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La Convención

19 de enero de 2022

¿Vicepresidente a la norteamericana o primer ministro a la portuguesa? Guía para entender el debate sobre régimen político en la Convención

Vicepresidente como en EE.UU. o Primer Ministro como en Portugal, son algunas ideas que se discuten en la Convención Patricio Vera

Este viernes 14 de Enero los convencionales terminaron de presentar sus propuestas para modificar el sistema político vigente. Algo de lo que estará en el debate: vicepresidencias con moldes gringos, congresos plurinacionales de una sola cámara, parlamentos macro regionales, y más. Aquí, una guía para entender las cartas en juego en una de las batallas más importantes que se librarán en el órgano constituyente.

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Para comprender las propuestas de sistemas políticos en la Convención, se tendría que proyectar el siguiente escenario ficticio: Gabriel Boric e Izkia Siches recorren el país compitiendo en dupla para la campaña presidencial. El diputado postula para la primera magistratura, mientras que la ex presidenta del Colegio Médico, para la vicepresidencia al estilo gringo.

Siguiendo este escenario ficticio, el Congreso que asumirá en marzo tendría escaños reservados para la representación de los pueblos originarios o, continuando la prospectiva, en la papaleta de los últimos comicios parlamentarios se habría elegido a tres Congresos Macro Regionales en conjunto con una Cámara de alcance nacional.  

Este ejercicio bien podría dejar la fantasía y convertirse en un molde para el próximo ciclo político, ya que este viernes 14 de Enero los convencionales terminaron de ingresar sus propuestas de normas constitucionales para el próximo sistema político que emane del órgano constituyente, con un plazo que expira este jueves 20 de Enero para las personas naturales que envíen sus propias iniciativas de normas para la futura Constitución.

Acotar el presidencialismo (con derecho a reelección)

Entre las distintas iniciativas que llegaron a la Comisión de Sistema Político, evidencian similitudes transversales entre las fuerzas representadas en el órgano constituyente. Así, todas implican atenuar las atribuciones presidenciales, así como todas contemplan la creación de una nueva figura en el poder Ejecutivo: un ministro de Gobierno a la portuguesa, o un vicepresidente a lo gringo, entre otras.

Con esto, los convencionales acusan recibo de las críticas más grandes al hiperpresidencialismo chileno, vigente desde la Constitución de 1980, como la iniciativa exclusiva del Presidente para presentar proyectos de ley en materias de seguridad social y tributaria, o también el poder que tiene el Mandatario para manejar la agenda legislativa.

Otra materia en la que parece haber consenso es en establecer una única reelección para el Presidente. Esto, para el académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, debe ser mirado con suma atención.

“Para restar poder al Presidente, muchos convencionales quieren que éste se reelija. Entonces, no se entiende la lógica. Si un Presidente en ejercicio busca la reelección, hará uso de todas las herramientas del gobierno y del Estado para conseguirlo”, explica el académico.

“Si hoy existen acusaciones de intervencionismo cuando un Presidente pretende favorecer al candidato de su coalición, pensemos en lo que sucedería en un esquema en que el candidato es el propio Presidente de la República”, añade Morales. 

En tanto, respecto a los modelos internacionales que los convencionales han mirado con atención para esbozar una nueva figura dentro del poder Ejecutivo, el investigador del Observatorio Nueva Constitución, Tomás Jordán, llama a la cautela.

“La figura del vicepresidente aparece de vez en cuando en la discusión chilena. Los elementos comparados se miran como referencia, pero sería un error tratar de trasladar un modelo extranjero a Chile literalmente porque esto está siempre mediado por la cultura política, por la forma en cómo se diseñan las instituciones, los objetivos que se buscan y el contexto”, sostiene el abogado constitucionalista.

Poder Ejecutivo: Presidencialismo de cooperación

Ministro jefe de gabinete. La propuesta ingresada por los convencionales de Evópoli y RN tiene el fraternal rótulo de “Presidencialismo de cooperación”. ¿Qué implica este singular concepto?

En el documento presentado por los representantes de la centroderecha, sostienen que “el Presidente de la República mantiene las funciones de jefe de Estado y jefe de gobierno”, tal como ocurre en la institucionalidad vigente. Sin embargo, el binomio Evópoli-RN también incorpora una nueva figura dentro del Ejecutivo.

