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Opinión

22 de Diciembre de 2024
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic

Perfil de Luciano Cruz-Coke: El liberal de los conservadores (o al revés)

Foto autor Kike Mujica Por Kike Mujica

¿Es el más conservador de los liberales o el más liberal de los conservadores? Las muchas vidas del senador Luciano Cruz-Coke, quien transitó de galán de teleseries a ser el parlamentario que negocia la reforma de pensiones, hoy la más crucial de Chile. ¿Se viene candidatura presidencial por Evópoli?

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Cuando Luciano Cruz-Coke (54 años) era Ignacio Valdés Atal se convirtió en el hombre más visto de Chile. Valdés, o sea Cruz-Coke, era un malvado que asesinó al famoso y querido Pedro Solís, alias Pelluco.

“En la última campaña por la presidencia de Evópoli me tocó viajar con él y es increíble la cantidad de selfies que le piden; no por ser senador, sino porque fue el que mató a Pelluco”, me cuenta un militante del partido.

El final de Amores de Mercado -así se llamaba la teleserie- marcó un récord: 57 puntos de rating -peak de 64-. O sea, la vio uno de cada tres chilenos.

Valdés Atal debe uno de los pérfidos más recordados de la TV criolla. También Axel Schumaher, el villano alcohólico de otro hit –Fuera de control-, interpretado por Cruz-Coke. La memorabilia indica que los dos malvados de esa telenovela fueron ministros de Cultura: él y Sarita Mellafe, o Paulina Urrutia.

Cruz-Coke ofició de actor entre 1995 y 2010 y participó de casi una veintena de teleseries. En 2009, en la campaña presidencial de Sebastián Piñera, irrumpió en la política.

“Esa salida de clóset le trajo muchísimas críticas del mundo actoral: un actor derechista es como el negrito de Harvard”, dice un Evópoli. 

Actor de derecha

“Es heterodoxo”. Así lo define un exministro de Piñera. 

Porque proviene de un mundo de derecha y de clase alta -con antepasados ilustres- y optó por la actuación y no por Derecho -tuvo un paso breve por la Finis Terrae- o Ingeniería; porque fue un galán famoso de teleseries-pop, pero estudió en el prestigioso Lee Strasberg Theatre Institute de Nueva York; y porque después de esa biografía de star system mutó a parlamentario y es uno de los principales negociadores de la reforma de pensiones, hoy la madre de todas las batallas legislativas.

Muchas vidas en una vida.

Los Cruz-Coke son un clan político. El actual senador es hijo de Carlos Cruz Coke-Ossa y de Lucía Carvallo. El padre fue un conocido profesor de derecho constitucional, nacionalista y conservador, que integró la Segunda Comisión Legislativa de la dictadura y fue uno de los ideólogos del sistema binominal. 

También ofició de secretario general de Avanzada Nacional, un partido creado por y para Pinochet, a la derecha de la derecha.

El senador es sobrino nieto del cirujano Eduardo Cruz Coke Lassabe, exsenador del Partido Conservador y candidato presidencial en 1946: perdió frente a Gabriel González Videla.

El padre del senador, en una carta de 1999 en El Mercurio, relató que la familia desciende de Sir Edward Coke, “el más ilustre abogado de la historia inglesa y autor nada menos de la teoría de la supremacía de la constitución, hoy incorporada a todas las cartas constitucionales del mundo”. Acá en Chile, el bisabuelo de Luciano, Ricardo Cruz, decidió unir sus apellidos “pues su madre era hermana del héroe del séptimo de línea en la batalla de Tacna, el coronel Enrique Coke”. 

¿Dónde se cruzan las vidas públicas de Carlos Cruz- Coke con su hijo? En la política, obvio. Pero, lo que sorprende, también en las tablas. En 1955, Cruz-Coke Ossa fue uno de los fundadores de la legendaria, vanguardista y crucial compañía de teatro ICTUS, junto, entre otros, a Claudio Di Girolamo, Nissim Sharim, Jaime Celedón y Julio Jung. 

Fundemos un partido

A diferencia de los famosos que devienen en política porque son conocidos y, por ende, electoralmente apetecibles, Cruz-Coke no eligió un partido ni un partido lo eligió: fundó uno. 

“Él y Felipe Kast fueron las principales cabezas en el nacimiento de Evópoli”, dice un antiguo militante. 

Después de su paso por el gobierno de Piñera, en 2013 quiso ser senador por Antofagasta, pero por un problema en la inscripción de su candidatura -renunció al gabinete más tarde de lo que obliga la ley- el Tricel lo bajó. 

