Entrevistas
22 de Octubre de 2024Álvaro Rojas, exrector de la U. de Talca: “Parece ser que en la vida el éxito de una institución o persona suelen ser su principal enemigo”
Álvaro Rojas Marín, exrector de la Universidad de Talca, respondió a las críticas sobre sus remuneraciones tras un reportaje publicado por The Clinic. Rojas sostuvo que sus sueldos, calculados conforme a la normativa vigente, han sido malinterpretados, generando una imagen distorsionada de sus ingresos. Además, explicó las dificultades económicas que la universidad enfrentó durante su mandato, lo que motivó la reducción del 13° sueldo. Asimismo, denunció una "persecución" de más de 20 años en su contra, atribuyendo las acusaciones a intentos de desprestigiar su gestión y el progreso institucional alcanzado bajo su liderazgo.
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Tras la publicación de un reportaje de The Clinic en el que se destacaron sus sueldos como exrector de la Universidad de Talca, Álvaro Rojas Marín, abordó los detalles de sus remuneraciones y aclaró lo que él considera como una interpretación inexacta de los datos publicados.
Rojas, quien sigue siendo académico de la institución, destaca que los sueldos en las universidades públicas, incluida la Universidad de Talca, no siguen un patrón único, debido a que cada institución posee autonomía para determinar los montos de remuneración.
Junto con ello subraya que estos sueldos están sujetos a un control de transparencia, al menos en las universidades estatales, y defiende que sus ingresos han sido calculados conforme a la normativa vigente. Además, apunta que se le ha juzgado injustamente por extrapolar cifras a lo largo de una década, lo que, según él, proyectó una imagen distorsionada de sus ingresos.
El exrector además abordó diferentes ajustes salariales realizados durante su mandato, como la reducción del 13° sueldo, una medida que, según él, fue adoptada en un contexto de restricciones financieras. Según Rojas, la pandemia y las movilizaciones sociales impactaron en la capacidad de la universidad para mantener estos beneficios en sus términos originales, lo que obligó a reducirlos para asegurar la sostenibilidad económica de la institución.
Rojas también abordó las distintas denuncias que ha recibido durante su tiempo al frente de la universidad, las cuales califica como una “persecución” que ha durado más de 20 años. El académico, sin dar nombres específicos, menciona que dichas acusaciones han buscado desprestigiar tanto su gestión como el éxito institucional que, según él, ha alcanzado la Universidad de Talca.
—Usted mencionó que los sueldos de los rectores de universidades públicas siguen una regulación específica. ¿Podría explicar con mayor detalle cómo se determinan estos sueldos y qué factores son considerados en este proceso?
—Cada universidad, en el ejercicio de su autonomía, establece los criterios de carrera académica, administrativa, de remuneraciones, incentivos y otros. Los sueldos en las universidades no están regidos por la escala única de remuneraciones del sector público, al igual que otros servicios descentralizados de la administración del Estado. Es por ello, por lo que no existe un patrón único de validez general. Claro, sí, que de las páginas de transparencia de las universidades estatales es posible inferir su monto, al igual que el de todos sus funcionarios académicos y administrativos. Hago presente que no obstante muchas universidades no estatales, que reciben recursos en similar cuantía a las del Estado, no están obligadas a informar sus remuneraciones.
—Usted expresa que se ha reducido el 13° sueldo de los funcionarios debido a la movilización social y la pandemia. ¿Podría compartir más detalles sobre cómo se ha gestionado este cambio dentro de la universidad?
—El 13° sueldo me correspondió gestionarlo ya durante el siglo pasado. La atracción de capital humano avanzado, ya sea académico o administrativo, es muy difícil de lograr en regiones como la del Maule. Déficit de salud, educación, entre otros, hacen complejo lo anterior. Las universidades de excelencia tienen como característica común la alta calidad de sus académicos y funcionarios administrativos. Este 13° sueldo se inscribe en ese marco y en un nivel de remuneraciones algo superior (15 a 20 %) al que realizan sus homólogas en la capital. Esta asignación, que se paga en dos cuotas (octubre y enero), se estableció bajo ciertos criterios de cumplimiento de compromisos de desempeño. Inicialmente se otorgaba solo a los académicos del cuerpo regular (con un nombramiento hasta la edad de retiro) y al cuerpo administrativo de planta. Ya en este siglo se amplió a académicos y funcionarios a contrata.