Esto, ya que la norma ingresada propone la creación de la figura del vicepresidente, el cual será electo en conjunto al Presidente. Ambos durarán cuatro años en sus funciones, podrán ser reelectos una sola vez en los mismos cargos y tendrán carácter paritario. Asimismo, el vicepresidente presidirá el Senado, tendrá derecho a voz y podrá votar sólo para dirimir empates. 

“Queremos desconcentrar el poder en la figura del presidente y buscar mecanismos para mantener un Ejecutivo con competencias, pero que se distribuya el poder en más figuras”, sintetiza el convencional Hernán Larraín Matte (Evópoli), integrante de la comisión de Sistema de Gobierno donde se librará la principal batalla por esta temática.

Sin embargo, la norma de los convencionales del ala más dialogante de Chile Vamos en la Convención no se queda ahí, ya que en ella también “se consagra la figura del ministro jefe de Gabinete”. Este deberá coordinar al resto de los ministros del gabinete y será el responsable de las relaciones políticas con el Congreso, pues deberá presentar ante la Cámara de Diputados los principales lineamientos de la agenda legislativa del Ejecutivo.

Así, el ex presidente de Evópoli sostiene que esta norma obedece a “la misma línea de hacer un Ejecutivo donde esté más distribuido el poder: queremos potenciar lo que hoy día consideramos el Ministro del Interior y que tenga una participación en el nombramiento de ministros y que presente al congreso el programa de gobierno”, concluye.

Presidencialismo equilibrado

Vicepresidente con reporte mensual al Congreso. La norma ingresada por los convencionales de la UDI añade al «equilibrio» de esta variación del presidencialismo el auspicioso adjetivo de “eficaz”. Pese a que mantienen la jefatura de Estado y gobierno en la figura del Presidente, este estará acompañado de un vicepresidente en una dupla que deberá ser paritaria y que podrá reelegirse por una única vez por otros cuatro años de mandato.

El convencional Martín Arrau (UDI), uno de los firmantes de la iniciativa, comenta: “da estabilidad al cargo, no tienes la concentración de poder en una sola persona. Uno lo ve hoy con un Presidente que está bastante solo y un ministro del Interior que hace de jefe de gabinete y también de seguridad”, asegura.

Con todo, esta nueva figura en el Ejecutivo reemplazará al Presidente cuando esté impedido de ejercer o se encuentre fuera del país. De hecho, deberá concurrir mensualmente al Congreso para rendir cuentas ante los parlamentarios en representación del Mandatario.

Vicepresidente independiente (o de partido extraoficialista) El objetivo de esta fórmula, ingresada por el Colectivo Socialista, va al hueso: “disminuir las atribuciones de la Presidencia de la República, sobre todo de la potestad legislativa, de modo que el Congreso no siga operando en la práctica como un buzón de las iniciativas del Ejecutivo”, sentencian.

Con esto, los convencionales socialistas abogan por la creación de la figura de un vicepresidente que funcione como factótum del Mandatario ante el Congreso y que lo reemplace en caso de vacancia. Ambos cargos son electos en dupla paritaria. 

Para llegar a esta fórmula, el coordinador de la Comisión de Sistema Político, Ricardo Montero, asegura que hicieron una revisión de algunas experiencias internacionales: “Hay varios modelos que contemplan esta vicepresidencia. El más clásico es Estados Unidos, pero hay otros más cercanos como el argentino, hay un híbrido en Perú y un símil en Brasil”.

Asimismo, la propuesta señala que el vicepresidente también puede ser independiente o, incluso, militante de otro partido político. Con esto, en los hechos se podría abrir las fronteras de la plataforma política que sustente el gobierno de turno. 

“Permite también ampliar las coaliciones. Si uno ve los ejemplos de los últimos años, uno podría ver cómo la coalición se amplía con el complemento de un independiente o de un militante de otro partido y, además, le entregamos un rol, como en el modelo estadounidense, de dirigir el día a día del Senado, tener voto dirimente sólo en materia de discusión legal”, añade Montero.

“La idea de fondo es equilibrar la relación de poder entre el Ejecutivo y el Congreso. Nosotros creemos que la mejor forma para realizar transformaciones profundas hoy día es a través de reformas al presidencialismo”, concluye el abogado y constituyente por el distrito 18.

Ministro de Gobierno. De las tres que integran esta categoría, la norma que presentó el Colectivo del Apruebo -convencionales de centro izquierda tributarios de la ex Concertación- es la que más limita el poder del Presidente, quien delega su poder en la figura de un “Ministro de Gobierno”, cargo que estará a cargo de la administración del Estado.

