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Contexto, un postre. | Wikimedia Commons

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12 de Febrero de 2025

¿Un postrecito? La ciencia explica por qué siempre tenemos espacio para un dulce al terminar de comer

La explicación para que aún tengas espacio para algo dulce tras comer está en tu cerebro, no en tu estómago.

Por Matías Vega
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Sí, hay una explicación científica para esa sensación de que, a pesar de sentirte satisfecho tras una comida contundente, siempre haya espacio para postre. Y todo tendría una raíz evolutiva, según sugieren los estudios al respecto.

Según explica la Dra. Barbara Rolls del Laboratorio para el Estudio del Comportamiento Ingestivo Humano de la Universidad Estatal de Pensilvania y quien ha estado estudiando este fenómeno por ya cuatro décadas, todo se debe a algo conocido como “saciedad sensorial específica”. Y ello tiene que ver con las sustancias químicas de recompensa que produce el cerebro al comer.

Básicamente, lo que hace el cerebro es comunicar que la comida nueva, en este caso el postre, es beneficiosa, en desmedro de lo que ya estabas consumiendo. Por eso puede que quedes con ‘ganas de algo dulce’.

“La disminución del placer que obtienes de la comida es específica de la comida que has estado comiendo, o de otros alimentos similares”, dice la Dr. Rolls, según la cita el sitio culinario australiano Delicious. “Por eso, aunque se te quite el apetito por esa comida, te resultará apetecible otra. Por eso siempre tienes lugar para el postre”. 

Según explica el sitio web especializado Patient.info, del Egton Medical Information Systems, este curioso fenómeno “puede ser explicado por la saciedad sensorial específica. Es decir, la idea de que cuanto más comes algo en particular, menos empiezas a disfrutarlo. Sugiere que te aburres cada vez más del mismo alimento o sabor, hasta el punto de que dejas de comer o buscas otra cosa”.

Aunque, por otro lado, también puede tener que ver que el placer de disfrutar un postre dulce se superpone a la sensación de estar saciados, dado que el azúcar gatilla la producción de endorfinas y serotonina en el cerebro.

A su vez, el genetista Giles Yeo explica además -en términos sencillos- que todo se debe a que nuestro cerebro entiende nuestro apetito y nuestra sensación de saciedad por dos canales distintos, según lo citó Yahoo! News.

De acuerdo con la Dr. Rolls, la explicación estaría en la ley de la evolución: “Somos omnívoros, y necesitamos comer de forma variada, ya que nos ayuda a garantizar que consumamos la variedad de nutrientes que necesitamos… El cambio de apetito durante una comida nos hace seguir adelante, nos hace seguir comiendo”. 

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