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“Betty, la fea” regresa 20 años después y todo sigue igual: por qué el body positive no logró vencer el juicio a la belleza física de las mujeres

"Betty, la fea" regresó este viernes con nuevos capítulos a Prime Video. La nueva trama, según su propia protagonista, viene adecuada a los tiempos y a lo que los espectadores esperan ver. Atrás quedarían los chistes machistas, algo que según el guionista Sergio Díaz ("Brujas", "Lola"), serían inaceptables de poner en televisión en estos tiempos. Pero la idea del body positive, de sentirse con el cuerpo tal vez, no ha logrado calar tan hondo socialmente y las actrices de cine y TV siguen teniendo un canon de belleza convencional. Según la académica Alejandra Energici, el movimiento body positive "se terminó convirtiendo en bandera de marketing, con un cuerpo gordo ‘que se quiere’, pero que no es cualquier cuerpo gordo. Es uno con curvas, con rostro delgado, anguloso. Hay cierto cuerpo gordo que ya no nos parece feo. Pero eso está lejos de creer que un cuerpo gordo es bello".

Por 20 de Julio de 2024
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Este viernes regresó “Betty, la fea”, considerada como la telenovela más exitosa de la historia, según el récord de Guinness, con sus 335 episodios y que Prime Video tiene en su catálogo para 240 países. Los productores aseguraron que solo este fin de semana, la secuela -esta vez en formato de serie- tendrá un 30% más de audiencia que en los años 2000, con una historia centrada en Betty y Armando separados y con una hija en común, pero ahora con ella convertida en una exitosa mujer de negocios.

¿Qué es lo que le hizo al planeta la historia de una mujer que era parte del llamado “cuartel de las feas” y que solo al transformarse físicamente consigue el amor y el éxito? Los arquetipos de personajes mostrados en la novela correspondían a cánones de belleza que le asignaban un valor o juicio a una persona. “Lo que pasa con ‘Betty, la fea’, es que pone en evidencia el antimodelo. Pone en duda la verdad”, explica Patricia Cordella, psiquiatra especialista en TCA y Jefa de la Unidad de Terapia Familiar de la Escuela de Medicina UC.

“Betty representa un momento superlativo donde la bondad le compite a lo que tiene de fealdad. Porque, al parecer, tiene elementos que ver con la belleza también, a pesar de que no se correspondan con el modelo”, continúa. Pero lo hizo adictiva la telenovela era la posibilidad de que el físico de Betty fuese transformable. Que finalmente fuese físicamente atractiva para quedarse con Don Armando.

No está distante de las teleseries que han ocupado la parrilla televisiva en Chile durante los últimos 20 años. “Brujas”, “Lola” o “20añero a los 40” son parte del repertorio del guionista Sergio Díaz, “Zergipio”. “Antes se seguía un patrón más clásico. Antes, la chica rubia de ojos claro era la protagonista de cualquier historia. Hoy, puedes contar la misma historia con otro tipo de mujer”, opina.

Pero cuando quieren contar una historia que tiene que ver con los cánones de belleza, el guionista reconoce que “se escogen igual que antes. Porque vas a contar la historia de un personaje al que quieres hacer inseguro por tener alguna de estas características, un defecto físico, es feo, es gordo y que se enfrenta a un ambiente hostil, superficial. Con gente que le va a hacer bullying o un amor que no le querrá como es. El propósito es contar cómo vence la inseguridad”.

Ahora, eso solo si el propósito es contar esa historia. Según Sergio Díaz, lo que cambia es la forma de contar las cosas, no a quién se escoge para actuarlas. “Hoy sería impresentable poner en pantalla a alguien para hablar de bullying por un tema físico. Tendría que ser quizás un villano y nosotros como guionistas teniendo especial cuidado. Estamos conscientes que hoy es reprochable”, dice.

La “Betty, la fea” de 1999 tenía un guión que hoy podría sería objeto de crítica producto del machismo que exacerbaba. Su protagonista, Ana María Orozco, aseguró que esta nueva versión está acompañando el contexto actual. “Hace 20 años estaban normalizadas muchas cosas (…) Lo lindo de abordar esta Betty hoy en día, que han pasado 20 años, es cómo estar a la altura del contexto actual”, dijo.

