Opinión
19 de Diciembre de 2024
Reforma al sistema de pensiones: ¿Es momento de jubilar la discusión previsional?
Por Gabriela Villalobos
La periodista Gabriela Villalobos escribe sobre la necesidad de llegar a acuerdos en la reforma de pensiones que ahora impulsa el oficialismo y que antes fue incentivada por los presidentes Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. "Por siete años y medio hemos discutido sobre distintos proyectos de pensiones para subir la cotización individual", expone. Y agrega: "Economistas asociados a la centroderecha también han repetido que tanto el Gobierno como el oficialismo han cedido y que hay más riesgos en posponer el debate. Primero, porque reconocen que durante una administración de derecha o centroderecha -que sería lo más probable de acuerdo a las encuestas- no sería fácil lograr cesiones como las que ha hecho el actual Gobierno si actúa como oposición. A esto se suma el hastío en la agenda política".
Compartir
Suscríbete al newsletter
Hablar del transcurso de 70 mil horas es difícil de dimensionar. Digámoslo de otra forma: por siete años y medio hemos discutido sobre distintos proyectos de pensiones para subir la cotización individual. Primero fue una propuesta de la expresidenta Michelle Bachelet. Después vino otra del exmandatario Sebastián Piñera. Y luego, la actual bajo el liderazgo del Presidente Gabriel Boric. Las tres discusiones, o el continuo de ellas, suman alrededor de tres mil días. Más de lo que se demoró en construir el Costanera Center (incluyendo la suspensión de obras por la crisis subprime). Casi el doble de lo que nos demoramos como país en ratificar el TPP11. Cerca de tres veces el período en el que se mantuvieron las restricciones impuestas por el Covid 19.
Por eso no es de extrañar que el 80% de la población estime que se debiese aprobar una reforma antes del término de este gobierno. “Una reforma”. El debate es qué tipo de reforma. Acá viene el clásico nudo que ha alargado el debate por casi una década: cómo se distribuye el alza de la cotización. A lo que se sumó en los últimos cinco años la discusión en torno al rol de las AFP.
Pero vamos con una dosis de optimismo. Sí se ha avanzado. Tanto en el debate, logrando algunos acuerdos, como también en lograr una evolución del sistema. Primero, hay consenso en que el alza de la cotización obligatoria será con cargo al empleador. Hay debate, obviamente sobre cómo se distribuirá. Pero la primera vez que se planteó, con la propuesta de la expresidenta Michelle Bachelet en 2017, esto no contaba con el apoyo de la entonces oposición. Además, en 2022, al final del gobierno del expresidente Sebastián Piñera, se creó la Pensión Garantizada Universal que reemplazó al pilar solidario introducido en Bachelet I.
La Comisión Técnica de Pensiones que ha trabajado al alero del Senado también ha logrado generar ciertos acuerdos. Hay consenso en que debe haber un aporte para igualar la pensión entre hombres y mujeres para compensar la mayor sobrevida de las segundas. También lo hay en entregar una garantía de 0,1 UF por año cotizado, aunque hay diferencias de los períodos mínimos de cotización para lograr este beneficio. No hubo propuestas para la famosa repartija de los 6 puntos, pero ya se ha mandatado un grupo que está negociando la figura de un autopréstamo que podría destrabar la discusión.
También parece haber una contrapropuesta para reformar el rol de las AFP. La primera propuesta del Gobierno apuntaba a separar el rol recaudador del de inversiones. Esto, según el oficialismo, para reducir el costo cargado a los cotizantes. Pero ahora se ha optado por apostar a un menor costo vía mayor competencia. Para lograr se introduciría una licitación de actuales afiliados que solo se ganaría ofertando menores comisiones. Esto ha generado resistencia desde las AFP y de algunos técnicos que apuntan que aquello iría en contra de la idea de tener inversiones de largo plazo. Pero para algunos políticos, se trata de una llave para destrabar el debate. Es, al menos, una nueva propuesta a esta antigua discusión.
Los avances se han dado en el mundo técnico tanto por las soluciones a los nudos de ciertos temas, pero también por la percepción de que es urgente zanjar el tema. Aquello no viene solo por el lado del oficialismo. La misma exministra del Trabajo María José Zaldivar -miembro de la Comisión Técnica de Pensiones- ha dicho que es necesario un acuerdo. Economistas asociados a la centroderecha también han repetido que tanto el Gobierno como el oficialismo han cedido y que hay más riesgos en posponer el debate. Primero, porque reconocen que durante una administración de derecha o centroderecha -que sería lo más probable de acuerdo a las encuestas- no sería fácil lograr cesiones como las que ha hecho el actual Gobierno si actúa como oposición. A esto se suma el hastío en la agenda política.
También hay riesgos contables. Un comisionado de la mesa técnica me lo comentaba hace unos meses: si no validamos rápidamente el sistema de pensiones hay mayor riesgo de nuevos retiros. O de peticiones de un pilar de reparto mayor al que está actualmente sobre la mesa, con el riesgo que eso supone para las arcas fiscales.
Pero también está el tema del tiempo. No el del límite que tiene el Senado para despachar la reforma, que termina en enero. Estamos envejeciendo como sociedad, viviendo más tiempo. Nuestro actual sistema suponía una expectativa de vida de 86,6 años para 2023. Según la Cepal, al 2100 nuestra expectativa de vida superará los 90 años. Nuestros ahorros podrán aumentar para mejorar las pensiones, pero atrasar la edad de jubilación pareciera ser algo irremediable. Plantear esto es tremendamente impopular en cualquier parte del mundo. Francia ya nos entregó un adelanto sobre esto.
Incluso si lográramos un acuerdo en materia de cómo repartir el alza de la cotización individual estamos lejos de poder zanjar el debate. La discusión previsional todavía no está lista para ser jubilada.



