Política
21 de Marzo de 2025Claudio Reyes, subsecretario de Previsión Social, y reforma de pensiones: “Habrá más dinero circulando, los pensionados tendrán mayor poder adquisitivo”
El subsecretario de Previsión social, Claudio Reyes, aborda con The Clinic los impactos de la reforma de pensiones recién promulgada, que aumentará la cotización, fortalecerá el seguro de cesantía y la Pensión Garantizada Universal. "Es posible que en el futuro exista más espacio para seguir perfeccionándolo (el sistema de pensiones)", asegura el subsecretario.
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La reforma de pensiones fue promulgada. Así, comenzó a correr el tiempo para la implementación de las principales medidas que contiene la ley que acordó el Gobierno con Chile Vamos, donde, por ejemplo, habrá un aumento de los puntos de cotización, se fortalecerá el seguro de cesantía, y la Pensión Garantizada Universal (PGU) verá un incremento hasta $250.000
“Es posible que en el futuro exista más espacio para seguir perfeccionándolo (el sistema de pensiones)”, dice en esta entrevista el subsecretario de Previsión Social, Claudio Reyes (PPD), quien a partir de ahora tomará la labor principal de asegurarse de la implementación correcta de la reforma, al menos durante este Gobierno, dado que la gradualidad de la misma considera como plazo hasta 2033, y dos años más, si es que se requiere.
—La reforma contempla varias fechas e hitos para su implementación, que puede llegar hasta 2033. ¿Qué fecha considera usted que es en la que ya se puede decir ‘ok, esta es la reforma de pensiones, ya está completa’?
—La reforma de pensiones no tiene una única fecha de implementación, sino que se aplicará de manera gradual y progresiva. Cada hito representa un avance significativo y, en conjunto, marcan la consolidación del nuevo sistema previsional.
Si la ley se publica en marzo, en mayo próximo será el primer gran momento de cambio con la entrada en vigencia del Seguro de Lagunas Previsionales, que permitirá que las personas que queden cesantes sigan cotizando para evitar desmejoras en sus pensiones. Luego, en agosto, se dará un cambio estructural con el inicio de la cotización del Seguro Social, donde los empleadores comenzarán a aportar el primer 1% al sistema.
Este es un hito fundamental porque, por primera vez, el pilar contributivo chileno contará con un financiamiento tripartito, sumando al Estado, trabajadores y los empleadores en el esfuerzo de ahorro previsional.
En septiembre de 2025, la PGU aumentará a $250.000, beneficiando a pensionados de 82 años y más, marcando una mejora inmediata en sus pensiones. Para enero de 2026, ya estarán operativos los nuevos beneficios del Seguro Social, que incluyen la compensación a mujeres por mayor expectativa de vida y el reconocimiento por años cotizados, dando así forma a la solidaridad en este pilar.
Para que estos hitos se cumplan en los plazos estipulados, estamos realizando un trabajo de coordinación intenso entre diversas instituciones, incluyendo la Superintendencia de Pensiones, el Instituto de Previsión Social (IPS), la Tesorería General de la República (TGR) y el Ministerio de Hacienda, entre otros. Cada organismo tiene un rol clave en la implementación, ya sea en la regulación, el pago de beneficios o la recaudación de las nuevas cotizaciones. Este esfuerzo interinstitucional es fundamental para que el sistema funcione sin contratiempos y para que las personas reciban sus beneficios en los tiempos establecidos por la ley.
En 2026 y 2027, se completarán los procesos de modernización del sistema, como la primera licitación de afiliados y pensionados y la consolidación del Fondo Autónomo de Protección Previsional. En términos generales, diría que la reforma queda completamente consolidada a partir del segundo año de implementación, cuando todos estos cambios estructurales estén operativos.
—Es el mayor cambio al sistema de pensiones desde su existencia. ¿Este mayor cambio es suficiente para resolver los problemas se han expresado por parte de algunas organizaciones, como NO+AFP?
—Esta es la mayor transformación que ha tenido el sistema desde su creación, y sin duda responde a muchas de las demandas ciudadanas. ¿Resuelve todos los problemas? No. Pero sí cambia estructuralmente la forma en que funcionan las pensiones en Chile.
Con esta reforma, por primera vez tendremos un seguro social que reconoce los años cotizados y ayuda a mejorar las pensiones de quienes contribuyeron al sistema. También se introduce un elemento de solidaridad, algo que no existía en el modelo puramente individual de las AFP. Además, se mejora la PGU, asegurando que más personas tengan un piso mínimo garantizado para su pensión por sobre la línea de la pobreza.
