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Felipe Figueroa / The Clinic

Entrevistas

13 de Octubre de 2024

Ministro Nicolás Cataldo y el FES: “No hay plagio, en esto hay que ser responsables y me molesta cuando se plantea algo así”

El ministro de Educación Nicolás Cataldo ha tenido una semana ajetreada. El Presidente Gabriel Boric presentó el lunes, por cadena nacional, el proyecto de Financiamiento para la Educación Superior (FES). Las similitudes conceptuales con el proyecto del expresidente Sebastián Piñera, se han tomado el foco de la discusión en la primera semana, lo que generó el malestar del secretario de Estado.

Por Rodrigo Córdova y Martín Browne
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El jueves en la mañana, en el grupo de WhatsApp del gabinete, ministros de Estado escribían “hay FES”. Era en señal de apoyo a la ministra del Interior Carolina Tohá que enfrentaba más tarde la Acusación Constitucional en su contra que finalmente fue rechazada.

Utilizaron la palabra “FES” a propósito del proyecto de Ley que establece un nuevo instrumento de financiamiento público para estudios de nivel superior y un plan de reorganización y condonación de deudas educativas. Es decir, el fin al Crédito con Aval del Estado (CAE) y la llegada del Financiamiento para la Educación Superior (FES).

El proyecto fue anunciado el lunes pasado en cadena nacional por el Presidente Gabriel Boric dando respuesta a una demanda que encabezó él mismo desde las movilizaciones estudiantiles de 2011: el fin al CAE y la condonación universal de la deuda -la que también fue una promesa de campaña-.

En el anuncio hubo varios temas que hicieron ruido: en primer lugar, la proximidad con las elecciones municipales del 27 de octubre; en segundo que -tal como anticiparon- el proyecto no incluía la prometida condonación de la deuda universal; y el tercero fue inesperado. Desde la oposición acusaron al Presidente y el ministro de Educación, Nicolás Cataldo (PC), de haber plagiado la propuesta que hizo el fallecido expresidente Sebastián Piñera (RN).

“Hay que ser responsables, acá no hay plagio y me molesta cuando se plantea algo así”, dice Cataldo en entrevista a The Clinic, evidentemente apurado por la intensa agenda mediática que ha tenido en la semana producto del proyecto.

“El programa de gobierno se ajusta, pero se mantiene la esencia de lo que se promete”

Entre las primeras impresiones que surgieron tras el anuncio, cobró relevancia la de Magdalena Piñera, hija del expresidente Sebastián Piñera.

“Hay que tener más visión de Estado… Y también más consciencia de la importancia del trabajo bien hecho para beneficio de todos, especialmente de los más vulnerables. En este caso, por ejemplo, nos hubiéramos ahorrado 12 años”, escribió en su cuenta de X.

El ministro de Educación Nicolás Cataldo (40) se comunicó con ella. Primero por WhatsApp y luego por teléfono. Piñera lamentó que sus dichos se hayan interpretado como una crítica al Gobierno. Cataldo agradeció. Es más, el ministro ve que en las similitudes conceptuales hay una oportunidad para llegar a acuerdos.

—¿Qué tan igual es la propuesta del FES y de la Condonación del CAE a lo que había hecho el expresidente Piñera? ¿Por qué surge esta polémica?

—No es igual en el sentido de que son propuestas distintas. Hay muchas diferencias de fondo y de forma, pero tiene elementos que uno puede identificar como continuación de una discusión sobre la materia. Sobre CAE se viene discutiendo hace más de una década. La propuesta de ley que hizo el expresidente fue en 2012, luego hubo otros intentos de legislar, incluyendo la última que hizo la Presidenta Bachelet. Por lo tanto, pensar que no van a haber aspectos que tienen similitudes en el diseño sería pretencioso. Eso es como querer descubrir la pólvora cuando esta discusión ya lleva tiempo. 

Pero con el presidente Piñera habían sido especialmente duros…

—Lo que pasa es que una cosa es que haya contingencia en ambos proyectos. Otra cosa es cuál es la contingencia. El proyecto del presidente Piñera establecía una contingencia del 10% de los ingresos. En el caso nuestro es una contingencia variable que oscila entre 0, con tramo exento, pasando por un sistema de tasas marginales entre el 1% y el 6,99% para quienes ganan menos de $1.000.000. Un 7% para quienes ganan entre $1 millón y $2.999.999 y, para los que ganan $3 millones, 8%. 