La reducción de los aportes públicos (reajuste por debajo del IPC) fue menguando las posibilidades de la universidad de otorgarla conforme a su definición original,y en un contexto de responsabilidad financiera se resolvió reducirla considerando también las movilizaciones sociales y la pandemia, por lo que, al día de hoy, el monto de esta asignación representa cerca de un 25% del ingreso promedio de un mes de los funcionarios académicos y administrativos, con topes máximos.
—Señala una mala interpretación de ciertos montos en el reportaje. ¿Qué le gustaría aclarar sobre los números mencionados en el artículo?
—Es un tema que en la nota publicada me involucra intencionadamente, toda vez que los montos que se señalan han sido determinados con información apartada de la realidad. Antojadizamente fueron extrapolados a 10 años, lo que proyecta un monto que buscaba llamar la atención, tal como nos podría sorprender el monto recibido por un diputado o senador o un gerente del sistema de empresas públicas que ha ejercido el cargo durante 10 años. No se indica en la nota el monto del impuesto único, pagado durante este período; aproximadamente un 35% del monto que se calcule.
Es relevante señalar que de la propia información que aporta la página de transparencia activa de la Universidad de Talca, podría hacerse el ejercicio de calcular el mismo período de tiempo de las remuneraciones de un profesor titular, simulando la asignación por el cargo del rector, con resultados muy similares a los que se presentan en mi caso.
Se buscaba impactar y esa fue la bajada de la noticia de su medio y, además, con esa pregunta se inició la conversación del periodista que conversó conmigo. Hago presente que hace dos años y medio no ejerzo el cargo de rector y hace un año y medio fui contratado en el marco de disposiciones contenidas en la Ley 21.043, artículos 16 y 17, entre otras disposiciones, que permite a los profesores de jerarquía titular sean recontratados hasta por un máximo de hasta 22 horas hasta los 75 años. Por lo anterior, ejercí un derecho consagrado en la ley y, tal como le explicara al periodista, es una decisión que finalmente adopta la Junta Directiva de la Universidad sobre la base de un proyecto de trabajo, que se encuentra respaldado por la unidad académica a la que me encuentro adscrito. Mi contrato es hoy de 14 horas y corresponde económicamente a 14/44 (32%) del equivalente al que percibía como profesor titular.
—En cuanto a la referencia sobre una “persecución” que llevaría ya 20 años hacia su persona, ¿podría explicar en qué consisten estas acusaciones y cuál ha sido su impacto en su vida profesional?
—Tengo claro que toda autoridad superior está sujeta al escrutinio público y en mi caso como rector no he estado ajeno a ello. Tengo la satisfacción que la comunidad universitaria a la que representé me eligió en siete oportunidades (1991–2006 y 2010-2022), y en todas ellas, excepto el año 1991, por amplia mayoría.
En estos años se fueron gestando, inicialmente, mediante notas anónimas en medios locales, denuncias anónimas a la Contraloría General de la República de la más variada naturaleza, chats, redes sociales, pasquines diversos y videos, una cultura de la denuncia y de la posverdad. Un ejercicio hecho con dedicación y con fines muy fáciles de catalogar.
En la última década estas denuncias tuvieron rostro y no deseo personalizar en nadie esta “persecución”, pero toda la comunidad de la Universidad de Talca sabe perfectamente a quien o quienes corresponde. ¿Por qué ello ocurre? Tengo mi hipótesis, pero solo las ilustro mediante el ejemplo de dos situaciones absolutamente anómalas que dan cuenta de la profundidad de este accionar: a) Durante el estallido social, mi perfil de wikipedia fue falseado severamente, agregando una serie de denostaciones a mi persona. b) En los dos últimos procesos de acreditación institucional de la universidad, contactaron a pares evaluadores e incluso por interpósita persona se recurrió a la propia CNA (Comisión Nacional de Acreditación), para revelar presuntas inconsecuencias del proceso de nuestra universidad. Se intentaba lograr que la universidad no fuera acreditada en el nivel que se merecía.