Esta nueva figura dentro del Ejecutivo no necesariamente tiene que ser de confianza del Presidente, pero sí tiene que serlo del Congreso. 

Esto, debido a que el Presidente deberá presentar ante el Congreso su programa de gobierno y tendrá que proponer ante los parlamentarios un nombre para que sea su ministro de Gobierno. Si el parlamento acepta ambas propuestas, entonces todo queda en un apretón de manos y la maquinaria se echa a andar.

En caso de no ser aceptados, entonces el Presidente podrá negociar su programa y proponer una nueva opción para el cargo. Si nuevamente es rechazado, es libre de designarlo de igual forma y asumir que le esperarán cuatro años muy duros.

“Tenemos a un Presidente que define el gobierno y que tiene las facultades gruesas de jefe de gobierno, pero quien ejecuta el gobierno es el ministro de gobierno. Es más, el Presidente nombra a los ministros de su gabinete a propuesta del ministro de Gobierno”, explica sobre la idea el convencional Fuad Chahín (DC), la cual también contempla que el Congreso pueda censurar al ministro de Gobierno o que, a su vez, el Presidente pueda disolver el Parlamento.

“Lo que busca esto es generar un incentivo a un acuerdo permanente. Ambos órganos tienen un mecanismo de destrabe en caso de una crisis y con eso se genera un incentivo que se llama ‘colaboración forzada’”, agrega Chahín sobre la propuesta que tiene como referencia internacional los sistemas políticos de Uruguay y Portugal.

Presidencialismo atenuado

Vicepresidente con derecho a remover subsecretarios. “Planteamos que no podemos seguir con un presidencialismo decimonónico, casi monárquico, en el sentido de que el presidente concentra todas las atribuciones”, afirma, a modo de declaración de principios, el convencional Marcos Barraza (PC), miembro de la comisión de Sistema Político.

La propuesta del PC contempla un traspaso de atribuciones desde el Presidente hacia un Congreso unicameral. Así las cosas, el Mandatario deberá compartir poder con la figura de un vicepresidente, también electo en dupla paritaria. 

“Nos parece que la existencia de un Presidente y un respectivo vicepresidente en paridad de género, también es una redistribución de poder desde un punto de vista de un enfoque de género, que es muy necesario”, argumenta el ex ministro.

Los convencionales socialistas abogan por la creación de la figura de un vicepresidente que funcione como factótum del Mandatario ante el Congreso y que lo reemplace en caso de vacancia

Con todo, el Presidente continuará ejerciendo la administración del Estado y del Gobierno en conjunto con esta nueva vicepresidencia y su gabinete: durará cuatro años en el cargo con derecho a una sola reelección inmediata.

En tanto, el vicepresidente tendrá la función de reemplazar al Mandatario ante alguna ausencia temporal, coordinar el gabinete, concurrir a las sesiones del Congreso -aunque sin derecho a voto- y poder nombrar y remover a subsecretarios y otros funcionarios públicos.

Ministro Jefe de Gabinete Ministerial. En la propuesta que emanó de parte de los Escaños Reservados, el Presidente mantiene la jefatura de Estado y de Gobierno. Su período durará cuatro años y podrá acceder a una única reelección de manera inmediata.

Sin embargo, con un acuerdo de mayoría simple en la Cámara Territorial -ya vamos a eso-, este nombrará a un ministro Jefe del Gabinete Ministerial, a quien se encomienda la coordinación del gabinete y de las vínculo entre el Congreso y con los gobiernos regionales.

A su vez, esta nueva figura también deberá “controlar la gestión y cumplimiento de la agenda programática y legislativa del gobierno”, según se lee en la norma, como también proponer al Presidente los nombres que conformará el gabinete ministerial.

Vicepresidente con misión diplomática. El grupo que alberga a la mitad de los representantes de los Pueblos Originarios y a buena parte de convencionales que renunciaron a Pueblo Constituyente -ex Lista del Pueblo-, propone la creación de una vicepresidencia electa en dupla paritaria junto con el Presidente, quien mantendrá la jefatura del Estado y de Gobierno.

En tanto, la nueva figura del vicepresidente deberá participar en las sesiones del Consejo de Ministros y coordinar el gabinete, así como también las relaciones políticas del Ejecutivo con la Cámara Plurinacional -ya va, ya va-, los Parlamentos Regionales y los gobiernos regionales y comunales. De la misma forma, participará en la formulación de la política exterior, “así como desempeñar misiones diplomáticas», agrega el texto.

