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El discreto paso de Maya Fernández por La Moneda: bajo reconocimiento a su gestión, roces en el gabinete y una polémica que no vio venir

Acorralada por la oposición luego de la fallida compra de la casa de Salvador Allende, la ministra de Defensa se ve envuelta en una de las pocas crisis que le han estallado desde que asumió en el cargo en marzo de 2022, al no advertir de la prohibición de celebrar contratos con el Estado. La situación ha puesto a prueba la estrecha confianza que mantiene con el presidente Gabriel Boric -a quien apoyó tempranamente en su campaña por La Moneda-, pero también al PS, su partido, que debió blindar férreamente a quien es parte del legado del exlíder de la Unidad Popular. Aquí, un repaso a la discreta y poco lucida -como afirman parlamentarios- gestión de la secretaria de Estado, los roces que ha vivido en la cartera y la frustrada carrera parlamentaria que avecinaban en su colectividad.

Por Rodrigo Córdova y Juan Oportot 11 de Enero de 2025
Maya Fernández
Maya Fernández
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Un puesto vacío entre el lugar asignado a la ministra del Interior, Carolina Tohá, y al canciller, Alberto van Klaveren, se dejó ver el pasado martes en el Patio de Los Naranjos cuando el presidente Gabriel Boric recibió a cerca de 260 alcaldes en La Moneda, en la jornada denominada como Fortalecimiento Integral de la Institución Municipal

El asiento con la persona ausente tenía colgado un pequeño papel con el nombre de Maya Fernández. La ministra de Defensa finalmente no llegaría a la actividad —pese a que en Presidencia indican que se invitó a todo el gabinete— coincidiendo con las primeras horas de una nueva crisis en Palacio que, esta vez, la tuvo a ella como una de las protagonistas.

Se trata de la fallida compra de la casa del expresidente Salvador Allende, su abuelo, ubicada en la calle Guardia Vieja 392, en Providencia, que el Gobierno buscaba trasformar en un museo. 

Si bien el Ejecutivo comunicó a fines de diciembre de la compraventa, a los pocos días debió echar pie atrás al conocerse que el inmueble es de propiedad de la ministra de Defensa y de sus familiares, entre ellas, la senadora Isabel Allende, ambas socialistas y familiares del expresidente. La transacción se paralizó ante el impedimento de ambas autoridades de celebrar contratos con el fisco. 

Y pese a que La Moneda hizo valer responsabilidades políticas en su primera crisis de 2025, con la solicitud de renuncia que hizo el presidente a Marcela Sandoval, ministra de Bienes Nacionales —cartera que gestionó la compra—, la polémica no se cerró y el blanco de las críticas por parte de la oposición se centró tanto en la senadora Allende como en la ministra Maya Fernández.

En la derecha, de hecho, un sector impulsa una arremetida contra ambas autoridades. Los diputados de la bancada republicana anunciaron que acudirán al Tribunal Constitucional para que este se pronuncie sobre el cese en el cargo de la senadora Isabel Allende y de su sobrina, la ministra Fernández.

Se apela a que el artículo 37 bis de la Constitución Política de Chile dice que “los ministros estarán sujetos a la prohibición de celebrar o caucionar contratos con el Estado”, mientras, que el artículo 60, en el caso de la senadora, indica que “cesará en el cargo el diputado o senador que, durante su ejercicio, celebrare o caucionare contratos con el Estado”.

Y si bien la ministra Fernández se defendió el miércoles subrayando que el proceso de compra no concluyó y que por ello no hubo transparencia —además de enfatizar que no renunciará— la nieta de Salvador Allende no logró superar sus momentos más complejos como parte del gabinete de ministros de La Moneda.

Una ministra de confianza de Boric y que se desmarcó del PS al apoyarlo tempranamente en su campaña

Maya Fernández pasó la reciente Navidad en la casa de Guardia Vieja junto a su familia. Después de Año nuevo también llegó a almorzar ahí con la senadora Allende, quien utiliza el inmueble como residencia en Santiago.

Por esos días, la compraventa del inmueble iba bien encaminada y en su entorno parecían no reparar en la crisis que estallaría poco después de anunciar la celebración del contrato.

Pese a la polémica, para algunos socialistas la ministra cuenta con un respaldo inamovible. Reflejo de ello, cuentan algunos, es que de todos modos fue parte de la comitiva que viajó junto al mandatario a la Región del Biobío a una serie de actividades.

Para varios dentro del oficialismo esto se explica, en buena medida, en que Fernández es descendiente de quien llaman en el PS, el presidente mártir, en relación a Salvador Allende. 