Ahora bien, sabemos que hay quienes esperaban una reforma aún más profunda. Pero hay que considerar que este es un sistema que estuvo congelado por décadas y que cualquier transformación debía considerar un acuerdo político viable. Yo creo que comparado con lo que se propuso en su momento por la denominada Comisión Marcel, los proyectos que se enviaron tanto por el segundo gobierno de la presidenta Bachelet como el segundo gobierno del presidente Piñera y lo que se ha logrado, este es un avance sustancial. Este es un primer paso clave, que permitirá en el futuro seguir avanzando en mejoras adicionales según la evolución del debate previsional.

Reyes y valoración de José Piñera de la reforma: “Me parece evidente que este ya no es el mismo sistema que diseñó en los 80”
—¿Es posible anticipar algún efecto en el mercado laboral por la reforma? ¿Que existan despidos? Por el cargo al empleador.
—Siempre que se introducen cambios hay inquietudes sobre su impacto en el empleo. Pero hay que mirar la reforma en su totalidad. El aumento en la cotización del empleador se aplicará de manera gradual en un período de nueve años, lo que permite a las empresas adaptarse progresivamente sin generar efectos bruscos.
Por otro lado, hay impactos positivos que no suelen mencionarse. El incremento de las pensiones significa que habrá más dinero circulando en la economía, ya que los pensionados tendrán mayor poder adquisitivo, lo que se traduce en mayor consumo y dinamización del mercado interno. Esto puede generar un impacto positivo en sectores como el comercio y los servicios, que dependen del gasto de las personas mayores.
Además, el aumento de los fondos previsionales implica una fuerte inyección de recursos al mercado de capitales que puede contribuir a reducir las tasas de interés, lo que fomenta la inversión en sectores como la construcción y la infraestructura. Es decir, aunque puede haber ajustes en ciertos sectores, en términos globales en el largo plazo, el impacto en el empleo podría ser neutro o incluso positivo en algunas áreas.
—Integrantes del Gobierno han reiterado que no es la reforma que les hubiera gustado, aunque la valoran. ¿Qué contiene esa reforma ideal que no contiene la actual?
—Más que hablar de una reforma “ideal”, lo correcto es decir que esta es la mejor reforma posible dentro del escenario político actual. Toda negociación implica concesiones, y nuestro objetivo siempre fue lograr mejores pensiones para los pensionados y pensionadas, trabajadores y trabajadoras.
Nos habría gustado avanzar en la creación de un inversor público de fondos, lo que habría permitido una mayor competencia en la administración de los ahorros previsionales, pero ello no fue posible. También nos habría gustado una transición más rápida en la separación de funciones de las AFP, lo que habría acelerado la modernización de la industria, pero también fue parte de la negociación.
Sin embargo, esta reforma logró avances fundamentales. Se introdujo por primera vez un seguro social, se mejoró la PGU, se estableció un mecanismo de competencia con la licitación de afiliados y pensionados, y se garantizó un sistema más equitativo y sostenible. Es posible que en el futuro exista más espacio para seguir perfeccionándolo, pero lo importante hoy es que dimos un paso concreto y significativo.
—¿Le provoca algo que José Piñera valore la reforma de pensiones y enfatice en la consolidación del sistema de capitalización individual?
—Me parece evidente que este ya no es el mismo sistema de pensiones que el señor José Piñera diseñó en los años 80. Esta reforma incorpora elementos que él mismo criticó históricamente, como la solidaridad en el pilar contributivo y la intervención del Estado en la regulación del sistema. El modelo de José Piñera era un sistema de capitalización individual pura, donde cada persona se financiaba su propia pensión, se rascaba con sus propias uñas, sin ningún tipo de corrección para las desigualdades estructurales del mercado laboral.
Hoy eso cambia con la creación del seguro social, que permite que quienes cotizaron más años reciban un reconocimiento adicional, algo que antes no existía. Además, se introducen importantes cambios a las AFP, ya que la licitación de afiliados y la apertura a nuevos administradores de cuentas previsionales, genera competencia real en la industria. Si José Piñera cree que este es un triunfo de su modelo, es porque no quiere reconocer que hemos recuperado los principios básicos de la seguridad social, que su sistema eliminó hace más de 40 años.