Para el convencional miembro de la Comisión de Sistema Político, Marco Arellano, esta nueva vicepresidencia “es una señal que nos parece importante en torno a la necesidad de combatir el caudillismo y el culto a la personalidad que se da en algunos jefes de Estado, y también es una señal respecto a la paridad. Creemos en los liderazgos colaborativos, plurales y que involucren distintas miradas”, dice quien también fue uno de los firmantes de la propuesta.

Además, para Arellano esta figura también daría una mayor legitimidad electoral al Ejecutivo. “Si bien el presidente va a seguir siendo el jefe de estado en nuestra propuesta, el mecanismo del vicepresidente nos parece bueno porque se añade al criterio de elección popular, y además va a cumplir un rol protagónico en el gobierno”, sintetiza el convencional.

Presidencialismo de coalición

Ministro de Gobierno a cargo de la agenda legislativa. De acuerdo con la propuesta de norma del Frente Amplio, en conjunto con la FRVS, Pueblo Constituyente y los Movimientos Sociales, la búsqueda de las mayorías parlamentarias se incentivará en base a una serie de “herramientas de cooperación programática”. La primera consiste en que el Mandatario puede acceder a una única reelección inmediata en un mandato de cuatro años. 

Dicho programa será ejecutado por un Ministro de Gobierno, el cual -como segunda “herramienta”- deberá ser ratificado junto a los lineamientos programáticos por el Congreso -spoiler: unicameral-. “Políticamente, ello significa que debe conseguir nombrar a una persona y fijar un programa de ejecución legislativa que tenga perspectiva de apoyo con la mayor cantidad de fuerzas con alguna afinidad política”, argumenta la propuesta.

La propuesta de los comunistas, dice que el vicepresidente tendrá la función de reemplazar al Mandatario ante alguna ausencia temporal, coordinar el gabinete y nombrar o remover a subsecretarios y otros funcionarios públicos.

De esta forma, si el programa y el Ministro de Gobierno son aprobados por el Congreso, entonces, “se forma un gobierno de mayoría bajo un esquema de coordinación orgánica y funcional”, reza la norma. Pero si el Parlamento no ratifica la propuesta ministerial del Presidente, este puede proponer otra carta a los legisladores, quienes, si la rechazan de nuevo, podría de todas formas ser ungida por el Mandatario. 

Lo anterior, como reconoce la propuesta, “el Presidente se mantiene siempre como la más alta autoridad y conserva en definitiva siempre el control de la designación del gobierno”.

“Esto será probablemente visto como un fracaso político”, advierte, directo al hueso, el documento que se inspira en el modelo de la Constitución de Portugal.

En tanto, la convencional Yarela Gómez (CS), advierte que, con esta norma “lo que se busca es el equilibrio de que exista la gobernanza necesaria entre los poderes para que no se genere esta obstrucción constante de que no nos pongamos de acuerdo. Ahora, no descarto que de manera eventual puedan existir dificultades iniciales en la implementación, pero los procesos nuevos requieren de ese acomodo”.

«El sistema político que proponemos tiene diversos incentivos institucionales para la cooperación entre los poderes ejecutivo y legislativo, para la competencia electoral entre proyectos colectivos y para la formación de coaliciones y mayorías», afirma la convencional integrante de la comisión de Sistema Político, Constanza Schonhaut (CS).

Entre estos incentivos, la abogada menciona la reelección inmediata del Presidente, el cambio de fecha de la elección parlamentaria -que la propuesta fija para que coincida con la segunda vuelta presidencial-, «y la creación de la figura de Ministro/a de Gobierno para promover la colaboración entre los poderes del Estado», finaliza Schonhaut.

Poder Legislativo: Bicameralismo asimétrico y la ´Cámara espejo

En simple, las normas de esta categoría abogan por mantener la existencia de dos Cámaras en el Congreso Nacional, tal como ocurre en la actualidad, reformulando las facultades de las corporaciones, sus representaciones y agregando, incluso, otros espacios como “Congresos Macro Regionales”. 

Y para efectos de “distribuir el poder” en el Poder Legislativo, contar con dos cámaras es un activo para “democratizar” las definiciones de la Cámara, rol más político y de fiscalización, o el Senado con un fin de mayor representación territorial.

