Opinión
23 de Diciembre de 2024
Infraestructura para el transporte público de superficie
En esta columna, el Ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz escribe sobre la importancia de la inversión en la infraestructura de los sistema de transporte. "En todas nuestras ciudades los buses deben cumplir un rol esencial. Estos, pese a lo modernos que puedan ser, requieren de una vía expedita para poder brindar un buen servicio y una alta productividad", escribe el ministro Muñoz.
Compartir
La inversión pública en los sistemas de transporte, en materia de subsidio a la tarifa e infraestructura, resulta por momentos difícil de poner en valor. Ello probablemente se relaciona a la condición de servicio intermedio que posee el transporte público -no es un servicio final como una atención médica, una actividad deportiva o una clase universitaria, pero sí uno habilitante que permite a la ciudadanía llegar, por ejemplo, a hospitales, centros recreacionales y universidades.
Probablemente esta condición contribuye a que con cierta recurrencia se ponga en cuestión el aporte del Estado a los sistemas de transporte. Sin embargo, la altísima calidad que representa Metro en el transporte público y la modernidad de nuestro sistema Red (Santiago es la ciudad fuera de China con más buses eléctricos en el mundo) no podría financiarse solo con la tarifa de los usuarios. Es por esto que el subsidio es considerado globalmente como una inversión social.
El esfuerzo que hemos puesto por mejorar el transporte público nacional empieza a tener visos claros también en regiones. Los primeros buses eléctricos circulan por Antofagasta, Coquimbo-La Serena, Rancagua y Valparaíso. A ellos sumamos ciudades como Copiapó, Osorno, Ovalle, Coyhaique, Punta Arenas, donde nos encontramos trabajando a toda máquina para llegar inaugurar sistemas modernos eléctricos durante nuestro período de Gobierno. A esto sumamos el avance de los sistemas del pago digital en ciudades como Chillán.
En todas nuestras ciudades los buses deben cumplir un rol esencial. Estos, pese a lo modernos que puedan ser, requieren de una vía expedita para poder brindar un buen servicio y una alta productividad. La congestión vehicular dificulta que esto ocurra.
No invertir en soluciones que aseguren el rápido andar de nuestros buses no resulta neutro, especialmente en ciudades tan congestionadas como las de América Latina: según un estudio del BID (2019), solo en la ciudad de Santiago de Chile se pierden US$1.000 millones anuales producto a la congestión.
Este año se aprobó una modificación fundamental de la ley de Subsidios para el Transporte Público, para establecer que la totalidad de recursos del fondo espejo dirigido a los Gobiernos Regionales deban invertirse en transporte público, a través de operación e infraestructura.
La inversión en infraestructura para el transporte público es absolutamente clave, especialmente en las regiones, de lo contrario los enormes esfuerzos que hemos establecidos como país por la electromovilidad podrían no tener el impacto esperado. En ciudades regionales de mediana envergadura, por ejemplo, el intervenir ejes estructurantes y de alta congestión (pensemos en ejes de 5 a 10 km) con vías exclusivas, tiene un bajo costo y podría generar un cambio significativo en el comportamiento de la ciudad. A diferencia de grandes ciudades que ya no pueden ser intervenidas de esta forma, hay múltiples localidades a lo largo de todo Chile que hoy cuentan con todos los requisitos para dar un salto de esta magnitud. Esperamos que esta importante modificación tramitada transversalmente junto al Congreso sea aprovechada en los próximos años para un salto hacia adelante en esta materia.



