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Opinión

27 de mayo de 2022

El enigmático (y sabroso) caso de Byron Castillo

La imagen muestra a Matías Fuenzalida frente a Byron Castillo

Todos los días se conocen nuevos antecedentes, nuevos episodios acerca de la vida del hasta ahora desconocido y misterioso jugador, que ilusiona a muchos con una clasificación de Chile al próximo mundial. Pero también acechan personajes e intereses, que ven aquí una oportunidad para quedarse con atractivas recompensas.

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San Andrés de Tumaco es una ciudad de poco más de 200 mil habitantes ubicada sobre la costa suroeste de Colombia. Pertenece al departamento de Nariño y algunos la llaman “la Perla del Pacífico”, por su movimiento portuario, sus reservas naturales, manglares y playas repartidas por pequeñas islas en la desembocadura del Río Rosario. Su población es de mayoría afrodescendiente e indígena, que se dedica a la pesca artesanal y al cultivo del camarón.

San Andrés de Tumaco es tierra de futbolistas. Ahí nacieron grandes figuras que marcaron épocas tanto en sus equipos como en la selección colombiana. Carlos “la gambeta” Estrada que participó de la Copa del Mundo de 1994 y fue destacado delantero del Deportivo Cali. También, Domingo “Tumaco” González, considerado uno de los mejores volantes de la historia del Independiente de Santa Fé de Bogotá, y que vio acción en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972.

Esas tierras, ubicadas a unos 300 kilómetros de la frontera con Ecuador, son las que según algunos, vieron crecer a un personaje misterioso y enigmático. Un menudo zaguero que en total silencio, podría llevar a Chile hasta el próximo mundial de Catar. Aún no se digería la segunda eliminación consecutiva de la Roja camino a una cita planetaria, cuando una denuncia lo convirtió en un atajo para quedarse con un tesoro invaluable, tras fracasar rotundamente en su búsqueda. Byron Castillo nos ha hecho viajar imaginariamente hasta los emiratos del Golfo Pérsico, nos llevó revisar precios de pasajes aéreos y a vernos por unos segundos disfrutando de una Copa del Mundo en modernos estadios con aire acondicionado, viendo de cerca los últimos suspiros de la generación dorada.

Byron Castillo nos ha hecho viajar imaginariamente hasta los emiratos del Golfo Pérsico, nos llevó revisar precios de pasajes aéreos y a vernos por unos segundos disfrutando de una Copa del Mundo en modernos estadios con aire acondicionado, viendo de cerca los últimos suspiros de la generación dorada».

El jugador de 23 años, que pertenece a las filas del Barcelona de Guayaquil, está siendo apuntado por falsificación de documentos. No sería ecuatoriano como dice su carta de nacimiento, sino colombiano, oriundo de la cálida y bella San Andrés de Tumaco. Los acusadores piden la anulación de los puntos ganados con Castillo en cancha, lo que le entregaría el cupo mundialista a Chile. El proceso está en manos de la FIFA y se espera que durante las primeras semanas de junio, haya resolución. Hinchas, agencias de turismo, grandes marcas y la prensa deportiva intentan evitar esos pensamientos repetitivos que nos trasladan a Medio Oriente, aunque en lo profundo sabemos que eso no ocurrirá.

Mientras tanto, cada mañana vamos conociendo nuevos capítulos de la vertiginosa y hasta ahora poco documentada vida de Byron Castillo. En 2015 fue apartado del club Emelec por irregularidades en sus papeles, aunque eso no le impidió ser parte de las selecciones juveniles de Ecuador y disputar compromisos oficiales. Además, hace unas semanas, se le prohibió salir del país por una deuda pendiente de pensión de alimentos. Antecedentes sabrosos que han despertado el apetito de varios, como el mediático abogado brasileño Eduardo Carlezzo, que tomó las riendas del caso mientras ganaba portadas, honorarios y fama internacional. “La mentira tiene vida corta” le advirtió a Byron en una de sus entrevistas. Y ahora apareció su ex representante, Carlos Yazbek, con una demanda millonaria por estafa debido al no pago de derechos formativos. “Tenemos pruebas de muchas cosas más”, espetó.

En la pasada fecha de la liga ecuatoriana, el Barcelona de Guayaquil fue derrotado por el Aucas. El defensa tuvo una tarde para el olvido, estuvo nervioso y cometió errores garrafales. En el minuto 46, miró hacia la banca y con un llanto desconsolado pidió el cambio. No estaba bien para seguir jugando.

La imagen se tomó todos los medios deportivos. Cercanos a él salieron a apoyarlo afirmando que es una víctima del asedio de los medios y de intereses personales. El presidente de la ANFP Pablo Milad dijo esta semana: “Tiene que sacarse el ruido de la mente diciendo la verdad”.

A la espera de lo que decida la señora FIFA, poco importa si Chile va o no al mundial, lo cierto es que todos quieren su premio en medio de este inédito caso, el de Byron Castillo, el enigmático defensor de origen desconocido.

*Matías Fuenzalida es periodista, columnista, conductor de radio y TV. Su trabajo relaciona el deporte con las ciudades, los países y la historia. Actualmente trabaja para ESPN.

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