Parece ser que en la vida el éxito de una institución o de una persona suelen ser su principal enemigo. El costo familiar ha sido alto, pero junto a mi maravillosa esposa e hijas tenemos la convicción que ha valido la pena. Además, todo el esfuerzo positivo desplegado por cientos de académicos y académicas, funcionarias y funcionarios leales con la institución ha tenido la retribución que corresponde; valió la pena, la Universidad de Talca es un referente relevante del sistema universitario chileno.
—Sobre el tema de la Comisión Superior de Calificación, ¿qué le parece más importante aclarar en cuanto a su funcionamiento y la participación de los académicos de alto nivel que la integran?
—Esta Comisión, junto con la de Nombramientos y Promociones, han estado integradas por las más destacadas profesoras y profesores titulares y asociados de la universidad, designadas por el Consejo Académico y la Junta Directiva.
El que se me atribuya expresamente en su medio que yo haya dicho que esta comisión es “corrupta” – frase que ahora ha sido subsanada, debido a un error de transcripción del periodista- no ofenden a mi persona, sino que a toda una comunidad de académicos y académicas del más alto nivel, que trabajando desde una de las regiones más postergadas del país, han sido forjadores de una de las mejores universidades chilenas y de transformarla en muchas áreas del conocimiento en un verdadero referente internacional.
Esta comisión evalúa efectivamente el trabajo de los académicos realizado durante cuatro años, teniendo en consideración una serie de insumos tales como las evaluaciones de los jefes superiores de cada unidad, directores de escuela y departamento, evaluaciones docentes efectuadas por estudiantes de pre y postgrado, adjudicación de proyectos, productividad científica, actividades de vinculación con el medio, entre otros elementos. En términos técnicos, corresponde a lo que en materia de aseguramiento de calidad se denomina como “consistencia externa”, dar cuenta a la comunidad que los recursos públicos que se asignan a la Universidad son gastados adecuadamente, en este caso en lo relativo a los académicos del cuerpo regular de la Universidad.
Los miembros de la Comisión, a diferencia mía, no han tenido la experiencia de haberse visto sometidos a ataques, acusaciones y denostaciones por muchos años.
Hago presente que el rector no participa en la toma de decisiones de la comisión. Le son comunicadas, y este, como “Jefe de Servicio” en lenguaje del sector público, adopta el acto administrativo correspondiente.
Estas decisiones son apelables, para lo cual el rector convoca a cinco profesores de la más alta jerarquía (profesores titulares), que estudian los antecedentes de la apelación. El rector, en este caso, preside la comisión sin votar, asegurando que se formalice mediante acto administrativo la decisión de la comisión.
—¿Cuál es su opinión real sobre el mecanismo de calificación de la universidad y cómo le gustaría que este proceso fuera interpretado por la comunidad?
—El proceso de calificación de la Universidad de Talca y su mejora continua es un proceso de co-construcción de la comunidad universitaria, discutido en las Facultades e Institutos, posteriormente en el Consejo Académico, iterado nuevamente en las Facultades e Institutos y aprobado finalmente por los órganos colegiados concernientes. Por tanto, de amplio conocimiento y participación.
Supone que cada académico fija un compromiso de desempeño con su autoridad coherente con el plan estratégico de esta y de la Universidad, siendo además evaluado anualmente por el jefe directo y cada cuatro años calificado por la Comisión Superior de Calificación integrada por seis académicos (tres de designación permanente y tres que pertenecen a la unidad a la que el académico o la académica se encuentran adscritos). Como se dijo, esta comisión está integrada por miembros del cuerpo regular de las más altas jerarquías que cuentan con destacadas trayectorias. En tal contexto, se establecen tres niveles de calificación, el intermedio establece un plazo de dos años para la mejora y ser nuevamente calificado y el inferior, significa la caducidad del contrato de la o el académico.
La Comisión Superior de Calificaciones tiene representantes, como ya se ha indicado, de las jerarquías titular y asociado y de las áreas del conocimiento en las que son evaluados los académicos. Está presidida por el Vicerrector Académico, quien no tiene derecho a voto.
