dignidad. En el caso de los comunistas, nosotros somos más enfáticos en algunos aspectos. Por ejemplo, en la necesidad de la nacionalización de los recursos naturales, que es fundamental.

-Pero, para el PC, ¿es necesario que Boric haga más énfasis en ese tema durante su campaña?

-Son cosas que están en el programa, en todo caso. Creo que sí sería importante que se reforzara nuestro programa en el discurso de Gabriel. Por ejemplo, que se le dé a entender a la gente que se va a terminar con el ahorro forzoso, por ejemplo, y que va a existir un sistema de seguridad social, porque las AFP no es un sistema de seguridad social, sino un fondo de inversiones empresariales. A mí me resulta importante que se enfatice eso, porque eso es lo que la ciudadanía abusada espera de nuestra campaña.

-Diputada, usted en su juventud fue parte del gobierno de la UP. ¿Cree que Boric y Allende tienen un tipo de liderazgo similar?

-Es que son situaciones totalmente distintas. Yo fui parte de la UP siendo muy joven, era veinteañera. Pero en esa época los jóvenes asumimos tareas de responsabilidad. Es muy difícil hacer un símil de esa naturaleza. Allende era una persona, de partida, con una trayectoria política mucho más vasta, por supuesto. O sea, tenía otra edad, fue candidato a la Presidencia de la República durante tres ocasiones. Fue ministro de Salud del Presidente Pedro Aguirre Cerda. Encarnó algo que es muy importante: la lucha de la clase trabajadora, que hoy en día es como una frase que está medio demodé. Son épocas distintas, personas distintas y sobre todo hay temas que hace 50 años no tenían prioridad, como por ejemplo, el tema ambiental que ha sido abordado en forma muy inteligente por Boric y que es algo muy prioritario para él.

-Respecto del cuarto retiro, ¿qué le parece que desde la campaña de Yasna Provoste califiquen la indicación de aplicar impuestos como letra chica?

-Primero, Apruebo Dignidad apoya en forma absoluta el cuarto retiro y parte de nuestro grupo fueron los autores de la idea del primer retiro y de las rentas vitalicias, me refiero a la FRVS. Pero, respondiendo la pregunta, decir que un impuesto a un 5% que ganan por sobre un determinado monto es letra chica, a mi juicio, es un lugar común. Porque los impuestos progresivos nunca han sido letra chica.

-Pero, hace un par de semanas, en entrevista con este medio, Karol Cariola calificó las indicaciones que manejaba el FA como letra chica. ¿Qué cambió ahí?

-En ese momento aún no se definía para quienes era el impuesto, quizás por eso usó esa calificación. Pero, la indicación que hay hoy en día es para el 5% con mayor sueldo. Eso es un impuesto progresivo y, por lo tanto, no es letra chica.

“Yo soy partidaria de una Cámara única, que el Senado no exista”

-Diputada, ¿cómo va a enfocar su campaña a la reelección?

-La campaña de los candidatos y candidatas comunistas como parte de Apruebo Dignidad, va a poner en el centro justamente el concepto de dignidad. En la campaña pasada mi lema fue “La fuerza de la dignidad”. Creo que ahora ése sigue siendo el lema que hay que tener. Hoy en día el concepto de dignidad sigue vigente y vamos a agregar la esperanza en la campaña. Esperanza de que vamos a transformar la sociedad. Básicamente ése es el centro: la posibilidad y la esperanza de lograr que las transformaciones anheladas se concreten y, por lo tanto, nos den dignidad.

-Usted ya logró concretar un periodo como diputada. ¿Cuál es su objetivo para un segundo periodo?

-Mira, probablemente pueda ser un periodo legislativo más corto. No lo sé, pero es probable. Pero el objetivo central es recuperar la confianza ciudadana y, en ese sentido, el próximo Congreso debe acompañar el proceso constituyente. Una vez redactada la Constitución, es decir, con un pacto social, inclusivo, democrático y plurinacional, la tarea del próximo Congreso va a ser implementar los preceptos constitucionales con leyes que sean correspondientes a esa Constitución democrática que tendremos después de décadas.

En ese sentido, al ser un Parlamento que encarne las demandas populares, va a recuperar la confianza de la ciudadanía, que se perdió por ser un Parlamento alejado de las demandas sociales. Un Parlamento ensimismado, en el que la llamada cocina era lo que en definitiva salía. O sea, la gente pedía A y la cocina determinaba Z. Eso tiene que ver con esta política equivocada de los consensos que eran siempre con el poder hegemónico.

-¿Con la política de los consensos se refiere a los sectores de la centro izquierda?

-El concepto de la centroizquierda es bastante cuestionable. Yo me refiero a que la política de los consensos, es la política adoptada por todos los gobiernos post dictadura. Y este consenso era, como insisto, siempre con el poder hegemónico. Por lo tanto, eso fue aislando al Congreso, fue desafectando a la gente de la política y con esto la política se transformó en una suerte de oficio privado y no un servicio público. Y al ser un oficio privado, comenzaron estos escándalos de los financiamientos ilegales que abarcaron, yo diría, a la mayoría de los partido políticos.

