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Fotografía acompaña entrevista realizada a Mario Vargas Llosa por Jimena Villegas : "Yo lo admiraba como escritor" De izquierda a derecha: Gabriel García Márquez, Jorge Edwards, Mario Vargas Llosa y José Donoso

Tiempo Libre

14 de Abril de 2025

Exposición de cartas inéditas entre Mario Vargas Llosa y José Donoso llega a Chile tras la muerte del último referente del boom latinoamericano

“José Donoso & Mario Vargas Llosa. Una amistad postal” fue montada en Arequipa y Lima durante el 2024, y en abril llegará a Santiago, en la Universidad Diego Portales. Los autores comenzaron a intercambiar cartas aun sin conocerse, lo que finalmente ocurrió cuando ambos se fueron a vivir a Europa.

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En octubre de 2024, el embajador de Chile, Óscar Fuentes, inauguró en la Pontificia Universidad Católica del Perú la exposición “José Donoso & Mario Vargas Llosa. Una amistad postal”, como parte de la conmemoración de los cien años del nacimiento del destacado escritor nacional José Donoso (1924-2024).

La exhibición rescató el intercambio epistolar que mantuvieron ambos autores, a partir de archivos inéditos que se encontraban en la Universidad de Princeton. Esta será montada próximamente en la Universidad Diego Portales y, tras la muerte del premio Nobel peruano, cobra una relevancia especial.

La curatoria estuvo a cargo de la académica chilena Cecilia García Huidobro, quien tras la muerte de Vargas Llosa releva la exposición y los descubrimientos que se hicieron en la relación entre ambos.

El intercambio de cartas entre Vargas Llosa y Donoso no fue muy sostenido en el tiempo, pero sí muy contundente. Cada una de las cartas, especialmente las de Donoso, tiene un peso particular. Esto se debe, en parte, a la personalidad de ambos: a Donoso le acomodaba mucho escribir cartas, porque encontraba en ellas una suerte de mediación, un espacio sin la presencia directa del otro. En cambio, Vargas Llosa, por su forma de ser, era mucho más directo y menos aficionado a la escritura epistolar.

“Vargas Llosa le responde con una carta breve pero muy impresionada. Le dice a Donoso: ‘hay cosas que tú observaste en La casa verde que nadie había notado, aspectos fundamentales para mí, pero que hasta ahora nadie me había comentado’. Estaba realmente impactado por la lectura que hizo Donoso“, dice la académica.

Otro punto clave de su relación, cuenta García Huidobro, fue cuando José Donoso, en su rol de periodista de la Revista Ercilla, escribió una crónica sobre “La ciudad y los perros”, publicado en 1963. El escritor chileno se jactaba de tener una de las dos copias del autor peruano.

“Es una lectura que impactó mucho a Donoso, y eso él lo relata extensamente en ‘Historia personal del boom’. Y bueno, por eso también, en el fondo, Vargas Llosa después estaba muy agradecido”, recuerda García Huidobro.

Luego del intercambio de cartas, José Donoso y Mario Vargas Llosa se encontraron en Barcelona. Cuando Vargas Llosa responde la primera carta de Donoso, este aún vivía en Portugal, en lo que él mismo describió como una experiencia desastrosa. Posteriormente, Donoso se estableció en España, mientras Vargas Llosa residía en Londres, donde hacía clases. Fue en ese periodo que su agente literaria, Carmen Balcells, lo convenció y financió para mudarse a Barcelona y dedicarse por completo a la escritura.

Ya en Barcelona, Donoso y Vargas Llosa se conocieron en persona y se hicieron muy amigos, en parte porque ambos tenían hijos de la misma edad. Compartían una intensa vida doméstica: en algunas ocasiones, por ejemplo, cuando los Vargas Llosa viajaban, dejaban a sus hijos al cuidado de los Donoso, cuenta la curadora de “Una amistad Postal”.

Esta cotidianidad quedó retratada en un capítulo de Historia personal del boom titulado “El boom doméstico”, escrito por Pilar Donoso, esposa de José Donoso, donde se describe la vida puertas adentro de este grupo de escritores. Una convivencia cercana y familiar entre figuras clave del boom como Donoso, Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, quienes coincidieron en ese mismo periodo en la capital catalana.

Cuando José Donoso murió en 1996, Mario Vargas Llosa dio una entrevista a la revista Qué Pasa, donde dijo: “Yo lo admiraba como escritor y también lo quería mucho como persona; compartimos momentos muy importantes, tanto de su trabajo literario como del mío. Él y yo nos fraguamos en la discusión. Afortunadamente, nuestros gustos literarios solían divergir, por lo que nuestras conversaciones y discusiones eran riquísimas.”

Sobre “Pepe”, como lo llamaba, Vargas Llosa agregó: “Era un hombre realmente encantador, divertido, gran contador de anécdotas, muy afectuoso, muy generoso con su amistad, realmente una bellísima persona. Creo que ni la política ni la economía le interesaban lo más mínimo, salvo cuando estaba en juego algo esencial, como la libertad o los derechos humanos atropellados”.

Donde también tenían diferencias era en sus “ídolos literarios”. “El de Vargas Llosa era básicamente Flaubert, su modelo, a quien Donoso nunca terminó de aceptar del todo. A la inversa, pasaba algo similar con Proust: Donoso lo defendía y a Vargas Llosa no le convencía”, cierra la curadora Cecilia García Huidobro.

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