En el proyecto del presidente Piñera no hay un sistema de reorganización de la deuda educativa, en el proyecto del presidente Piñera hay un crédito que tiene una tasa de interés. Acá no es un crédito ni tiene tasa de interés. Entonces, sí. Es cierto que hay aspectos o ejes que constituyen espacios comunes en términos conceptuales, pero desde el punto de vista del contenido son distintos.

Sobre la promesa de campaña de condonación al CAE, ¿hay una autocrítica de haber prometido más de lo que en realidad se generó?

—A Chile le gusta hacerse autocríticas o que la gente se haga autocríticas. Yo, más bien, soy de la tesis, y siempre lo he sido, de que los programas de gobierno se ajustan al ejercicio del Gobierno. ¿Esto significa que se incumple y se miente? No. Pero cuando se asume la tarea de Gobierno, se asume en una realidad concreta. 

Cuando se formula el programa, no había una crisis económica como la que nos encontramos el 11 de marzo de 2022. Pospandemia, posretiros que generó una inflación brutal, quedamos en un 14% y se ha ido controlando y es parte del esfuerzo que hemos hecho.

El programa de gobierno se ajusta pero se mantiene la esencia de lo que se promete. Acá estamos haciendo una propuesta que busca construir un nuevo sistema de de financiamiento, que saca a la banca, que deja de ser un crédito, que es contingente a los ingresos, que es muy razonable desde ese punto de vista y, por otro lado, un sistema de reorganización de la deuda que nos va a permitir ofrecerle, en primer lugar, un alivio al 100% de los endeudados. Eso es lo primero. 

—Ministro, pero decir que la condonación del CAE se adaptó por economía o factores económicos, ¿no le parece un poco simplificador en base a que es una propuesta y un eslogan que llevaron por muchos años -desde 2011 al menos- en distintos momentos de crisis?

—¿En qué cambia eso el hecho de que estamos en un contexto de estrechez presupuestaria o de crisis económica? No cambia en nada. Efectivamente lo que dice es así, por eso partía reconociendo de que, a propósito de la pregunta de si habían similitudes con otros proyectos anteriores sobre el CAE, sin duda porque es una discusión que lleva más de una década. 

Ahora, efectivamente la posibilidad de materializar una reforma en este sentido está dada porque tenemos que construir un acuerdo con una oposición que es mayoritaria en el parlamento, porque tenemos una situación de estrechez presupuestaria y donde el crecimiento del presupuesto de la cartera, de educación al menos, hoy día es esencialmente inicial y necesitamos descomprimir para derivar recursos a otras áreas, como la educación parvularia, por ejemplo.

—¿Pero no es irresponsable haber prometido algo o haber llevado una consigna por tantos años que finalmente no era posible de efectuar como la condonación total al CAE? Porque eso parece ser una conclusión transversal…

—Creo que hay que ser audaz para sostener que se es irresponsable una demanda social. Una que excede, por lejos, solo la posición de determinados dirigentes. Además, es simplificar mucho las dinámicas del movimiento estudiantil.

Lo cierto es que hoy día, terminar con el CAE, al menos para mí, no ahora, sino que siempre, ha sido por un problema de ineficiencia fiscal, por un problema de ineficiencia social, de ineficiencia institucional y, al final del día, porque no comparto tener un sistema de créditos para buscar una forma de resolver el problema del acceso a la educación superior de los estudiantes. 

—La propuesta de nuevo financiamiento y de fin al CAE, ¿es cumplir en la medida de lo posible? 

—No. Es cumplir con un diseño técnico en el que nos hemos puesto de acuerdo al interior del Gobierno y en que tenemos convicción que es lo mejor para el país. 

—En la oposición varios alegaron por el tema de que el anuncio es muy cercano a las elecciones. ¿Cómo responde a eso? 

—El gobierno presenta su proyecto cuando el gobierno está consciente y conforme de que tiene un proyecto que ofrecerle al país. No hay consideración de carácter electoral ni nada. Si fuera por las razones electorales, así como también se ha planteado el tema de la oportunidad porque hay otras prioridades, no haríamos casi nada porque siempre hay algo que emerge y que se instala como la discusión central  en el momento determinado de la discusión pública. 