La colectividad, de hecho, la blindó efusivamente esta semana. “Ella fue una víctima, la expusieron innecesariamente”, dijo el diputado Marcos Ilabaca

Por su parte, su par Leonardo Soto, vicepresidente del partido, subrayó: “Entiendo que este rebrote de ideas pinochetistas, que aún mantiene un odio histórico a la figura de Allende, pretenda hacerla responsable de algo de lo ocurrido. Pero ella no tuvo a su cargo ningún procedimiento administrativo en este proceso, mal puede ser responsable de algo de lo ocurrido”.

La propia presidenta PS, Paulina Vodanovic, evitó entrar en cualquier tipo de cuestionamientos en una entrevista otorgada en Tolerancia Cero el lunes pasado. De la misma defensa gozó, en todo caso, la senadora Allende, quien salió el martes acompaña de los senadores del partido a leer una declaración sin recibir preguntas, y con José Miguel Insulza haciendo una especie de guardia de la legisladora.

Dentro del Partido Socialista explican que, por un lado, cualquier crítica en contra de la familia de Allende podría manchar el legado del ex jefe de Estado. Y por otro, también indican que la ministra es querida por buena parte de la militancia, aun cuando no se le considera afín a la actual mesa y en su historial como militante ha tenido desmarques con las decisiones del partido. 

Maya Fernández, de hecho, se enfrentó al entonces senador Álvaro Elizalde en los comicios internos de 2019, en los que resultó derrotada.

Como parte de la disidencia al ahora ministro Segpres, la nieta de Allende fue una de las primeras militantes PS en manifestar su apoyo a Gabriel Boric en la presidencial de 2021, apareciendo incluso en la franja televisiva de su campaña a la primera vuelta. 

Por entonces, el PS apoyó en las primarias de la centroizquierda a la socialista Paula Narváez, mientras que en primera vuelta respaldó a la ganadora de esas primarias, la senadora DC Yasna Provoste

Hay parlamentarios socialistas que asumen que cualquier militante que hubiese ido en contra de las órdenes del partido durante esa campaña habría enfrentado al Tribunal Supremo, por indisciplina. Sin embargo, para Maya Fernández eso no ocurrió, y en consecuencia tampoco hubo sanciones para otros descuelgues, como el que entonces también protagonizó Manuel Monsalve, exsubsecretario del Interior hoy en prisión preventiva por una denuncia de violación. 

Maya Fernández y Manuel Monsalve terminaron siendo parte de los primeros socialistas con un lugar en el gabinete de autoridades una vez que asumió el presidente Gabriel Boric.

El nombramiento de Fernández trajo consigo un importante componente simbólico al ser la titular del Ministerio de Defensa y, por lo tanto, estar al mando de las Fuerzas Armadas, institución que en 1973 llevó adelante un golpe de Estado en contra del gobierno de Allende, su abuelo, y que provocó el exilio de Fernández y su familia en Cuba.

A la hora de su designación, además, se tuvo otro antecedente a la vista: su mandato coincidiría con los 50 años del golpe, en 2023, por lo que se contempló que se marcaría un hito con una figura ligada al exlíder de la Unidad Popular.

Un estilo que no luce, pero valorada por la oposición

El estilo que ha llevado Maya Fernández como ministra genera visiones contrapuestas entre los sectores políticos.

Y es que hay dirigentes, tanto de oficialismo como de la oposición, que tenían mayores expectativas respecto del rol que jugaría la exdiputada dentro del Ejecutivo, en un ministerio que se considera de mayor exposición, como es el de Defensa.

Varios tienen en la memoria cómo Michelle Bachelet supo sacar partido de esa cartera y erigirse como candidata presidencial del sector en las elecciones de 2025, con hitos como realizar modificaciones al servicio militar obligatorio, mejoras en cuanto al acceso de las mujeres a la carrera militar y fortalecer la participación de las Fuerzas Armadas en las Misiones de Paz, como las de Chipre y Bosnia y Herzegovina. 

El mayor, en todo caso, fue cuando apareció arriba de un tanque, en medio de las inundaciones que afectaron a comunas de la capital en 2002.

Para algunos consultados, en cambio, Maya Fernández no ha logrado lucir en ese ministerio. La lectura que hacen dirigentes es que le hace falta mostrar una conducción más clara de las Fuerzas Armadas, de la defensa de los derechos humanos, así como también del rol que ha jugado su cartera en el control del orden público, en las fronteras y en el despliegue cuando ocurren catástrofes. En síntesis, le ha costado explotar sus logros, aseguran las mismas fuentes.

Un motivo que deslizan algunos para no relucir es el bajo perfil que ella suele mantener o que finalmente no diera luces de tener mayores ambiciones políticas.

