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14 de Marzo de 2025Familia cría más de 100 pudúes en casa tras inscribirse en el SAG: estos son los pasos para acreditarse legalmente como cuidador
Desde el organismo explican que para tener un criadero de pudúes, o de cualquier especie de fauna silvestre habilitada por el SAG, se debe solicitar una inscripción en el Registro Nacional de Tendedores de Fauna Silvestre. En este, se exigen diferentes criterios que permitan certificar las medidas de protección y seguridad de las especies, entre otras cosas. En Concepción, una familia cuenta con más de 100 pudúes en un criadero particular.
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El pudú es considerado como una de las especies más queridas por los chilenos y chilenas. Este animal solo se distribuye por Chile y parte de Argentina, y destaca como el más pequeño de los ciervos. Hoy en día hay personas y organizaciones que cuentan con criaderos de pudúes enfocados en la protección de este animal, cada vez más expuesto a diferentes peligros más allá de sus depredadores.
En Chiloé, por ejemplo, se contabilizaron diferentes casos de muertes de pudúes durante enero y febrero, atropellados en rutas cercanas al Parque Nacional Vicente Pérez Rosales.
En la actualidad hay un total de siete criaderos de pudúes, inscritos en Registro Nacional de Tendedores de Fauna Silvestre (RNTFS). De acuerdo con el Servicio Agrícola y Ganadero, para tener un criadero en casa no es necesario estar certificado.
“Para el funcionamiento de un criadero, el interesado/a deberá solicitar su inscripción en el RNTFS. La solicitud de inscripción debe ser presentada por el interesado/a o su representante legal debidamente acreditado”, detalla el organismo.
En Concepción está el caso de Sergio Rocco, un vecino de Villuco que tiene su propio criadero denominado “Vill Zoo”. Su propósito, aseguró él mismo en su cuenta de Facebook “es proteger a esta especie tan vulnerable”.
De acuerdo a lo que relata su hija Caro Rocco en redes sociales, cuentan con más de 100 ejemplares. En su caso, por las cualidades de su hogar, cuentan con espacio para vivir libremente, cuentan con implementos para resguardad su seguridad, e incluso han comprado equipos certificados por el SAG para el criadero.
El caso de la casa de Concepción con más de 100 pudúes
De acuerdo con lo que ha relatado Rocco en diferentes medios locales, su criadero es solo de pudúes, los cuales en poco tiempo se han reproducido considerablemente. Así ha superado el centenar de ejemplares.
Su hija, Caro Rocco, cuenta en sus redes sociales que iniciaron con 10 pudúes y en 2023 ya superaban los 110. En sus historias suele recordar que los pudúes no se tienen como mascotas, y que ellos están autorizados por el SAG para tener el criadero.
“Los pudús no se pueden tener de mascota, pero mi casa en Concepción está inscrita en el SAG porque mi papá, además de su trabajo normal, tiene este criadero de pudúes donde solamente los cuida. No es que se vendan ni nada, se dedica acá a cuidarlos. Hay más de 100 pudúes en mi casa y, de hecho, hay muchas guaguitas”, comenta en uno de sus videos.
La casa está situada al borde de un cerro, donde los pudúes se desplazan. Para protección tienen rejas con acero para evitar el ingreso de otros animales. De alimentación les dan diferentes verduras, como zanahorias, y tienen que proteger los árboles en la zona para que los ejemplares no se los coman.
¿Cómo estar habilitado para tener un criadero de pudúes?
Consultado por The Clinic, el SAG explica que se piden diferentes datos para registrar un criadero de pudúes o de otras especies silvestres. Entre las exigencias, más allá de los datos personales de la persona que quiera inscribirse, se pide un plano de ubicación referencial del predio que señale las vías de acceso, cuerpos de agua que atraviesen el predio y número de rol del mismo.
También se deben declarar las especies, origen, sexo y número de ejemplares que formarán parte del criadero.
El proceso también exige una descripción y croquis de las instalaciones del establecimiento, que incluya entre la superficie total del criadero, distribución, cantidad y tamaño de corrales, jaulas, sala de incubación, sala de crianza u otro sitio para la mantención de los animales y materiales empleados para su construcción.
En los antecedentes también se exigen normas o medidas de seguridad establecidas en el criadero para proteger a los animales allí existentes y evitar su escape.
El registro también requiere de un plan de manejo sanitario, enriquecimiento ambiental, reproductivo, de alimentación del plantel y marcaje obligatorio de todos los ejemplares. Además se debe certificar que cuentan con un veterinario u otro especialista asesor. Para tener un criadero de pudúes y/u otras especies, se debe certificar el currículum del asesores del centro.
Finalmente, se exigen planes de contingencia frente a fuga de animales, incendio, emergencia sanitaria o
ingreso de un depredador; y plan de cierre o abandono del proyecto si corresponde, de conformidad con la legalidad vigente.
Estos factores a considerar con un criadero de fauna silvestre
El SAG detalla que junto con todos los antecedentes detallados, los criaderos también deben cumplir con los “Criterios Técnicos para la Mantención y Manejo de Fauna Silvestre en Cautiverio”, los cuales se encuentran establecido en el Art. N° 60 del Reglamento de la Ley de Caza.
En el organismo explican que no existe un número máximo de pudúes en un criadero. Todo dependerá de las características propias del recinto. Esto, ya que “las instalaciones destinadas a la mantención de los animales deberán cumplir condiciones ambientales (humedad, temperatura, ventilación) adecuadas a los requerimientos de cada especie; equipamiento y superficie necesarios para la satisfacción de sus necesidades fisiológicas (alimentación, desplazamiento, refugio) y conductuales en resguardo de la salud y bienestar de los animales”, explican en el SAG.
Al inscribirse en el registro, el SAG evaluará el nombre de la especie a tener, sexo y número de ejemplares; las condiciones de mantención del o los ejemplares; las medidas establecidas por el tenedor que asegure el bienestar del animal de acuerdo con su origen y requerimientos fisiológicos; los antecedentes sobre el manejo sanitario y de alimentación; el tipo y número de individualización del ejemplar y el plan de emergencia para casos de escape del animal.
En la actualidad existen 221 criaderos de diferentes especies inscritos en el RNTFS, y siete están registrados como criadero de pudúes.