“Hay becas que tenemos que reorganizar y tenemos que tomar una decisión técnica respecto a si desaparecen”

Una de las discusiones que abrió la nueva propuesta del FES es qué pasará con las becas arancelarias. Es más, fue uno de los debates que mantuvo el proyecto en vilo hasta última hora.

—¿Las becas arancelarias se van a perder?

—Tenemos que reorganizar, ese es el mandato que hace la ley. Tenemos que, de hecho, reformular el reglamento que regula las becas de arancel. Algunas quizás, porque ya no se te sostienen toda vez que las becas de arancel no cubren aranceles completos. Hay otras que no. Evidentemente ya tenemos convicción de que hay algunas que no se pueden tocar como la beca de educación de profesor, o por ejemplo la beca de hijo de profesional de la educación, que son becas históricas, que reconocen una determinada característica o, incluso, las becas de reparación como la Valech y otras. 

—¿Pero hay becas que van a desaparecer?

—Hay becas que tenemos que reorganizar y tenemos que tomar una decisión técnica respecto a si desaparecen o no. Y qué es lo que va a ocurrir con ella. Ahí no me adelantaría todavía.  

—El rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, advirtió sobre los problemas de financiamiento que podrían tener las universidades privadas. ¿Cómo garantiza que las universidades privadas se sumen a este proyecto y cómo se les garantiza la estabilidad financiera? 

—Lo primero es que hay que considerar todo lo que implica el instrumento que no es solamente cuánta planta y bajo qué concepto se ingresa esa plata, sino que también lo que las instituciones dejan de gastar. Qué tipo de flujo de ingresos van a tener. 

El año 2022 fueron $77 mil millones que hoy día deberían dejar de gastar a propósito de que ya no va a existir esa obligación de tener que garantizar los créditos de los estudiantes que desertan anticipadamente su carrera. Ahí hay una primera rebaja que hay que considerar. O sea, los menores ingresos eventuales también se compensan por los menores gastos que van a tener que hacer. 

Por otro lado, el FES, es una transferencia entre el Estado y las instituciones. Acá van a tener un ingreso constante, fluido que también va a mejorar sobre todo lo que es el flujo de ingreso de las instituciones. Además, el CAE garantiza el arancel de referencia. Acá se va a garantizar el arancel regulado que, a todas luces, va a ser mayor, y ya lo es en la mayoría de los casos, mayor que el arancel de referencia.

—¿Pero tiene la seguridad de que las universidades privadas de más prestigio se van a adscribir al FES?

—Esa es la discusión que tendremos que dar durante toda la tramitación. Por ahora no hemos escuchado que digan que no. Hemos escuchado preocupaciones que nosotros consideramos legítimas. 

Durante el proceso de discusión, previo al ingreso del proyecto, tuvimos algunas conversaciones con los rectores y rectoras, no solamente de las instituciones privadas de élite sino también con las estatales y otros segmentos. De esas conversaciones derivan, por ejemplo, el hecho de que el décimo decil quedó abierto con posibilidades de que se cobrarán aranceles por sobre el arancel regulado.

Cuando ve que hay sueldos de 17 millones en la Universidad San Sebastián; autoridades diciendo que el lucro en las universidades aún se mantiene; no hay gratuidad universal; ahora tampoco va a haber condonación universal. ¿Pareciera que varias demandas del movimiento estudiantil se fueron diluyendo o no?

—Pareciera que su visión del mundo es muy oscura y muy negra, pero yo lo veo de forma distinta. Todo representa una oportunidad. Cuando tenemos una situación que devela que es necesario regular más la transparencia de las instituciones de educación superior, lo que hay que hacer es regular y que haya más transparencia. Este proyecto incorpora normas de transparencia.

Cuando vemos que tenemos la oportunidad de rápidamente, y no que pasen 20 años para poder llegar a la gratuidad universal, que tenemos la posibilidad de que ningún estudiante se tenga que preocupar de tener recursos o de endeudarse para poder solventar la universidad y luego comprometerse a contribuir para que otros lo puedan hacer, me parece que es una tremenda oportunidad.