-Usted dice que este periodo parlamentario va a ser más corto, ¿por qué?

-Bueno, porque vamos a tener una nueva Constitución. Yo por lo menos soy partidaria de una Cámara única, que el Senado no exista. Y es una posibilidad que se pidan elecciones de nuevo. No lo sé, es sólo la probabilidad de que el periodo sea más corto si así lo determina la Convención.

-¿Ustedes, como PC, impulsan la tesis de que se llame a reelección al  aprobarse la nueva Constitución?

-No. En este momento no es una política impulsada por el partido, sino que es una posibilidad que va a determinar la Convención y quien redacte la nueva Constitución. No los partidos políticos.

“Al ser la columna vertebral de la Constitución, los DD.HH. se transformarán en la base de nuestra sociedad”

-¿Cuál es su objetivo en materia de DD.HH. para un próximo Congreso?

En materia de Derechos Humanos falta mucho. Pero esos derechos espero que se resuelvan en el pacto social que va a significar la nueva Constitución. Yo no digo “el nuevo pacto social”, porque no teníamos uno. La Constitución de Pinochet nunca fue un pacto social, fue una Constitución impuesta. Esto no significa que la Constitución tenga una suerte de lista de supermercado de derechos, sino que los derechos estén garantizados, estén promovidos y se establezcan mecanismos que garanticen la aplicación efectiva de éstos. Entonces, al ser la columna vertebral de la Constitución, los Derechos Humanos se transformarán en la base de nuestra sociedad. La idea es acabar con esa estructura de impunidad que se impuso en la transición. La transición no llegó por arte de magia, sino que, para mí, se impuso bajo el pacto tácito de la impunidad respecto a los crímenes de exterminio.

-¿Usted critica que haya existido la transición?

-Mi punto es que el término de la dictadura es gracias a la resistencia del movimiento popular. No es gracias al lápiz, como lo han dicho algunos, o a lo buena que fue la campaña comunicacional del “No”. Esas no son las razones por la cual terminó la dictadura. La dictadura terminó, como digo, porque el movimiento popular se reconstruyó después del golpe, de forma lenta y perseverante, minuto a minuto, segundo a segundo, día tras día, a través de múltiples formas que fueron armando y rearmando el tejido social chileno que había destruido el golpe de Estado. Pues bien, ese movimiento popular fue dejado de lado con la transición. Lo abandonó el Parlamento, no se le consideró en la transición. Mi crítica es a eso: a la exclusión del movimiento popular en la transición. No tiene que ver con el plebiscito.

“No es cierto que los familiares mayoritariamente hayan pedido el secreto. Cuando los testigos concurrieron a la Comisión Valech, concurrieron a hacer una denuncia“.

-Siguiendo en la línea de la impunidad, usted ha sido muy crítica de mantener el secreto Valech. ¿Qué piensa de que el ex Presidente Ricardo Lagos se oponga a levantar el secreto, considerando que fue el mandatario quien lo impulsó?

-Bueno, el promotor del informe sobre prisión política y tortura no es el Presidente Lagos. Él solo lo implementa. Quienes promueven esto son organizaciones de derechos humanos y, particularmente, los presos y presas políticos que habían sido dejados de lado. Porque, efectivamente, dado la brutalidad de las prácticas genocidas que se implementaron acá, la verdad social es bastante escasa en este país porque la gente no sabe efectivamente lo que ocurrió. Porque nadie lee el Informe Rettig, que es un mamotreto y que no ha sido difundido como corresponde en la enseñanza básica, superior y en las escuelas matrices.

Finalmente, con la presión de las organizaciones de Derechos Humanos, se instala esta comisión nacional sobre prisión política y tortura en dos ocasiones, lo cual es muy valorable y muy positivo. Esto no tiene que ver con que a mí me guste o no me guste levantar el secreto Valech. El tema es que tratándose de una política terrorista de Estado, como fue la tortura, la sociedad donde esto ocurrió tiene derecho a saberlo.

Una cosa es que haya reserva de quienes declararon como testigos. Pero otra cosa es que sea secreto, que se obstaculice la verdad y eso obstaculiza la justicia. No es cierto que los familiares mayoritariamente hayan pedido el secreto. Cuando los testigos concurrieron a la Comisión Valech, concurrieron a hacer una denuncia, no fueron al confesionario de un cura a decir algo terrible que les había pasado”.

-Entonces ¿para usted se debe liberar el contenido de las denuncias y no la identidad de los testigos?

-Exactamente. Porque el secreto no era para resguardar a las víctimas, era para resguardar a los perpetradores para que no se conocieran sus nombres.

-El PC fue parte de la coalición de la Nueva Mayoría, ¿no hacen una autocrítica por haber sido parte de esa coalición sabiendo que estaban con los partidos que promovieron el secreto?

-Bueno, la promoción del secreto no fue durante la Nueva Mayoría, fue antes.