En el caso de Chile, según el guionista Sergio Díaz, esa conciencia del contexto se trata de reconocer que el burlarse del cuerpo de alguien, puede hacerle daño: “Ya no es motivo de risa ni para quienes realizan el producto ni quien lo ve en la casa”, dice. Él conoció a Fernando Gaitán, guionista de “Betty, la fea”. Cuenta que fue a su casa y que vio un cuadro gigante de la telenovela en su pared. “Es un fenómeno mundial. Pero con el tiempo, empezaron a salir los haters por el trato que se le daba a la mujer en general. Normalizaba la violencia. Hoy no se podría entender que se hiciera comedia con algo así”, agrega, mientras espera a que ver la nueva entrega para ver si se hacen cargo o no de esas críticas.

Por qué no ha cambiado el canon de belleza

La nueva versión de “Betty, la fea” promete cambio en su foco, pero hace veinte años no pudo desafiar a los arquetipos de belleza en la pantalla y el cine, que según Patricia Cordella, performa la mirada que tenemos hacia el cuerpo. “El gran educador de la mirada es el cine. Cuando el cine enfoca ciertas zonas corporales, se va armando un consenso sobre colocar la mirada en algunas zonas -las piernas, las facciones, el abdomen- y que esas zonas sean aceptables“, dice.

La forma del cuerpo que entra en esa mirada ha definido, según múltiples estudios internacionales, el valor que se le otorga a una persona -sobre todo a las mujeres-. Investigaciones realizadas en Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y Dinamarca sugieren que las mujeres con sobrepeso tienen salarios más bajos. La penalización para una mujer obesa es significativa: le cuesta alrededor del 10% de sus ingresos”, según un artículo publicado por The Economist.

A diferencia de lo que se podría creer que sucedió gracias a movimientos sociales en contra de la discriminación contra mujeres obesas desde 1960 hasta el “Body Positive”, otros estudios demuestran que el juicio no ha disminuido con los años. Ha aumentado. El estigma contra las personas con sobrepeso casi se duplicó entre 1980 y 2000, dice un estudio del Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. “Una mujer obesa de 43 años recibió una penalización salarial mayor en 2004 que la que recibió cuando tenía 20 años en 1981”, dice. Los 2000, justo la década de “Betty, la fea”.

“Betty, la fea”, en su edición de 1999.

En Chile, según Alejandra Energici, académica de la Facultad de Sociología de la UNAB y especialista en investigación de las corporalidades, ninguno de estos movimientos anti discriminación por la apariencia caló hondo. “Menos el Body Positive en su versión chilena”, dice. “Somos un país resistente a los cambios estéticos. Es un país muy estricto en su norma. Aquí se transforma en una exigencia de que una tiene que querer su cuerpo a toda costa. Omite la violencia que se ha ejercido sobre aquellos cuerpos que no se consideran bonitos”.

Qué pasó con el body positive

La violencia a la que se refiere es el rechazo que una persona puede sentir por su estructura corporal, o la definición de sus rasgos faciales. Pero enfatiza en la gordura como una característica humana que tiene un juicio más rígido. “El tema del body positive responsabiliza a la persona de algo que en lo social es muy fuerte. Es contra-intuitivo querer algo -el cuerpo que tienes- por lo que te están violentando”, explica.

El miedo, la inseguridad y las dudas que puede generar nuestro cuerpo suelen ser obstáculos a los que nos debemos enfrentar el día a día. En los últimos años surgió el movimiento body positive o body positivity, que nace con la finalidad de que tomemos conciencia de quiénes somos y de cómo somos y aprendamos no solo a aceptarnos si no a vernos y sentirnos a gusto con nuestro propio cuerpo, más allá de los cánones de belleza impuestos por las marcas, la moda o la sociedad en general.

En 1996, las feministas Elizabeth Scot y Connie Sobczak impulsaron este movimiento que poco a poco fue ganando adeptos y cobrando mayor fuerza gracias a la publicación de la revista Belleza XL, en las cuales empezaron a aparecer las primeras modelos curvies, abanderadas del movimiento.