“Entre más poder distribuido tienes, menos se justifica una segunda cámara, porque básicamente esa representación territorial puede estar expresada en esa Cámara única y al mismo tiempo ese poder está distribuido por lo tanto, no requieres concentrarlo en una entidad distinta”, reflexiona al respecto el abogado constitucionalista Tomás Jordán.

“Cuando se habla de un Senado espejo, que propone la UDI, se refiere a replicar el modelo que existe hoy día. Y otros, como el Colectivo del Apruebo, el mundo RN y Evópoli, hablan de un Senado asimétrico, el cual cumple funciones distintas con objetivos distintos. Ambos parten de la premisa de que la Cámara es relevante y debe transformarse en una cámara política”, añadió el académico de U. Alberto Hurtado.

No obstante, entre las distintas propuestas hay diferencias sustanciales que podrían transformar de forma drástica al parlamento tal y como lo conocemos.

“Cámara Política” junto al “Senado Territorial”. La propuesta de los convencionales de la centro derecha mantiene las dos Cámaras, pero transforma tanto el Senado como el proceso de formación de las leyes.  La Cámara Alta pasa a denominarse “Senado Territorial” y se enfocará en tener una representación regional, junto a “un especial énfasis en materias de descentralización”, reza la propuesta.

“Le damos un carácter local, regional, al Senado, de tal manera que la regiones tengan más poder, más representación y más voz”, asegura el convencional Hernán Larraín Matte (Evópoli).

Con todo, la Cámara de origen para la tramitación legislativa será la Cámara de Diputados, “sin perjuicio de que excepcionalmente el Presidente de la República pueda presentar mensajes en aquellas materias que son de su iniciativa exclusiva”, afirma el documento.

“Estamos proponiendo un bicameralismo asimétrico donde la Cámara de Diputados tiene un rol de cámara política y de fiscalización, y un Senado como cámara de representación territorial”, afirma el ex presidente de Evópoli.

“Para evitar esta idea de la cámara espejo o de doble legislación, es lo que muchos académicos han levantado como un punto a perfeccionar. Pero creemos que es muy importante el tema de contrapesos que entrega la doble cámara en el sistema chileno y en la tradición”, agregó. 

Consulta Indígena en la tramitación legislativa. “Con los nueve escaños estamos por un bicameralismo asimétrico. Esto es, que desaparezca el Senado y sea reemplazado por una cámara territorial con igual número de integrantes de cada región y que vea ciertas materias específicas, como algunos puestos de gobiernos territoriales y los límites de la división política administrativa”, afirma el convencional aimara, Luis Jiménez, sobre la propuesta que ingresó un sector de lo Pueblos Originarios a la comisión de Sistema Político.

Así, ambas cámaras podrán iniciar procesos legislativos y contar con 155 escaños cada una, los cuales se renovarán cada cuatro años. Según la propuesta, también se otorga especial importancia al proceso de la consulta indígena en materias legislativas.

“La idea es que en cualquier momento, ya sea a solicitud de algún congresista o de los pueblos originarios, pudiera hacerse una consulta (indígena) en cualquier estado de la tramitación de un proyecto de ley”, comenta el abogado aimara, quien también afirma que habrá algunas materias en las que será obligatorio que las cámaras inicien la consulta a los pueblos originarios. 

“Entendemos que los proyectos de ley sobre territorio indígena, sobre nuestra cultura o los que pongan en peligro nuestra cosmovisión, deben ir sí o sí a consulta. En algunos casos esa afectación hay que alegarla y en otros se presume”, finaliza Jiménez.

Ministros con reemplazo en el Congreso. La propuesta de la UDI mantiene las dos cámaras y de ambas podrá iniciar el trabajo legislativo. Con esto, la norma del gremialismo sólo incorpora modificaciones menores, como la compatibilidad de los cargos de parlamentarios y ministros de Estado, quienes, de ser nombrados para el gabinete mientras ejercen el rol de legislador, podrán escoger a un reemplazo por el tiempo que estén en el poder Ejecutivo.

“Se ha visto que el Senado es una instancia capaz de razonar con menos cuotas de populismo. Por otro lado, la Cámara tiene más calle y despliegue. Eso es muy importante para nutrir ciertas iniciativas”, argumenta el convencional Martín Arrau (UDI) para defender la propuesta.

