Opinión
27 de Enero de 2025
El atajo trumpista de Kaiser
Por Marco Moreno
El columnista Marco Moreno analiza el alza del precandidato Johannes Kaiser en las encuestas y su estrategia similar a figuras como Donald Trump. "Johannes Kaiser, conocido por sus declaraciones controvertidas y su estilo confrontacional, no esconde su admiración por las tácticas empleadas por Trump y Milei, centradas en un discurso antiestablishment y una retórica que polariza deliberadamente. Este enfoque se caracteriza por su crítica constante a los medios tradicionales, el desdén por la política convencional y la promoción de soluciones simplistas a problemas complejos", escribe Moreno. Y se pregunta: "Con las elecciones a la vuelta de la esquina, Chile se encuentra en una encrucijada. ¿Se inclinará por la espectacularidad y el populismo de Kaiser, o reafirmará su compromiso con una política más deliberativa y menos teatral?".
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Durante la semana pasada, Johannes Kaiser anunció que su colectividad política en formación había alcanzado las firmas necesarias para constituir el Partido Nacional Libertario, viabilizando la inscripción de un candidato presidencial propio por parte de esta tienda política. Esto se suma a su reciente ascenso en las encuestas como eventual opción presidencial. Esta doble irrupción en el escenario político local da cuenta de una tendencia de actores políticos emergentes que buscan seguir un guion populista muy reconocible como plataforma para disputar elecciones presidenciales.
Este fenómeno, que podríamos denominar como “atajo trumpista”, refleja una estrategia de imitación a líderes como Donald Trump y Javier Milei, buscando capitalizar su retórica para ganar notoriedad y apoyo en las elecciones presidenciales. El nuevo mandato de Trump atiza la tentación de llegar al poder buscando el “atajo trumpista”.
Johannes Kaiser, conocido por sus declaraciones controvertidas y su estilo confrontacional, no esconde su admiración por las tácticas empleadas por Trump y Milei, centradas en un discurso antiestablishment y una retórica que polariza deliberadamente. Este enfoque se caracteriza por su crítica constante a los medios tradicionales, el desdén por la política convencional y la promoción de soluciones simplistas a problemas complejos. Kaiser y su partido proponen una visión que seduce a un segmento del electorado desencantado con las promesas incumplidas de la política tradicional.

El “atajo trumpista” implica un esfuerzo por transformar el descontento y la desconfianza en las instituciones en una moneda política. Al igual que Trump y Milei, Kaiser utiliza las redes sociales como plataforma principal para difundir su mensaje, apelando directamente a los jóvenes y a aquellos que se sienten marginados por el sistema actual. Su discurso, lleno de provocaciones y comentarios incendiarios, busca no solo captar atención, sino que también provocar reacciones que lo mantengan en el centro del debate público.
Sin embargo, esta estrategia no está exenta de riesgos y críticas. Al adoptar una postura tan divisiva, Kaiser corre el riesgo de alienar a un amplio sector del electorado que busca soluciones más moderadas y pragmáticas. Además, la experiencia internacional ha demostrado que, aunque el populismo de derecha puede movilizar rápidamente a las bases, también puede conducir a la polarización y al deterioro del debate público.
Hay que recordar que las señales del electorado en las elecciones municipales de octubre pasado fueron de moderación. De hecho, los candidatos derrotados fueros lo que representaban discursos disruptivos (como Cubillos, Francisco Orrego o Poduje) contrarios al entendimiento y la búsqueda de acuerdos. Recientes estudios, como la encuesta Descifra, muestra que el 51% de los consultados señala que es la falta de acuerdo entre políticos la principal causa para el actual estancamiento.
Es en este desacompasamiento entre la política y las urgencias sociales (resultado de la falta de voluntad de diálogo y acuerdo) donde los ciudadanos parecen ver las causas del actual deterioro del país. Es la polarización desde arriba la que se critica. Paradójicamente, esta es la receta de Kaiser y sus seguidores para enfrentar la próxima contienda presidencial.
Para varios observadores de la política chilena, el desafío es discernir hasta qué punto este “atajo trumpista” puede ser efectivo en un país con un sistema político y una cultura electoral muy diferentes a los de Estados Unidos o Argentina. Si bien es cierto que la estrategia puede generar un reconocimiento inicial, la viabilidad a largo plazo de esta apuesta populista es incierta.
El caso de Johannes Kaiser y el Partido Nacional Libertario será, sin duda, un termómetro del estado de la política chilena y de la receptividad del electorado hacia figuras que, con un estilo provocador y polarizador, buscan cambiar radicalmente el paisaje político. La pregunta que queda en el aire es si los votantes chilenos están realmente dispuestos a seguir este “atajo”, o si optarán por caminos que promuevan un debate más constructivo y soluciones más inclusivas y sostenibles.
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, Chile se encuentra en una encrucijada. ¿Se inclinará por la espectacularidad y el populismo de Kaiser, o reafirmará su compromiso con una política más deliberativa y menos teatral? Solo el tiempo dirá, pero lo que es seguro es que los resultados del 16-N tendrán implicaciones profundas para el futuro del país.



