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La Hacienda Gaucha

Negocios

28 de Diciembre de 2024

Restaurante La Hacienda Gaucha vuelve a abrir en Vicuña Mackenna: estuvo cinco años cerrado tras el estallido social

El recinto volvió remodelado y con cambios para no sufrir nuevos destrozos. Por ejemplo, eliminaron las ventanas del primer piso y las reemplazaron con espejos.

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El restaurante La Hacienda Gaucha anunció en sus redes sociales que volvió abril su local ubicado en la avenida Vicuña Mackenna 35, cerca de Plaza Baquedano, luego de más de cinco años cerrados tras el estallido social. En esa época, el recinto fue saqueado e incendiado, específicamente el 12 de noviembre de 2019.

“Hemos tenido que luchas mucho contra la adversidad y nadar contra la corriente”, dijo Lucio Torre, el empresario dueño del local, y que tiene siete establecimientos en la zona, de los cuales cinco fueron saqueados y dos quemados. El único que les queda por reconstruir es el Hotel Principiado de Asturias, el cual esperan que la restauración esté lista dentro de un año.

Por los hechos de violencia, Juan Carlos Torre, hijo menor de Lucio, relató a El Mercurio que “todo el comercio no pudo aguantar, tuvo que irse. Todavía quedan varios locales vacíos y por arrendar, pero poco a poco se está recuperando. Nos costó harto tiempo juntar los recursos para hacer frente a las diferentes reconversiones que hemos hecho”.

“Acá estuvimos solos, no hubo mucha colaboración de las autoridades”, agregó, indicando que los seguros que poseían solo les cubrieron cerca del 10% del daño. “Nos siguieron cobrando patentes comerciales y las contribuciones con sobretasa, estando vandalizados y quemado”, criticó.

Juan Carlos también indicó que decidieron no preocuparte por el autor material de los hechos, “porque creemos que en realidad los culpables fueron los que deberían haber proveído la seguridad en el sector, que era el Estado“.

La “nueva” Hacienda Gaucha

Con respecto a la remodelada sede de La Hacienda Gaucha, decidieron eliminar las ventanas del primer piso y las reemplazaron con espejos con luz indirecta, que hace parecer que estuviera entrando luz natural. En ese sentido, explica que “tratamos de simular ese cierre y embellecerlo para que no afecte la experiencia del público en el salón, pero la única forma también de poder sentirnos tranquilos y dormir tranquilos al final del día”.

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