-Claro, pero no fueron capaces de marcar su postura sobre el secreto Valech con los partidos de la ex Concertación…

-El Partido Comunista fue parte de la Nueva Mayoría como un proyecto transformador. No era la Concertación, era la Nueva Mayoría con un programa transformador que encabezó la Presidenta Bachelet. Después, dentro de su propia coalición, las propuestas fueron desconocidas y fueron saboteadas. No olvidemos que el presidente de la Democracia Cristiana dijo que no había leído el programa. O sea, a ese nivel de frivolidad llegamos. Aparte de eso, hubo un sabotaje permanente. Hay que recordar, por ejemplo, que el proceso constituyente que inició la Presidenta Bachelet, con todas las dificultades que tuvo, fue de extrema importancia. Sin embargo, fue saboteado por miembros de la coalición. Había ministros del Interior que sabotearon a la Presidenta. Hubo una campaña contra la Presidenta para que renunciara. Esa campaña fue clara.

A mí me parece natural que el lugar del Partido Socialista está en Apruebo Dignidad

-Diputada, construir una nueva coalición siempre es un desafío, ¿Cuáles han sido las mayores dificultades para Apruebo Dignidad en el proceso de conformación del conglomerado?

-Bueno, Apruebo Dignidad no es un mero pacto electoral, es una alianza política, y claramente eso te hace ceder en algunas materias. Por cierto, cuesta. Hay problemas, hay diferencias. Pero en definitiva, lo importante, es que fue posible que el Frente Amplio, el Partido Comunista, la FRVS y Acción Humanista, aunque sean espacios pequeños que ocupan, fueron capaces de unirse en un proyecto colectivo.

Yo creo, además, que no es un proyecto para nada cerrado, porque hay muchos independientes que concurren a éste. Fíjate que yo creo, por ejemplo, que el mundo socialista perfectamente va a ser parte del proyecto. El Partido Socialista ha sido históricamente un partido popular. Fue un partido que ayudó a una alianza muy exitosa, que fue la Unidad Popular. Así que creo que hay una coalición abierta a quienes quieran realmente colaborar a la transformación real para hacer de este país, en definitiva, uno en el que seamos más felices.

A mí me parece natural que el lugar del Partido Socialista está en Apruebo Dignidad. El espacio de nuestra coalición nunca va a ser cerrado y menos para el PS. Es un espacio que es natural para ellos, a mi juicio”.

-¿Apruebo Dignidad tiene abiertas sus puertas para que el PS se integre a la coalición?

-Por supuesto. A mí me parece natural que el lugar del Partido Socialista está en Apruebo Dignidad. El espacio de nuestra coalición nunca va a ser cerrado y menos para el PS. Es un espacio que es natural para ellos, a mi juicio.

-Además de tener que formar una coalición desde cero, eso se mezcló con la Convención como una institución incipiente. ¿Por qué les ha costado más actuar en conjunto en esa instancia?

-Yo no tengo la respuesta definitiva. Creo que, entre otras cosas, en el caso del Frente Amplio son muchos los independientes que son convencionales. Creo que hay ahí una diferencia no menor. Ahora acaba de salir un comunicado de Apruebo Dignidad en el cual se dice con toda claridad que este proceso constituyente que se abrió fue gracias a la movilización popular. Eso es algo en lo cual estamos todos de acuerdo y eso es muy importante. No es pretender, digamos, que fueron otras instancias las que posibilitaron la Convención.

Nosotros como PC creemos que los dos tercios es un tema que no está escrito en piedra, no es inamovible. Porque el propio acuerdo del 15 de noviembre fue movible. Se hicieron cambios después que se suscribió, que tuvo que ver con la paridad y con los escaños reservados. Entonces no se puede decir que no es posible hacer ninguna modificación.

-Pero, ¿por qué insisten tanto en cambiar los 2/3 cuando, aparentemente, tienen la mayoría para instalar sus propuestas?

-Porque es un tema que tiene que ver con una concepción del poder originario de la Convención, no es un tema de la calculadora electoral. Si tenemos o no tenemos los dos tercios o si la derecha no tiene un tercio. Entonces es un problema que va más allá, sobre cuál es el carácter que tiene la Convención Constituyente. Cuál es la calidad que tiene, más que las eventuales 2/3 que pueden o no pueden sumarse. Entonces tú no puedes dejar al albur eso. Esto es un tema de principios, de concepción, de algo tan importante como es un poder constituyente originario. Entonces es un tema conceptual, no un tema de cálculo electoral.

-El tema del quórum es sólo una de las diferencias entre el PC y el FA en la Convención. Se vio por ejemplo en que Bárbara Sepúlveda no tuvo el apoyo del FA para entrar como vicepresidenta de la mesa. ¿Sienten que el FA los apoya al interior de la Convención?

-Yo creo que no fue una buena cosa que Bárbara Sepúlveda no quedara desde los comienzos en una vicepresidencia. Ahí no recibimos el apoyo del FA, que era necesario y justo esperarlo por ser coalición. Pero también creo que esas diferencias se han ido superando de a poco, no quiero meterme a ensuciar la Convención.


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