Comentado es, por ejemplo, que la ministra no suele dar entrevistas a los medios de comunicación. En su entorno reconocen que es alguien más abocada a la tarea política que la comunicacional, y que prefiere no exponerse a dar declaraciones que puedan generar tensiones. 

De hecho, desde que es ministra, Maya Fernández ha dado solo dos entrevistas escritas. La primera fue cuando asumió como ministra, a El Mercurio, y luego a La Tercera, cuando se cumplieron los 50 años del golpe de Estado. 

Precisamente, esa conmemoración se usa de ejemplo para sostener que La Moneda y la ministra Fernández no supieron relucir el hito histórico. En sectores políticos se recuerda que este se dio en medio de una fuerte tensión con la oposición, que optó por restarse del acto que lideró el presidente Boric en La Moneda. 

“Ella es una ministra de bajo perfil. Hace su trabajo manteniendo ese bajo perfil”, dice el diputado UDI Cristhian Moreira, de la comisión de Defensa de la Cámara.

Otro parlamentario dice que tampoco en este período se ha dado alguna otra situación particular que haya ayudado a aumentar su exposición.

Al mismo tiempo, se recalca que su cartera a veces no logra llamar la atención en medio de sucesivas crisis en el Gobierno. “Yo creo que ella ha hecho todo lo humanamente posible para tratar de cumplir su mandato, pero los errores del Gobierno han hecho que ella no pueda avanzar”, dice el diputado UDI Álvaro Carter.

El legislador, también miembro de la comisión de Defensa, pone énfasis en que en el último año los presupuestos para las FF.AA. se han visto golpeados. “La ministra ha tratado de defender a las FF.AA. para que les den más presupuesto, y no ha funcionado. Frente a eso, se produce esto de que su cargo pase a ser invisibilizado, o visto como de segunda línea, a lo que se suma el hecho de que no hemos vivido una gran catástrofe, como un terremoto”, dice. 

Dentro de La Moneda, sin embargo, destacan que dentro del ministerio, Maya Fernández ha tenido una valorada gestión, aunque reconocen que podría tener un mayor nivel de conocimiento. Según la medición de la encuesta Cadem de diciembre, solo un 47% de los encuestados conoce o ha oído hablar de ella, ubicándola como la décimoprimera ministra más conocida.

Ahí recalcan que ha trabajado sobre los ejes de fortalecimiento a las FF.AA., la innovación en ciencias, en la soberanía antártica y habitabilidad del personal militar en las fronteras. 

También que la ministra ha recorrido todas las regiones del país y que solo le falta la de Coquimbo. Por otra parte, destacan la rapidez con la que ha logrado sacar adelante el proyecto que fortalece la policía marítima.

Valorada en la oposición, pese al “error” en la fallida compra de la casa de Allende

Maya Fernández, por otra parte, ha cultivado positivos vínculos con la oposición.

En Chile Vamos, por ejemplo, hay quienes dicen que si bien se ha pedido que deje su cargo por la fallida compra de la casa de su abuelo, se enfatiza que ello solo se debe a que se considera que se hubo una infracción a la Constitución, pero que la acción no responde a una animadversión con la secretaria de Estado.

“Maya es una persona bien querida, lamentablemente se mandó un condoro gigante”, dice una diputada.

Por lo demás, en la oposición son varios los que destacan los puentes que la ministra ha abierto con el sector. 

Hay dirigentes que valoran su calidad política y humana. Parlamentarios que han tramitado diferentes proyectos con el Ejecutivo aseguran que Fernández es cercana, tiene un buen modo de relacionarse, es receptiva a los comentarios, críticas y es capaz de integrar diferentes miradas en una propuesta.

De hecho, en cuanto al avance cartera de Defensa, desde la oposición destacan la labor de la ministra y reconocen en ella una buena contraparte. Si bien afirman que en cuanto a lo técnico no es quien tiene los mayores conocimientos para el cargo, dicen que por su habilidad política logra sobreponerse y hacer avanzar una agenda que para la izquierda siempre fue más compleja.

“Yo he sido un opositor al Gobierno, pero aquí hemos tenido a una muy buena ministra. El manejo que ha evitado las crisis en el país han sido fundamentalmente gracias a las gestiones de la ministra. Es tranquila, dialogante, pero hay gente que le gustaría que prácticamente la ministra llevara un casco, y no corresponde”, dice el diputado Andrés Jouannet, presidente de Amarillos. Y agrega: “Ella es una ministra que ha tomado en cuenta a las FF.AA., que ha sacado proyectos y que ha mejorado las condiciones para ellos”.

Roces con el subsecretario Montero

La convivencia con el subsecretario de Defensa, Ricardo Montero (PS), aseguran en el oficialismo, no ha resultado fácil.