En 2017 persistió, esta vez como diputado: fue electo en el distrito 10 (La Granja, Macul, Ñuñoa, Providencia, San Joaquín y Santiago). Mientras que en 2021 se lanzó a las ligas mayores: se presentó a senador por la séptima Circunscripción Electoral, Región Metropolitana: fue electo con 150.888 votos.

En 2022 se presentó a las elecciones internas para dirigir el partido. Ahí comenzó la historia de encontrones con Gloria Hutt, quien le ganó en esa ocasión. “Ahí él quedó a la cabeza de la disidencia y nació el ‘Lucianismo’, un lote que lo sigue”, me dice un Evópoli.

La última elección, un bochorno, quedó en modo pendiente. Falló el sistema de votación. Cruz-Coke disparó contra la directiva de Hutt. Ella lo acusó de intentar tomarse el partido por secretaría.

“Hay un quiebre en el partido y Luciano, que es de armas tomar, hará todo lo posible para imponer su mirada y a su gente”, me dicen desde la disidencia.

Y agregan: “Él, como fundador, siente que es intocable. Eso lo lleva a ser avasallador y hostil”, dicen adeptos a Hutt.

Hablé con tres parlamentarios de veredas opuestas. Todos coinciden en que es muy profesional, serio y lúcido. “Es muy inteligente y tiene muy buen ojo político”, me dice un miembro del bando contrario en Evópoli.

¿Liberal?

Le preguntó a tres antiguos militantes del partido: ¿Es Luciano Cruz-Coke el más derechista de Evópoli? 

Sí, responden los tres.

Uno de ellos me cuenta que al senador le molesta que lo sitúen en esa interrogante. Evópoli goza o padece esa disyuntiva: marcar diferencias con los otros partidos de derecha desde la opción de la cultura liberal. Republicanos los llama con sorna la “derecha woke”. Entonces, cuando el viento sopla hacia derechas a secas, el centro puede incomodar.

“Cuando se unió a la campaña de Piñera 1, vino a chasconear a la derecha. Le daba un plus distinto a un sector bien poco diverso: era actor, ligado a la cultura y muy famoso”, recuerda un miembro de dicho equipo.

Otro me cuenta que Carlos Larraín, en algún momento, lo persiguió para convencerlo de que se uniera a RN. Luego pasó el entusiasmo: Cruz-Coke fue uno de los primeros de su sector en apoyar el matrimonio igualitario.

“Yo lo definiría como un liberal-conservador a la inglesa, tipo David Cameron”, me dice un militante del partido.

Como a muchos de la centroderecha, el estallido y el octubrismo, me dicen, lo impactaron profundamente. “Ahí se endureció mucho”. 

Un cercano me cuenta que lo afectó particularmente los ataques desorbitados contra el patrimonio. “No podía creer que quemaran el museo de Violeta Parra”, dice.

Sume lo que vino después: el primer experimento constitucional, otro incendio. La derecha en su conjunto observó con temor e ira el despliegue ultrón de la Convención Constitucional. El Rechazo los hizo respirar de nuevo, pero subsistió una desconfianza supina respecto de los planes de la izquierda del FA y el PC.

Luciano Cruz-Coke es uno de los desconfiados. 

Luego nació el mote de la “derechita cobarde”: Evópoli la personificaba.

No eran tiempos para liberales-moderados. 

Con el pasar del tiempo y las barricadas extintas, me dicen medio en serio, medio en broma, algunos de sus correligionarios liberales: “Lo hemos ido recuperando”. 

Un botón de muestra, dicen, es que “pese a que es muy cercano a derechistas como Marcela Cubillos -que no quieren nada que no sea cotización individual- él ha sido un defensor de la reforma de pensiones”. Tanto así que forma parte de los tres mosqueteros de Chile Vamos que están tratando de sacarla adelante: él, Rodrigo Galilea y Juan Antonio Coloma.

Su nombre ha surgido como posible candidato presidencial del partido en una primaria de Chile Vamos. Una fuente de Evópoli me dice que ya sondeó esa idea en la presidencial pasada: “Él y Francisco Undurraga verbalizaron su interés en ese momento. Como se toparon los dos, al final fue Ignacio Briones”. 

Otro miembro del partido niega esto. “Los que han conversado con él dicen que no está interesado: no está dispuesto a sacrificar su vida familiar y le gusta mucho ser senador”.

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