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Nacional

6 de Octubre de 2022

Lector incansable y fan de la música en vivo: Quién era Pablo Guzmán, el científico chileno asesinado en Kansas

Gran conmoción causó la muerte del estudiante doctoral de 25 años. Estudió en un liceo de La Cisterna y después de tituló de la PUC, para luego cruzar el continente y continuar su formación en Estados Unidos. Una ex profesora suya dijo que "habría tenido un futuro brillante. El mundo necesita más cientíificos como él".

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Gran conmoción generó la noticia de la muerte de Pablo Guzmán Palma (25), investigador y estudiante doctoral chileno, este sábado 1 de octubre en su departamento en Kansas. Tras la denuncia de un incendio en su hogar, la policía encontró su cuerpo y el de la argentina Camila Behresen (24).

Aún no existe claridad sobre las razones de sus fallecimientos y el suceso es investigado por el Departamento de Policía de Kansas City. Sin embargo, hay una certeza de que sufrieron un “trauma” y el incendio habría comenzado después de eso, por lo que se está indagando como doble homicidio con participación de terceros, según sostiene el medio local Kansas City Star.

Durante la tarde de este 5 de octubre, además, se determinó que los jóvenes tenían heridas de bala originadas antes del siniestro. También que hay un sospechoso que habría ingresado horas antes al departamento de los jóvenes.

Guzmán era bachiller en ciencias y licenciado en bioquímica de la Pontifica Universidad Católica (PUC). Institución donde comenzó sus estudios en 2015 y egresó en 2020, destacando por su buen desempeño académico. Una compañera suya sostuvo en redes que “era el mejor de nuestra generación”. Juan Larraín, uno de sus profesores universitarios, lo recuerda como “una gran persona, gran científico, que dejó un gran recuerdo entre nosotros por su trabajo”, según dijo a La Tercera.

Tras su egreso, el joven quiso seguir su proceso de formación. Viajó en 2020 hasta Kansas City, Misouri -en el centro de Estados Unidos- para integrarse al Instituto Stowers para la Investigación Médica. Ahí se había dedicado a investigar el proceso de regeneración de la médula espinal, enfocando sus estudios en el desarrollo celular.

Desde Stowers publicaron un comunicado donde señalan estar “devastados por la trágica muerte de dos de nuestros investigadores predoctorales (…) queremos honrar y recordar la alegría, el optimismo y el trabajo excepcional que encarnaron”. Sus compañeros en Estados Unidos lo reconocían como “un alma gentil, con una verdadera pasión por la ciencia y la biología”.

Descubrimiento de la ciencia

Pablo Guzmán nació el 13 de enero de 1997 en Santiago. Sus padres son Pablo Guzmán Valencia y Angélica Palma Navarrete. Estudió desde primero básico hasta cuarto medio en el Liceo Manuel Arriarán Barros, ubicado en la comuna de La Cisterna.

Desde ese recinto señalaron a The Clinic que lo recuerdan como un joven alegre y muy relacionado con la comunidad educativa. Además, que desde pequeño tenía mucho interés en el ámbito científico. Así también lo demuestra su biografía de investigador doctoral en Gibson Lab, centro de estudios celulares del Instituto Stowers.

“Pablo Guzmán Palma pensó que quería ser astrónomo, hasta que aprendió a usar un microscopio en la escuela secundaria, donde mirar muestras recolectadas del jardín cambió la trayectoria de su vida. Estaba «fascinado por las formas y los colores de las células vegetales, por cómo se mueven los microorganismos bajo la lente». Incluso ahora, mirar muestras bajo el microscopio es su parte favorita de cualquier experimento”, se lee en un perfil que hizo su casa de estudios en Kansas.

Sin embargo, la ciencia no era todo para él.

“Ratón de biblioteca ocasional”

En su biografía de Twitter, Pablo se definió como un “entusiasta del desarrollo evolutivo y ratón de biblioteca ocasional”. Su primera publicación en Instagram es de noviembre de 2013: una foto la portada del libro Hablemos de Langostas de David Foster Wallace. Escribió junto a la foto: “de mayor quiero ser como él”, y en los dos meses siguientes a ese post, subió otras tres obras del mismo autor.

Analizando su perfil, se puede concluir que era un intenso lector. La saga Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin, clásicos de José Donoso y Stephen King, Ian McEwan y otros destacados autores fueron parte de la obras que mantenía en su amplia biblioteca.