El sector recuerdan que se trata de uno de los mejores amigos del presidente Boric, que fue uno de sus enlaces en la extinta Convención Constitucional, donde Montero fue uno de los 155 constituyentes.

Para algunos dirigentes, Montero a ratos parece más presente que ella en el Congreso.

“La ministra ha estado presente, pero quién más está en las conversaciones de la comisión es el subsecretario Ricardo Montero”, dice a The Clinic el senador Francisco Huenchumilla (DC).

Y añade: “Incluso, ayer (martes) tuvimos una sesión viendo las reglas del uso de la fuerza y sobre la infraestructura crítica en donde estuvo él, y no la ministra. En general quien viene es él”.

Hubo una situación que en el sector recuerdan que molestó a Maya Fernández. Sucedió poco después de que ocurriera el triple asesinato de Carabineros en Cañete, en julio del año pasado.

Una vez el gobierno tomó conocimiento del hecho, el Presidente habría llamado primero al subsecretario de Defensa a Palacio, para abordar lo ocurrido.

Fernández, al enterarse de que habían citado primero a Montero, hizo saber su molestia en La Moneda. Para algunos, ese tipo de diferencias dejaban entrever que la ministra buscaría salir del gabinete para presentarse a una carrera por el Senado.

Una frustrada vuelta al Congreso

Durante febrero de 2024, debido a los incendios forestales que azotaron la Región de Valparaíso, Maya Fernández suspendió sus vacaciones en Brasil. El presidente Boric había decidido nombrarla como “ministra enlace”, un cargo hecho para coordinar los esfuerzos para enfrentar la catástrofe.

Cuatro días más tarde, el mandatario revirtió la decisión y dejó a la ministra vocera, Camila Vallejo (PC), a cargo de esa tarea. Fuentes del PS aseguran que la determinación la dejó molesta, algo que incluso habría compartido el entonces subsecretario Monsalve, debido a que se consideraba que la titular de Defensa tenía más competencias para enfrentar la emergencia.

La frase del mandatario para justificar la designación de Vallejo no ayudó: “(La ministra) es una persona de mi total confianza para que me diga directamente dónde hay puntos flojos que se deben ajustar y va a estar revisando permanentemente todo el territorio”.

Si bien las tensiones bajaron luego de que Fernández y Vallejo se contactaran para evitar que el conflicto escalara, el episodio evidenció para varios las intenciones electorales de la jefa de Defensa en la Región de Valparaíso, la cual renovará escaños en 2025 y ha abierto el apetito para los partidos dado que hay senadores que no pueden repostular —Francisco Chahuán (RN), Ricardo Lagos Weber (PPD) y la propia Isabel Allende— o que no tendrían planes de ir a la reelección, como Kenneth Pugh.

En el PS reconocen que Fernández pertenecía al grupo de autoridades que se consideraba que podían dejar La Moneda para buscar un escaño en el Parlamento, tal como ocurría con Monsalve, la ministra del Trabajo, Jeannette Jara (PC), y el ministro de Educación, Nicolás Cataldo (PC).

Ninguno de ellos, finalmente, renunció en la fecha que tenían de plazo para realizarlo al tratarse de una autoridad de Gobierno. El plazo se cumplió el 16 de noviembre pasado.

Si bien la lectura que defienden en Palacio es que el presidente Boric dio un golpe de timón al mantener a sus ministros, en el caso de Fernández, se asegura que fue ella la que tomó la decisión de no postular.

“Tenía el cupo aseguradísismo”, comenta un parlamentario de oposición y de esa región. Y es que con el límite a la reelección para Isabel Allende, Fernández aparecía como la heredera natural para dicho cupo.

“Maya Fernández habría sido una excelente senadora por Valparaíso”, afirma el diputado socialista Tomás de Rementería. Bajo su perspectiva, la ministra “podría haber cumplido un rol clave, pero ella tomó la decisión de continuar como ministra de Defensa Nacional”.

Quienes conocen a Maya Fernández dicen que se siente frustrada por lo ocurrido y por figurar en una polémica que ha involucrado a su familia.

Sin embargo, hasta ahora la ministra ha sentido el respaldo del mandatario y el miércoles salió a dar declaraciones por su situación. Ese día dijo que continuará en su cargo y enfatizó que “nunca ha habido traspaso de recursos” para la compra de la casa de su abuelo.

Fernández quiso salir a declarar antes de embarcar en el avión con el Presidente rumbo al Biobío, de manera de no cometer el mismo error que ocurrió cuando este visitó el Polo Sur: no empañar la gira del Jefe de Estado como lo hizo la polémica y fallida compra de la casa de Salvador Allende.

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