Ennio Vivaldi decía a The Clinic el fin de semana pasado que así como una universidad no puede regular el sueldo, uno no puede regular que una universidad tenga un stud de caballos, que pueda tener un club de fútbol. ¿No cree que deberían haber más regulaciones a las universidades privadas? 

—Creo que es importante que los estándares que vamos fijando como sociedad respecto a la educación superior se vayan construyendo y que estas se abran a hacerlo. O sea, lo quiero decir de esta manera: si hay una duda razonable y si la situación que ocurrió en la USS pone en riesgo la fe pública de las instituciones sobre lo que hacen y cómo se usan sus recursos, me parece que una norma de Transparencia Activa va a ayudar a las propias instituciones de educación privada a que esa duda razonable, que emerge de un caso particular, se despeje. Esto no es para controlar. Esto es para que las personas confíen en las instituciones que van a estudiar. 

—Más simple ¿cree que el mercado sigue muy presente hoy en día en la educación superior? 

—En un segmento del sistema, sin duda. 

—¿Y le gusta?

—Yo quisiera que las instituciones de educación superior estén dedicadas exclusivamente a la tarea de educar y no a otra labor que no sea solo esa. Educar, investigar y obviamente desarrollar todas las acciones propias de la educación superior. 

“No me siento de una generación especial dentro del PC”

El anunció del proyecto de Cataldo se juntó con la elección municipal y también con la preparación de una reestructuración del gabinete. Esto, porque en noviembre los ministros que quieran ser candidatos en 2025 deberán renunciar a sus cargos a un año de la elección. En ese listado ha aparecido el ministro de Educación.

—¿Se compromete a salir de este gobierno habiendo legislado este proyecto? Porque hay quienes dicen que usted podría salir del gabinete después de la elección.

—La verdad yo no me hago cargo de eso. Estoy concentrado exclusivamente en la agenda del ministerio de Educación, que no es solamente la de educación superior. En el caso particular, hemos ingresado este proyecto y, mientras el Presidente confíe en mí, voy a seguir siendo ministro. No depende de mí una decisión de dejar o no el Gobierno. Y, por otro lado, un proyecto de ley requiere una contraparte que lo apruebe, que es el Congreso.

—¿Cree que al término de este mandato el proyecto será publicado como ley?

—Tengo la impresión de que es posible construir los acuerdos para que eso pase. Por otro lado, creo que es necesario que eso pase. Las arcas fiscales no dan para sostener esta cuestión mucho más tiempo y necesitamos entregarle apoyo a las familias.

—¿El PC está conforme con este proyecto?

—De lo que he conversado con parlamentarios y con dirigentes del partido, sí. 

—¿Cómo cree que ven que el primer ministro de Educación en la historia del PC esté siendo acusado incluso de haber plagiado un proyecto del expresidente Sebastián Piñera?

—Lo que pasa es que no hay plagio. Creo que en eso hay que ser responsable. Me molesta cuando se plantea algo así, porque, insisto, yo mismo he trabajado en otros momentos, no en este Gobierno, en propuestas de resolución del CAE. Y lo que hemos hecho en realidad es recoger la discusión que se ha dado respecto al CAE con diferentes propuestas.

De verdad no sé qué esperan que ocurra. ¿Que se invente algo totalmente novedoso fuera de todo el esquema de lo que existía en el sistema? Eso no va a ocurrir. 

—¿Cree que usted pertenece a una generación distinta del PC? Capaz de cuestionar al régimen venezolano o criticar a compañeros de partido cuando enfrentan a la justicia, o en el caso del CAE, que pueden ceder en demandas históricas para ser fiscalmente responsables…

—Soy militante del Partido Comunista. Adscribo a sus principios y a sus valores. Y existe un principio fundamental que es la libertad de discusión, pero también la unidad de acción que nos orienta a actuar en conjunto. Por lo tanto, no me siento de una generación especial dentro del PC.

Simplemente soy un militante que tiene muchas convicciones respecto a lo que el partido representa históricamente para el país. Como el aporte que ha hecho históricamente en el respeto a la democracia y a los derechos humanos. Desde ese punto de vista, solo quiero contribuir en el desarrollo de nuestro pueblo y en su mejor bienestar para el futuro. Si lo puedo hacer desde mi posición de ministro, me siento honrado de que el partido haya confiado en mí y el Presidente también.

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