La gran mayoría de los académicos sobre la base de información clara y precisa son calificados como buenos y -a una mínima parte- se les discontinua sus contratos. Se trata de la fe pública, de la ya citada consistencia interna que toda institución de la educación superior debe saber cuidar.
Desgraciadamente algunos procesos han sido judicializados o recurridos a la Contraloría de la República, debiéndose repetirse después de un largo período y los dictámenes finales, no necesariamente han estado de conformidad a las deliberaciones de la comisión. Una situación que no solo es particular de la Universidad de Talca, sino que prácticamente de todo el sistema de universidades estatales del país.
—Sobre la Comisión de Jerarquización y Calificación, ¿cómo describiría la relevancia de estas comisiones en el funcionamiento académico de la universidad, especialmente en lo que respecta al desarrollo de la institución en una región?
—Simplemente señalar que son dos comisiones fundamentales en el aseguramiento de la calidad de la Universidad, en la fe pública y en la proyección de una institución de excelencia, ya que se refieren a los procesos más relevantes de la vida académica.
—¿Podría explicarnos cómo se determinan los sueldos de los rectores en las universidades públicas y qué factores se consideran en el caso de la Universidad de Talca? ¿Hay una diferencia sustancial en lo que usted recibió y otras universidades?
—Las remuneraciones de la Universidad de Talca están reguladas por decreto, que considera diversos factores, tales como jerarquía académica, años en la jerarquía, estudios de postgrado, años de la obtención del postgrado, entre otros. Este decreto, aprobado por los cuerpos colegiados superiores de la universidad, también se somete al trámite de Toma de Razón por parte de la Contraloría General de la República, de conformidad a la ley y es posible consultarlo en la Dirección de Personas o en la página web corporativa.
Los distintos cargos de las autoridades electas de la Universidad (decanos, directores de instituto), así como también aquellas del área administrativa (vicerrectores, directores, diversas jefaturas), cuentan con asignaciones de cargo, el que se agrega a su remuneración corriente. En mi caso correspondía al del profesor titular más antiguo de la universidad (desde 1989) más la asignación de cargo como rector. Otras universidades tienen modalidades distintas de definición de la renta del rector; no obstante, existe una convergencia en las remuneraciones de las máximas autoridades de las principales universidades estatales del país.
—Usted menciona que su caso corresponde a la jerarquía de profesor titular desde 1989. ¿Cómo ha evolucionado su carrera académica a lo largo de los años en la universidad? ¿Considera que sus remuneraciones se ajustaron a dicha labor?
—Mi contrato inicial en la Universidad de Talca data del año 1983, cuando regresé de mi doctorado realizado en Alemania (TU München). En el año 1989–1990 realicé mi postdoctorado gracias a una beca la prestigiosa Fundación Humboldt de Alemania en la misma Universidad (considerada entre las tres mejores de Alemania). He sido investigador principal de proyectos FONDECYT, del Ministerio de Cooperación Alemana (BMZ), consultor de FAO, CEPAL, IICA, Banco Mundial y diversos organismos nacionales. Ya siendo rector, participé en investigaciones, he escrito o he sido editor de 12 libros y he escrito 60 artículos, capítulos de libros en el ámbito de la Educación Superior y el Desarrollo Agrícola. He dictado más de 25 conferencias internacionales.
Me rigen como académico los mismos criterios de cálculo de remuneraciones que a todos los académicos del cuerpo regular de la universidad, establecido en el normativa respectiva.
—Respecto a la Comisión Superior de Calificación, ¿puede detallar cómo funciona y cómo operó en relación en el caso de los profesores que emitieron acciones en su contra? ¿Qué valor la da a quienes componen esta comisión?
—Esta pregunta ya fue respondida casi íntegramente, no obstante, el valor que le doy a esta comisión dice relación con el respeto a la independencia que el rector debe darles a sus deliberaciones y a sus decisiones en tanto órgano colegiado, conformado por pares que gozan de prestigio y trayectoria. Para mí, éstas son vinculantes e indiscutibles. Mi actuación es, como señalara anteriormente, como jefe de servicio; el de promulgar la decisión de la comisión superior de calificación o de aquella constituida para las apelaciones que se interpusieren en cada caso.