Horas antes de ser encontrado sin vida -cerca de las 5AM del sábado 1 de octubre- Pablo Guzmán también se encontraba, como era usual, leyendo. Escribió su último tuit a las 12.31 AM de ese día, con la novela Will and Testament (o Inheritance and environment) de la escritora noruega Vidgis Hjorth. “Noche tranquila leyendo una deprimente novela noruega sobre dinámicas familiares tóxicas y opresivas”, publicó.

Desde Rosalía a The Cardigans

Además de ser un ávido lector, el bioquímico solía disfrutar sus tiempos libres escuchando música en vivo. Así lo refleja en sus redes sociales, donde desde hace varios años dejaba registro de los conciertos a los que asistía. En general, era fanático del estilo indie.

En noviembre de 2017, cuando iba en su segundo año de universidad, asistió al Teatro La Cúpula para ver la presentación de la banda Daughter. Incluso al día siguiente del concierto fue hasta el hotel donde se alojaban, y puso conversar con los miembros del grupo.

Un mes después fue al recital de Arcade Fire en el Movistar Arena. “Me duelen todas las células musculares de mi cuerpo, pero valió la pena”, escribió en su post de Instagram. Entre 2018 y 2019, también subió registros viendo a artistas como The Drums, Francisco Victoria, Of Montreal, The Cardigans, Lorde, Rubio, Jorja Smith y Rosalía, entre otros.

Tal era su fanatismo por estos panoramas, que en sus historias destacadas tiene algunas series de recuerdos: “Lolla 2019”, “concerts 2019, 2021 y 2022”.

En mayo de 2021, cuando ya vivía en Estados Unidos y con la pandemia algunos grados más controlada, Pablo se mostró feliz de sentir nuevamente las melodías interpretadas en vivo, tras meses de restricciones. Con su usual spanglish subió un video en un recinto que se ve como un bar cervecero. “Volviendo a escuchar música en vivo in what feels like a decade”, relató.

El 29 de septiembre recién pasado, Pablo realizó dos post en su cuenta de Instagram, tras realizar un viaje a Austin, Texas. En el primero, subió fotos y videos de un concierto de Florence and The Machine, y relató sus apreciaciones al respecto. Traduciendo su frase que puso en inglés, contó que “anoche la secta se congregó para celebrar la vida y bailarnos hasta la muerte”.

En el otro publicó un mix de fotografías y videos sobre su estadía en esa ciudad. “Austin: días de música en vivo, senderismo y murciélagos”, escribió. Fernanda Ríos, una amiga suya, le comentó el post: “En época de conciertos me acuerdo más de ti amikoo, abrazo pa los iunaited, ya nos veremos en un mosh”.

Papers y vocación científica

Aunque sus ganas de ser científico venían de antes, se adentró en la biología celular en la universidad. Para el año 2015, realizó su primer laboratorio de este tópico, del que dio cuenta en su Instagram.

En 2017 realizó su primer proyecto de investigación, para el cuál indagó sobre la regeneración celular de la médula espinal “utilizando el modelo de rana acuática Xenopus”, sostiene el artículo de Stowers. Una especie que también retrató para su red social.

Sin embargo, gran parte de su trayectoria como investigador se centró en el estudio de la Drosophila, nombre científico de la “mosca de la fruta”. Concepto que, de hecho, ocupaba como su nickname en su cuenta de Twitter.

Al realizar una simple búsqueda de su nombre en Google Scholar, aparecen cuatro artículos en destacados portales de biología celular. Un dato revelador, ya que Guzmán murió a la corta edad de 25 años.

Carlos Oliva, quién se desempeñó como su profesor tutor para el posgrado de bioquímica, declaró a La Nación que “Pablo era un estudiante brillante, muy maduro y con mucha iniciativa. Siempre se interesó por la rama de biología, llamada biología del desarrollo, donde se estudian los procesos celulares detrás de la formación de los organismos desde la fecundación”.

Por su parte, la científica Dasfne Lee-Liu, también se refirió a Guzmán, quien fue su alumno durante su etapa universitaria. “Fue una persona brillante y maravillosa (…) habría tenido un futuro brillante. El mundo necesita más científicos como él. Es una gran pérdida”, dijo en su cuenta de Twitter.

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