Una de las melodías más icónicas de la década de los '80 y la música pop en general, “Jessie’s Girl” surgió de la experiencia de Rick Springfield con la novia de un amigo.
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“Jessie’s Girl” no es solo un éxito del power-pop de los años 80, sino que también una ventana a la experiencia humana de la envidia, el deseo y la obsesión. A finales de los años 70, Rick Springfield se encontró en una situación familiar para muchos: enamorado de la novia de un amigo. Aunque la situación podría haber causado tensión y conflicto, le sirvió de inspiración para crear su único hit número 1 en Estados Unidos. La canción se ganó un Grammy, y lo convirtió en una superestrella en los albores de la era de la MTV.
Según Springfield, su niñez estuvo marcada por la inseguridad y la timidez. A pesar de su fascinación por sus compañeras en la escuela, luchaba por encontrar conexión y satisfacción en el ámbito romántico. Sin embargo, un encuentro con una mujer provocó una chispa en su imaginación creativa. El cantante la conoció cuando ésta empezó a salir con un conocido suyo llamado Gary, con el que había tomado clases de para hacer vitrales. Pese a su fascinación, nunca habló directamente con ella ni llegó a conocer su nombre. Y cuando dejó la clase al cabo de unos meses, perdió el contacto con la pareja. Aún así, la impresión que dejó fue indeleble.
A finales de 1980, cuando Springfield barajaba ideas para su quinto álbum, “Working Class Dog” (1981), decidió convertir su experiencia en una canción. “El riff fue lo primero”, recuerda. “Y aunque es una canción que suena bastante sencilla, no fue fácil escribirla. Me llevó unos dos meses trabajar con la guitarra y el piano”. Con la ayuda de su guitarrista Neil Giraldo y el productor Keith Olsen, la canción tomó forma, fusionando la historia personal de Springfield con un gancho musical irresistible. “Es una canción burbujeante y vivaz, pero oscura. También es codiciosa, como mucha de mi música”, señala Springfield.
Nunca la volvió a ver
El lanzamiento de “Jessie’s Girl” en 1981 marcó un punto de inflexión en la carrera de Springfield. No solo alcanzó el número 1 en las listas de Estados Unidos, sino que también le otorgó un Grammy y una nueva notoriedad como músico. Con frases como “Porque ella lo mira con esos ojos y lo ama con ese cuerpo”, no es sorpresa por qué prefirió no usar el nombre de Gary, su amigo real. “Estuve a punto de llamar a la canción Randy’s Girl”, dice riendo. “Me alegro mucho de no haberlo hecho”.
Aunque llevaba grabando discos desde principios de los 70, en aquella época Springfield era más conocido como actor por su participación en la serie de televisión “General Hospital”. “Jessie’s Girl” acabó ganando un Grammy a la mejor interpretación vocal de rock. Pero a pesar de la perenne popularidad de la canción, hay un gran misterio en torno a ella: la identidad de la verdadera chica de Jessie. Springfield nunca volvió a verla, ni siquiera después de que la canción se convirtiera en un éxito mundial.
“Nadie se me acercó nunca y me dijo que era ella, y supongo que es una pena”, dice Springfield. “No sé si es consciente de que ‘Jessie’s Girl’ se trata de ella. Puede que en años posteriores haya leído que Gary formaba parte del trasfondo de la canción, haya visto la referencia a las vidrieras y haya sumado dos más dos, pero es más que probable que no lo sepa”.