Según Alejandra Energici, “se terminó convirtiendo en bandera de marketing rápidamente, con un cuerpo gordo ‘que se quiere’, pero que no es cualquier cuerpo gordo. Es uno con curvas, con rostro delgado, anguloso. Hay cierto cuerpo gordo que ya no nos parece feo. Pero eso está lejos de creer que un cuerpo gordo es bello”.

Cuando Betty cambia su apariencia en el capítulo 251 de la primera temporada, no solo cambia de look. También cambia de actitud. Se vuelve empoderada y no quiere permitir que nadie más la vuelva a humillar. Es un ejemplo de cómo la percepción corporal influye en el estado de ánimo y la personalidad.

“Hay una serie de registros que conforman la imagen corporal. Una persona no se va a quedar solamente con lo que ve en el espejo. A no ser de que esa persona tenga puesta toda su autoestima ahí y por lo tanto, se torne alguien muy vulnerable a los cambios que naturalmente va a tener a lo largo de la vida”, explica la psiquiatra Patricia Cordella. Y así como el Body Positive busca exacerbar el amor propio al cuerpo, si la persona no es capaz de apoyarse en otras características, puede no encontrar lo que busca en este giro positivo.

Esa “mirada” que el cine y la televisión genera no solo está representada por el plano que se enfoca del cuerpo. También por la persona que lo habita. Por eso, los referentes son una parte fundamental dentro del movimiento del Body Positive. Es el atreverse a “mostrar” ante esa “mirada”, que lo que no ha sido bello antes, ahora lo es si cada uno lo cree.

Belleza en tiempos de Ozempic

En 2019, una influencer mexicana que promovía el veganismo llamada @Rawvana fue funada por las redes sociales. Tenía más de tres millones de seguidores repartidos entre su cuenta de YouTube e Instagram, quienes vieron un video donde ella aparecía comiendo pescado. La muerte de la ilusión del estilo de vida que promovía se dio producto de la decepción que provocó en quienes la consideraban un referente del veganismo. Incluso, tuvo que cambiar de nombre.

Pasó con una referente en la pantalla también. La actriz Barbie Ferreira, que interpretaba a Kat en la exitosa y premiada serie Euphoria, de Max, que apareció hace una semana en Instagram mostrando un cuerpo distinto al que tenía antes.

Después de salir de la serie por motivos que, según consigno en entrevistas, respondían al hecho de que “no quería interpretar a la amiga gorda”, Ferreira continuó siendo una de las actrices reconocidas por mostrar su cuerpo tal como era en las redes y en su trabajo. Pero la foto que publicó con su cuerpo adelgazado, aunque no mencionaba en el texto nada respecto a él, sí provocó la ira en sus seguidores: “Las personas ricas tienen ozempic y nosotros tenemos positividad corporal”, escribió uno de ellos.

Cuando el referente de un movimiento se sale del canon, genera rechazo. “En el caso del Body Positive, hay una cosa muy moral respecto de la alimentación y el cuerpo”, dice Alejandra Energici, sobre lo que podría ser otra de las razones por las que el movimiento no ha generado un cambio en nuestra sociedad a través de los años.

“Una de las publicidades que analizábamos de una influencer que no solo se alimentaba bien, ella también lo pasaba bien comiendo comida saludable. Entonces, para ella no era un sacrificio. Hay toda una obligación de que el proceso tiene que ser algo entretenido, agradable, lindo para mostrarlo en redes sociales. Ozempic o la cirugía bariátrica se consideran como hacer trampa, un atajo en el camino moral. No es lo mismo alguien que bajó de peso haciendo ejercicio y comiendo saludable que alguien que se inyectó el remedio”, continúa.

Y si la protagonista de “Betty, la fea” usara Ozempic en esta nueva entrega, sería una decepción para quienes la tomaron como una referente. Pero, al final, la base de la nueva historia es que ella logró cambiar físicamente para conseguir el éxito. “En general la trama de las comedias se basa en que hay una mujer que es bella en el interior, pero que ella no lo ha reconocido. En general, son mujeres transformables. Potencialmente bellas. Por algo Betty puede ser ‘bella’ al final de la teleserie. El problema era que no se quería a sí misma”, dice Energici.

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