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23 de Octubre de 2024El registro del consentimiento sexual: las opciones que existen en Chile y cómo lo han manejado otros países
Existen sistemas digitales para consagrar pruebas sobre el consentimiento sexual. Uno controversial fue el caso de la aplicación IConsent estrenada en Dinamarca en 2021 para firmar un "contrato electrónico" de consentimiento sexual. En Chile, el Código Penal no incluye una definición de consentimiento explícita, por lo que tener registros sobre su existencia es más complejo todavía. Para The Clinic, dos abogadas explican cuáles serían las posibilidades de registro del consentimiento sexual sin una ley que lo ampare.
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La discusión sobre el consentimiento expreso en el acto sexual ha vuelto a la palestra por las denuncias de abuso sexual constatadas durante las últimas dos semanas en el país. Mientras hay países que han modificado sus códigos penales para incluir el requerimiento y definición de consentimiento en la ley, en Chile, no hay una norma que lo ampare.
Elizabeth Rodríguez Sierra, abogada asesora legislativa, Magíster en política pública de la UAH y miembro de la Asociación de Mujeres Profesionales en Nueva York, explica el modelo que se utiliza en la ley nacional.
“El consentimiento en estricto rigor está regulado en el Código de Comercio. Ese código, habla del consentimiento informado a través de la oferta y la aceptación. Pero en el Código Penal no hay una norma que establezca una definición de consentimiento de manera expresa. Lo que establece, es qué acción se considera delito”.
La abogada especifica que desde la imprescriptibilidad de los delitos de violación, se empezó a solicitar una prueba de consentimiento. “Pero la norma no dice ‘el acto sexual requiere de consentimiento informado, escrito, expreso o de consentimiento de conducta tácita’. No hay una forma de establecer en qué minuto se otorga o no el consentimiento”, asegura.
En otros países la discusión sobre el consentimiento sexual también ha vuelto a la palestra pública. En Francia, el tema se está discutiendo a nivel político después del caso de abuso de Gisèle Pelicot. El país no tiene una definición de consentimiento clara en su legislación.
Pasa algo similar a nivel legislativo en Chile. Para actualizar el Código Penal, Elizabeth Rodríguez opina que “lo que necesitamos en el ordenamiento jurídico es que se regule el consentimiento, pero saliéndonos de las normas que son evidentes. Lo evidente, es que se convenga verbalmente sin ningún documento que voy a tener relaciones sexuales con una persona en mi libertad sexual plena”.
“Y en eso, la mujer es libre de tomar cuantos sours estime pertinente” agrega. “De ahí a tener relaciones sexuales, eso no es consentimiento”.
Una aplicación digital, un contrato de 24 horas para el consentimiento sexual y los peligros si éste se quiere retirar
Distintos países han creado sistemas digitales para consagrar pruebas sobre el consentimiento sexual. Uno de los más controversiales, fue el caso de la aplicación IConsent en Dinamarca.
IConsent fue lanzada por la compañía Schellenbauer & Co en 2021, tras la entrada en vigencia de la primera legislación del país que criminalizó el sexo sin consentimiento explícito. Permite a sus usuarios dar consentimiento para una relación sexual. El “contrato” es válido por un período de 24 horas.
Los usuarios, envían una solicitud de consentimiento al teléfono de su conexión. Si el destinatario responde afirmativamente, aparece un acuerdo en ambos teléfonos que valida un acto sexual. Cualquiera de los socios puede retirar su consentimiento en cualquier momento y ambos pueden realizar un seguimiento de las personas con las que han acordado otros contratos de consentimiento sexual desplazándose por su historial.
Cuando se estrenó, IConsent suscitó múltiples críticas en el país. Mikkel Flyverbom, miembro del Consejo de Ética de Datos de Dinamarca y profesor de la Copenhagen Business School, dijo en ese entonces, que consideraba que la aplicación era “la peor solución e idea imaginable”.
“Un contrato digital que luego puede ser utilizado como evidencia, reduce a la pareja y sus interacciones más íntimas a meros datos y botones”, expresó a el medio Politiken.
Si un sistema para documentar el consentimiento sexual así llegara a Chile, Fernanda Irrazabal, abogada especialista en datos personales y Magíster en Derecho Digital y Sociedad de la Información de la Universidad de Barcelona, explica que habrían varias luces y sombras.
Retirar el consentimiento, el flanco más complejo
En la misma línea de “reducir la relación íntima a datos y botones”, la abogada, opina que “el consentimiento sexual es algo dinámico y no rígido. El hecho de que un consentimiento digital dure 24 horas, levanta alertas. ¿Qué pasa si uno lo quiere retirar de un minuto a otro? En sí la relación sexual es dinámica, no es un contrato. Retirarlo en un minuto de urgencia en una situación que no es grata podría llegar a ser difícil si se tiene que hacer a través de una aplicación”, explica.
“Si pensamos en tener pruebas de que efectivamente se otorgó un consentimiento, podría ser una medida segura. Pero solo, si la aplicación aplica todas las medidas necesarias para acreditar que éste proviene de la persona que dice venir”, agrega Irrazabal.
Un ejemplo sería que el sistema digital tuviese un reconocimiento facial que permita distinguir si la persona estaba actuando en su sano juicio al dar el consentimiento. O que no hubieron medidas interviniendo o tergiversando el consentimiento en la aplicación.
¿Bastaría un whatsApp como prueba?
La discusión también levanta la pregunta de qué sistemas se pueden utilizar para documentar el consentimiento de manera digital. En el caso de Chile, no existe ni llega una aplicación como IConsent, pero sí otras aplicaciones de registro de mensajería e información.
“Sabiendo que no tenemos la solución del sistema legal, mi recomendación es que hombres y mujeres que practican su sexualidad libremente es que dejen una evidencia”, dice Elizabeth Rodríguez. “Un video. Un whatsApp puede acreditar la fecha. Siempre y cuando este no sea borrado. Puede sonar ridículo, pero no es tan ridículo cuando un varón o mujer quiere evitar ser abusado o acusado de violación”.
Pero este tipo de registros en aplicaciones digitales que pueden guardar datos personales, según las especialistas, hay que tener un cuidado especial.
“Algo muy importante es el uso que se da a los datos personales y al uso de reconocimiento facial”, expresa Irrazabal. “Si yo estoy grabándome para informar algo de mi vida privada, es un tema a tener en consideración. Una aplicación que maneja esa información tiene que ser muy cuidadosa en ver cómo trata esos datos personales”.
Finalmente, Elizabeth Rodríguez cuenta sobre su experiencia personal como abogada y asesora legal en estos casos. “Siempre digo: ‘Anden con su consentimiento informado en el bolsillo. Pongan fecha, hora y huella digital’ para que no sean vulneradas después“.
¿Y en caso de que la persona se retracte de ese consentimiento? “Yo misma puedo hacer una acción que demuestre un retracto expreso”, agrega Rodríguez. “Eso también puede ser a través de un whatsApp, de un video o de un contrato escrito. Yo incluiría nombre, rut, fecha, hora, lugar. Todos los datos posibles de los que se pueda dar fe”.