Todas las regiones con igual número de senadores. “Un congreso bicameral prácticamente espejo, como el que tenemos hoy en día, lo que hace es ralentizar el trámite legislativo, duplicar los esfuerzos poco eficientes. Por eso proponemos un bicameralismo asimétrico, con dos cámaras que representen objetivos distintos”, resume el convencional Fuad Chahín (DC), sobre la norma que presentó en conjunto con el Colectivo del Apruebo.

Esta propuesta, a su vez, afectaría el sistema electoral bajo el cual se escogerían los integrantes del Senado. Según el documento, será “una cámara de representación de la diversidad territorial del país, mientras que la Cámara de Diputados se ordena como el órgano de representación política”.

“No sería una representación proporcional (para el Senado) como la Cámara de Diputados, sino que cada región eligiría el mismo número de senadores independiente del tamaño y número de habitantes de la región”, afirma Chaín, sobre una de las principales modificaciones a una cámara que también verá transformadas sus atribuciones.

“Las facultades que tendría el Senado serían propias de los intereses de las regiones. Por ejemplo, participarían de la revisión de proyectos de ley como los de la división política administrativa, o lo que confieren o modifiquen facultades a gobiernos locales. Cada región pesaría de igual manera”, sintetiza el ex presidente de la Falange.

Unicameralismo y Congresos Macro Regionales

Congreso Plurinacional con representación trans. El Frente Amplio, el Partido Comunista, Pueblo Constituyente y los Movimientos Sociales esgrimieron una propuesta denominada como “Congreso Plurinacional”.

Esta contempla una única cámara, integrada “por un número no inferior a 205 miembros” según reza el documento, el cual también fija algunos lineamientos para los parlamentarios que serían electos en ella. “Será paritario, asegurando que al menos el cincuenta por ciento de su composición sean mujeres, y que exista una representación efectiva de identidades trans y no binarias”.

“Mantener dos cámaras no se justifica por eficiencia legislativa, ni mucho menos pensando en las expectativas de tener legislaciones de calidad en tiempos acotados”, argumenta el convencional Marcos Barraza (PC), uno de los firmantes de la iniciativa.

“La idea es que en cualquier momento, ya sea a solicitud de algún congresista o de los pueblos originarios, pudiera hacerse una consulta (indígena) en cualquier estado de la tramitación de un proyecto de ley”, plantea Luis Jiménez, convencional aimara.

En este sentido, los parlamentarios serán escogidos en base a tres objetivos: “Que al menos una parte central del Congreso sea electo con un diseño programático de listas que hagan transparente la naturaleza política del voto; que la integración del Congreso tenga un componente territorial y que los resultados sean estrictamente proporcionales”. Además, el diseño contempla la existencia de escaños reservados para pueblos originarios.

“Una sola cámara contribuye a una legislación más rápida y eficaz, con una mejor utilización de los recursos y superando la duplicidad de funciones que implica el bicameralismo y que hace más lento el procedimiento legislativo”, argumenta la convencional Constanza Schonhaut (CS) sobre la propuesta.

Con todo, la cámara deberá renovarse cada cuatro años y sus miembros sólo podrán ser reelectos una vez.

Cámara Nacional y tres congresos macroregionales. La Coordinadora Constituyente Plurinacional y Popular ingresó una propuesta de norma que contempla la creación de un congreso unicameral formado por la Cámara Plurinacional de Diputados, la cual tendrá 155 miembros y cuyo diseño contempla escaños reservados para pueblos originarios.

“Optamos por un congreso unicameral porque es la demanda popular. La gente se ha dado cuenta del mal funcionamiento del Senado. Se presenta como una alternativa para descentralizar, pero en la práctica vemos que senadores como Insulza representan a Arica y jamás han sido de Arica”, acusa el convencional Marco Arellano, uno de los firmantes de la iniciativa e integrante de la Comisión de Sistema Político.

No obstante, el diseño de esta norma incorpora la creación de tres Congresos Macroregionales paritarios, los que funcionarán como cámaras locales con tres funciones principales: proponer al Congreso Nacional proyectos de ley, fiscalizar los gobiernos regionales y recibir las iniciativas populares de ley desde sus territorios, los cuales después deberán ser revisados por la Cámara Plurinacional de Diputados.

“Es difícil avanzar hacia un estado federal, pero pensamos que gran parte del trabajo legislativo tiene que nacer desde los territorios. En general, un órgano como el Parlamento poco y nada responde a los territorios”, argumenta Arellano, quien también es miembro de la comisión de Sistema Político.

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