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Cultura & Pop

17 de diciembre de 2021

¿Cámaras y micrófonos? La teoría conspirativa que asegura que los Furby eran espías

¿Los recuerdas? Existe una teoría conspirativa que asegura que los Furby son espías Pixabay

Según la leyenda urbana el juguete de Hasbro que causó furor en los 90 tendría una cámara y un micrófono.

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Pese a que varios años han pasado desde la primera edición del Furby en 1998, año en el que ganó popularidad entre los niños de la época, aún sigue circulando la teoría de que estos juguetes eran espías.

Todo era diversión con la colorida mascota animatrónica, hasta que algunas agencias de inteligencia prohibieron que el juguete entrara a sus instalaciones.

De esa forma comenzó la leyenda urbana que asegura que el Furby estos populares productos eran supuestos espías.

El juguete, un híbrido entre lo que sería un pájaro y un ratón, tenía algunas características que le permitían a los niños ‘interactuar’ con este.

En su primera versión se le podía alimentar al meter un dedo en su hocico y el muñeco era capaz de expresar su estado de ánimo a través de breves frases.

Sin embargo, no era eso lo que inquietó a quienes comenzaron a teorizar sobre el verdadero propósito del artefacto. Quienes tenían en su posesión al Furby aseguraban que podían ver una cámara entre sus ojos.

Además, manifestaron que entre más tiempo pasaba, eran capaces de expresarse con mayor complejidad. Este último detalle impulsó al público a pensar que también traía un micrófono.

Posterior a eso, algunas agencias de inteligencia prohibieron la entrada del aparato a sus oficinas. Esto no hizo más que aumentar la paranoia, a pesar de que la decisión se tomó en base a información errónea.

Al comienzo se creía que el producto era capaz de repetir lo que escuchaba, algo que no era parte de sus cualidades.

Al año de haber sido lanzado al mercado de Estados Unidos, el Furby estaba prohibido por la Agencia de Seguridad Nacional, el Astillero Naval de Norfolk y por el Pentágono.

En consecuencia, aparecieron titulares en medios locales en los que se apuntaba al juguete como un peligro para la seguridad del país.

“La Agencia de Seguridad Nacional ha apuntado a una nueva amenaza a la seguridad nacional capaz de revelar secretos a los adversarios estadounidenses: el Furby’’, escribió un periodista del Washington Post.

La verdad, al fin revelada

No, el Furby nunca fue un instrumento espía que buscaba derribar la seguridad de las naciones al espiar las casas de quienes comparan uno.

El propio creador, David Hampton, explicó que la sensación que tenían los consumidores sobre el animal electrónico aprendiendo palabras se trataba de una ilusión.

“No traía un dispositivo de grabación. Tenía cerca de 800 palabras programadas’’, reveló a Mel Magazine.

“La idea era que al comienzo hablara su propio idioma, el ‘furbish’, y entre más interactuaras con él a través de los botones, más palabras se desbloquean”, detalló.

En esa ocasión, Hampton también desmintió que estuviera hecho de pelaje de gato o perro.

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