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28 de Octubre de 2024

“Dismorfia monetaria”: la ilusión de las personas que creen tener más dinero del que ganan y que se endeudan con tarjetas de crédito

La "dismorfia monetaria" se caracteriza por tener una percepción distorsionada de cuánto se gana y cuánto se puede gastar. Las personas empiezan a vivir con un estándar económico que no es real y eso, comienza a afectar sus finanzas personales. Pero a pesar de que sus deudas puedan subir y la deuda en la tasa de intereses de la tarjeta de crédito puede aumentar, no se dan cuenta. "¡Para eso trabajo!", es la excusa que se suele escuchar por estos días. En este nota, un análisis especialista de lo que pasa en la mente y en las cuentas del banco cuando está la percepción de que la plata, es infinita.

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Lunes 28 de octubre y probablemente hay cuentas que ya empezaron a recibir sus sueldos como cada fin de mes. Llega la plata y se empiezan a pagar los arriendos o los dividendos. Se va al supermercado a hacer las compras del mes. Se pagan los remedios si es que son necesarios. Todos, gastos fijos que de dejarse impagos, significarían una consecuencia inmediata. Y si se logran pagar, la cosa no termina ahí. Queda la tarjeta de crédito.

Sentado frente a la página web de pago, los recuerdos de “en qué gasté tanto” empiezan a volver. Y ahí estás tú, diciendo: “¡Para eso trabajo!” y comprando algo en lo que quizás, se podría haber ahorrado.

Esta conducta ya tiene un concepto en tendencias. Se llama “dismorfia monetaria“. Se caracteriza por tener una percepción distorsionada de cuánto se gana y cuánto se puede gastar. Las personas empiezan a vivir con un estándar económico que no es real y eso, comienza a afectar sus finanzas personales. Pero a pesar de que sus deudas puedan subir y sus tasas de intereses pueden aumentar, no se dan cuenta. “¡Para eso trabajo!”, vuelve a ser la excusa.

Se ha dicho que es un problema que le pasa a la “flexible” generación millenial. Pero según Arturo Frei, gerente general de la empresa de asesoría financiera Renta 4, se trata de una cultura transversal a las generaciones en Chile. Pero es en los jóvenes donde esta fantasía se acentúa.

“Les afecta más a los jóvenes porque todavía no vive las consecuencias de tener que re organizar sus cuentas personales. La gente mayor, probablemente ya lo hizo. Tuvo que re organizar sus finanzas y ver las consecuencias de perder la reputación en su sistema bancario . Por eso, probablemente los jóvenes insisten en hacerlo, pero es un problema que afecta transversalmente a la sociedad chilena”, explica.

Es clave el hecho de ya haber pasado por el bochorno financiero para que una persona salga de la ficción de que puede gastar el dinero que no tiene. Pero según Jorge Berríos, docente del Diplomado de Finanzas de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, la razón está en la raíz de la realidad económica y la tecnología.

“Para comprar un refrigerador o un auto, nuestros padres tenían que ahorrar durante años. No existían las líneas de crédito directas ni las tarjetas. El ahorro estaba intrínseco en el ADN de las personas”, explica. “Lo que pasa hoy, es que la disponibilidad financiera se puede apalancar hasta cinco veces el sueldo real de una persona. Todo, porque hoy tenemos una disponibilidad financiera que nunca habíamos tenido antes. Eso, hace que la percepción del dinero sea infinito”.

Berríos utiliza el ejemplo de que en Chile, se puede comprar un auto con una tarjeta de crédito y en cuotas. Eso, habla de cómo el círculo vicioso de la ficción de gastar más de lo que se pueda, persiste.

“Si le cuento que compré un auto con tarjeta de crédito a un argentino, a un uruguayo o incluso a alguien en Estados Unidos, te van preguntan en que planeta vives”, relata el especialista. El hecho de que los bancos den líneas de crédito tan altas es parte de la perversión del sistema”.

El ejercicio, sería ver cuánto logra vivir una persona sin tarjeta de crédito. “Le ha pasado a las empresas con la crisis financiera. Vivían del crédito y ahora que ya no pueden pedir más, simplemente quiebran”, continúa Berríos.

La psicología detrás de la ficción de gastar más de lo que se tiene

Omar Larré es Gerente de Inversiones de Fintual, empresa de inversiones y asesoramiento en finanzas personales. Cuenta que “los millenials y centenials han crecido en un entorno de constante estimulación de redes sociales y digital, expuestos a estándares de éxito y consumo elevados“. Eso podría aumentar la ansiedad producto del consumo

“Esta ‘dismorfia’, si es que se puede llamar así, pasa principalmente por sostener un estilo de vida con gastos que superan sus ingresos o ahorros reales, y creemos que las causas pueden ser varias”, empieza a explicar Larré. “Hay presión social para alcanzar ciertos estándares de éxito y felicidad, a menudo asociados con el consumo y el estatus. También pasa a nivel cognitivo. La negación de la realidad financiera, el optimismo irrealista sobre ingresos futuros, o la falta de educación financiera pueden llevar a esta distorsión”.

Pero en el ámbito psicológico, Larré agrega que puede haber “una baja autoestima, o el deseo de aceptación social”, en vivir en el engaño de poder gastar más de lo que se tiene. “Puede ser que exista una necesidad de compensar inseguridades personales impulse a alguien a gastar más de la cuenta”, dice el CIO de Fintual.

El hecho de que la percepción del dinero se vea cognitivamente afectada, se puede ver hasta en las situaciones más cotidianas de la vida. “‘Si lo quiero, lo compro y lo pago en cinco meses’. Esa es una aseveración constante que hace que el nivel de endeudamiento escale. ‘Qué importa, si tengo un sueldo y pago la tarjeta al final de mes’. Luego, se dan cuenta que han gastado hasta 650 mil pesos en delivery“, agrega Jorge Berríos.

El problema viene a la hora de pagar. Según Arturo Frei, la dismorfia monetaria puede ser algo que meta a quien gasta en un círculo irreversible. “Las personas que están en este espiral de mayor gasto que ingreso, claramente no tienen capacidad de ahorro. Es necesario sub-consumir para ahorrar, no hay otra forma de hacerlo. Ese es el punto de inicio incluso antes de invertir”, explica. Si eso no pasa, después será difícil salir de las deudas.

¿Se puede escapar la “perversión” del sistema de endeudamiento?

¿Cómo solucionarlo? Frei enfatiza en que “hay que tener orden en las finanzas. También tener claro cuáles son los componentes fijos en el mes, que esos no pueden tocarse. La planificación es lo principal”.

“Ir a comer todos los fines de semana a un restorán no es ahorrar”, complementa Berríos. “Porque además, a esa incapacidad de ahorrar se suma un sistema perverso que busca que lo hagas. Es cosa de ver lo que pasa en las filas del supermercado. La cajera te pregunta si quieres pagar en cuotas la compra de la comida del mes. ¡De la comida del mes!”, exclama el especialista, refiriéndose a que los gastos fijos, son los que deben priorizarse y no endeudarse en ellos.

Pero luego también está el hecho de que hoy, los productos y las tasas de intereses son “impagables”. “En el año en 2017 una casa en un barrio acomodado de Santiago costaba 5.670 UF. Hoy día cuesta 15.000 UF. “No podemos escapar la disyuntiva entre las posibilidades de cumplir sueños o tener una vivienda y el hecho de no poder hacerlo sin endeudarse“, concluye Berríos.

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